Tras varios tropiezos consecutivos, las aguas vuelven a su cauce.
El Madrid vió rota su racha ante el At. Madrid, con la colaboración inestimable de los delanteros colchoneros -un clásico, antes Torres, ahora Agüero- y del árbitro -otro clásico- y el Barça recuperó sus mejores sensaciones y solo los postes -van 30-, los defensas bajo la portería, Gorka y la falta de puntería evitaron una goleada de escándalo -un clásico de la 1ª vuelta, últimamente añorado-.
Pese a ello, las campañas de prensa que venían jaleando la remontada no cesarán. No seamos ilusos. Seguirán apelando a la cruzada blanca frente al infiel, recurrirán esta semana a un aliado anticulé hasta la médula (Hugo Sánchez), silenciarán la deriva arbitral de los últimos tiempos -¿alguien puede explicarme la tarjeta amarilla a Iniesta?-. De hecho han pasado de 4 a 6 puntos y pretenden convencerse que es indiferente. Que siguen solo a dos partidos en cualquier caso. Pues eso.
Frente a ello el Barça debe seguir a su ritmo, ajeno a la presión mediática, fiel a su estilo. De este modo se ha llegado a la jornada 26, con solo 12 por delante (menos de un tercio de campeonato), con 6 puntos de ventaja. Todo el mundo hubiese firmado este escenario antes de iniciar la temporada. Pues disfrutémoslo, no nos dediquemos a sufrir.
Y además la Copa nos dejó el miércoles pasado la clasificación para la final. Lo previsto. Pero el Barça rozó la debacle, se asomó al abismo y estuvo a punto de despeñarse. El Mallorca pudo colocarse 2-0 (eliminatoria empatada) y con superioridad numérica -y moral-. Los fantasmas de Getafe reaparecieron. Pero Pinto los conjuró. El penalty parado se antoja parecido al gol de Xavi en Valladolid, en tiempos de Van Gaal, que salvó la cabeza del míster y catapultó al equipo hacia el título. En el Ono Estadi, algo parecido. Desde la intervención de Pinto el equipo se transformó, controló absolutamente el juego y Messi apuntilló a los mallorquines.
Y lo mejor, el recurso inesperado que hemos descubierto. Guardiola debe conservar un cambio en Champions hasta el minuto 119. Llegados a ese punto con empate, fuera Valdés y dentro Pinto. El de L´Hospitalet ha ido adquiriendo con los años una experiencia en las penas máximas que le entroncan con la tradición zubizarretiana. Así pues, mejor recurrir a las tácticas de distracción del estrafalario portero andaluz, cuyo aspecto y estilo recuerdan a la escuela argentina de arqueros, la cual suele ofrecer guardamentas impredecibles -para lo bueno, para lo malo y para lo peor-.
Y ahora, la Champions. Vuelta de octavos.
El Barça debe tirar de oficio, no perder la cabeza -lo contrario de lo que ocurrió en el pseudopartido frente al Español-, gestionar el resultado y esperar. El Olympique demostró que puede jugar bien a fútbol, pero también que teme al Barça. Históricamente su rendimiento ha bajado en partidos clave de Champions jugados lejos de su estadio. Encima llega tocado por la eliminación en la Copa francesa y recien derrotado en liga, con varios tocados -aunque finalmente todos jugarán-. Por todo ello el Barça es favorito y debe clasificarse. No importa jugar bonito. Basta con clasificarse para cuartos. Hace tres temporadas ganamos la Champions jugando partidos a la italiana (vuelta frente al Chelsea en octavos o vuelta en semifinales contra el Milan) después de resultados favorables en la ida. Pocos recuerdan aquellos partidos -que acabaron en empate-, pero sí que nos clasificamos. El miércoles el Camp Nou ha de ser una caldera -lo contrario de lo habitual- en apoyo del equipo para garantizar el pase. Entonemos el you´ll never walk alone...
...y no lo dejemos de entonar pensando en el partido de Anfield Road. Quizá pudiera interesarnos que el Madrid siguiese vivo en Europa para así no concentrarse solo en la Liga, quizá nos vendría bien que el Liverpool, el equipo que más problemas tácticos puede plantearle al Barça, se quedara ya en la cuneta... pero seamos sinceros: qué gustazo ver al Madrid fuera de la Champions otra vez en octavos mientras nosotros seguimos adelante. Los Boludos, los del chorreo al Liverpool, a la calle. La décima tendrá que esperar...
lunes, 9 de marzo de 2009
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