domingo 7 de febrero de 2010
¿VILLARATO?
Esta última semana se han desarrollado curiosas teorías sobre el significado del Villarato. Referencias al apoyo de Laporta a la reelección de Villar hace años, reflexiones sobre el apoyo de los árbitros a los grandes basadas en la main de dieu de Henry y la selección de árbitros para el Mundial de Sudáfrica...
Tonterías.
El Villarato es la respuesta de un colectivo (el madridismo), canalizado a través de unos mensajeros a sueldo (periodistas, de As y Marca, pero también de las cadenas televisivas presuntamente nacionales) a una serie de síntomas psicosomáticos que se resumen en:
ESCOZOR por pasarse los años en blanco mientras el rival completa el mejor año de la historia que ningún equipo haya jamás vivido, sumando todos los triunfos de forma inapelable, con buen fútbol y mejor estilo.
ENVIDIA por no poder disfrutar de un juego atractivo y admirado a nivel mundial, como sí ocurre con el Barça, reconocido como el referente indiscutible por todos los rivales.
FRUSTACIÓN por ver al rey indiscutible del futbol mundial vestido de blaugrana, acumulando galardones individuales mientras sus estrellas pagadas a precio de oro solo son reconocidas por actitudes chulescas, lesiones inducidas, anuncios de calzoncillos y pubalgias crónicas.
IMPOTENCIA por sufrir la mayor humillación de su historia y a domicilio, en forma de goleada escandalosa, sin paliativos. Chorreo que, lo saben, será recordado por los siglos de los siglos.
INCAPACIDAD para encontrar un entrenador a la vez capaz y glamuroso que oponer al siempre ponderado y unánimemente admirado Guardiola, quien, para más inri, jamás podrá ser fichado.
PERPLEJIDAD ante la generación continua de talentos surgidos de la cantera culé, frente al erial de la fábrica merengue, donde aun se amarran a los tacones de Guti y la raza de Raul.
ESTUPEFACCIÓN por comprobar como el estamento arbitral que tradicionalmente acudía raudo a sentenciar las competiciones en su favor no muestra ahora de forma tan escandalosa sus preferencias, aun y teniendo en nómina a bazofia deportiva como Pérez Burrull o Delgado Ferreiro.
INDIGNACIÓN por que un equipo no español, catalán para mayor gravedad, domine las competiciones nacionales y despierte simpatías en tierras donde antes solo podía adorarse la bandera blanca, siempre sinónimo de la rojugualda. Hoy un equipo que es el auténtico símbolo de Catalunya -aunque les duela a los pericos- domina sin discusión en España, Europa y el mundo. Hasta a la parodia de Mister Bean que habita la Moncloa ansía que el Barça le salve la cara y recupere el prestigio dilapidado con su catastrófica gestión. Como se han de ver por las españas...
SORPRESA por comprobar que ningún jugador de can Barça sea receptivo a los cantos de sirena del tito Florentino. Ni Iniesta, ni Messi ni nadie quiere ir al Madrid.
ESQUIZOFRENIA, por pasarse los partidos repasando el video para detectar ayudas escandalosas a favor del Barça, viendo la mano de Villar en todas las decisiones -incluso en la nunca sospechosa de madridismo del Comité de Competición, formado por individuos que han reconocido su condición de socios merengues-.
HISTERIA por comprobar como todas sus artimañas manipuladoras caen en saco roto, no logran distraer al equipo culé -sí al entorno, pero no a Pep y los suyos-y, encima, reciben una lección de sentido común, humildad y elegancia en cada rueda de prensa por parte del técnico de Santpedor.
Y se podría seguir y seguir. Pero no hace falta. Basta con escuhar las declaraciones de Raul y a Pellegrini. Esas que no se ponen en los titulares grAndilocuentes. Esas que se silencian. Eso es el Villarato.
domingo 17 de enero de 2010
¿Y EL RETROVISOR?

El tiempo pone las cosas en su sitio. Hace unas semanas, cuando el Madrid alcanzó el liderato de forma efímera -le bastó llegar al Camp Nou y perder, el día que, según ellos, salieron reforzados-, Casillas dijo aquello de ver al Barça por el retrovisor.
Hace una semana, tras el empate ante el Villarreal y, más aun, tras la derrota en la ida de la Copa con una alineación poco habitual y el arbitraje manifiestamente malintencionado de Pérez Burrull, el tema de moda era el cambio de ciclo.
Tras el citado empate y con toda la prensa nacional jaleando el asalto al liderato por parte de los merengues, estos fueron incapaces de marcar un miserable gol a un combativo -pero inofensivo en ataque- Osasuna.
Para despistar, se desvió la atención hacia la Copa, esa competición que los blancos abandonaron prematuramente -o no, era una táctica intencionada para dosificar esfuerzos-, donde se celebró a lo grande la derrota culé en la ida. Por primera vez en mucho tiempo el Barça fue el primer titular en el área de deportes de los noticiarios de las cadenas nacionales. Que alborozo.
Llegó el pasado fin de semana y el Madrid, jugando antes, derrotó épicamente al Mallorca y conquistó, de forma otra vez breve, la primera posición. Cuantas esperanzas depósitadas en el Tenerife para nada. Tras soñar durante el primer cuarto de hora ante el absentismo azulgrana, el rodillo pasó por encima. Pese a ello, florecieron las críticas: un equipo como el Barça no puede salir sin tensión, una empanada como esa sería definitiva frente a un gran equipo, bla, bla, bla.
Llegó la vuelta de la Copa y tras el desgaste de la primera mitad, reapareció el furibundo campeón. Solo Palop, la falta de puntería y un punto de mala suerte impidieron la victoria. El Barça mereció pasar pero los mismos de siempre celebraron el fin de la era de Guardiola, hablaron del campeón de rodillas, recuperaron el cambio de ciclo y añadieron el tema de la renovación de Pep a la carpeta de la desestabilización, a ver si cuela.
viernes 15 de enero de 2010
4 reflexiones cortas antes de bailar sevillanas otra vez
La eliminación (con empate global, pero derrota al fin y al cabo) ya ha sido ampliamente comentada. Tenía que llegar, los jugadores descansarán más, una derrota dulce (¡!), mucho o demasiado tiempo para hablar de elecciones, un problema de motivación para los suplentes, etc.
Creo que es bueno comentar alguna cosa más:
- Iniesta is back!!! Después de muchos partidos incompletos, el partido de Sevilla fue el primero en que se vieron 70 minutos de ese jugador con velocidad, desborde, y xut escarranzit (suerte que toda la fuerza que tenia la guardó para Stanford Bridge)
- Por el contrario, Pique, que ha estado inconmensurable los últimos 12 meses, ha parecido entrar en una etapa de dudas, con graves imprecisiones con la pelota, más lento de lo habitual y con menos visión de la jugada. Baja forma temporal?
- Bojan si, Bojan no? Después de que otros bloggeros dejaran a caer de un burro a Bojan, nos sorprende con un gran partido en Tenerife, y luego 10 minutos desaparecido en Sevilla. ¿Lo veremos mañana?
- Que comió Henry el miércoles? Estuvo extraordinario hasta que, una vez más, perdió la cabeza e hizo una entrada de tarjeta naranja y que permitió al Sevilla perder un par de minutos en el tiempo extra. No era el jugador sibarita, inteligente, reflexivo? Que manera de estropear una actuación soberbia!!
Y mañana, más sevillanas. Sin dudas, sin palos, sin Palops afortunados, un buen partido con victoria clara.
miércoles 6 de enero de 2010
CARBON PARA PEREZ BURRULL
En la noche mágica de Reyes, la ida de la Copa de otro rey -este minúsculas- ha estado marcada por la actuación de este colegiado que, de forma recurrente, se cruza en el horizonte culé para, con independencia de la situación en que nos encontremos, perpretar una de sus actuaciones manifiestamente intencionadas, con el único e inequívoco objetivo de perjudicar al Barça.
Este personaje no forma parte del colectivo de malos árbitros que pululan por los campos -esos a los que Xavi, acertadamente, despreciaba resumiendo que, simplemente, no saben qué es el fútbol-. Pérez Burrull -quien prefiere que se pronuncie Burrul- forma parte de esa mítica estirpe de personajes chulescos, adalides del madridismo, antibarcelonistas galopantes, siempre dispuestos a armarla, siempre listos para provocar, siempre hábiles para aplicar criterios dispares con los que desquiciar a cualquiera. Es el heredero de personajes como Diaz Vega o Guruceta, lo que le valdrá el unánime jaleo de los mismos ¿periodistas? que se inventaron el “Villarato”.
Basta recordar que este individuo es el que celebró conjuntamente con el madridismo el famoso partido del pasillo culé hace dos temporadas, saludando efusivamente antes y después del partido a los jugadores merengues, regalándoles un penalty, tarjeteando hasta la expulsión a los culés y añadiendo tiempo extra a ver si alcanzaban la manita.
Por si alguien tiene dudas, rememoremos el Madrid – Osasuna de la temporada pasada, con victoria mínima de los suyos, omitiendo dos clamorosos penalties sobre Juanfran, al que expulsó por simulación y del que se rió, en su cara, diciéndole “a ver si aprendes a tirarte”. No creo en la casualidad a la hora de las designaciones, más teniendo en cuenta que el Director Técnico del Colegio de Arbitros es... Diaz Vega. Cuanto escuece el 2-6, el Barça de las 6 Copas y demás triunfos incomparables del Barça.
En el enfrentamiento contra un buen Sevilla, que ha sabido explorar los puntos débiles en la defensa culé con su juego rápido y abriendo a las bandas, frente a un rival anormalmente desorganizado, muy posiblemente a causa de las rotaciones y condicionado por la necesidad de sacar un buen resultado, las decisiones de este personaje han condicionado definitivamente el resultado. En la primera parte ha tolerado las faltas reiteradas de jugadores sevillistas sin mostrarles la amarilla que posteriormente ha ido enseñando con celo exquisito a los blaugrana y ha penalizado con fuera de juego inexistente una ocasión clara de gol de Bojan. En la segunda se ha desmelenado, alcanzando su climax con la anulación todavía inexplicable del gol de Bojan con colaboración de Ibra que hubiese supuesto el empate, ha visto con indudable -para él- claridad la continuidad fuera-dentro del agarrón de Chygrynskyi a Capel que propicia el penalty decisivo, ha captado con precisión milimétrica -la que faltó antes- el fuera de juego -existente- de Alves que hubiese supuesto el empate a dos y se ha mostrado diligente hasta la exquisitez en la aplicación estricta del código disciplinario contra el Barça como jamás lo hizo antes.
Dicho todo esto, se merece que los Reyes le traigan carbón, mucho carbón, a este... se aceptan rimas.
domingo 3 de enero de 2010
ÑBA 2009, EL AÑO DE LOS GASOL

En primer lugar, es justo reconocer el mérito indudable de Pau Gasol en el anillo de los Lakers, afianzado en su posición de escudero interior del sublime Bryant. Pau ha sabido entender su rol e interpretarlo con eficacia, sin verse afectado por la pérdida de protagonismo respecto a su etapa grizzlie. Solo esto vuelve a demostrar su inteligencia, principal intangible del mayor de los Gasol. Ese que le permite aprovechar las pelotas dobladas por la estrella y jugar sin balón para tomar ventaja. Su premio, el All Star, el anillo y una espectacular renovación.
Solo un pero al respecto: sospechoso el rendimiento en los 3 partidos anteriores a la firma del nuevo acuerdo, superando noche sí, noche también, su tope reboteador. Tras la firma, vuelta a la normalidad (17 ptos, 12 rebotes), que no es poco. En el fondo, lo del contrato es otra muestra de inteligencia..
Y una duda, no tanto individual como colectiva: estos Lakers 09-10 me parecen más inconsistentes que los anteriores. El cambio del siempre conflictivo Artest por el currante Ariza, el desplazamiento de Odom al banquillo y la decadencia de Fisher, junto con un banco justito -salvo por Odom y, a veces, Brown- estan exigiendo más de la cuenta al maltrecho Bryant, obligado a ejercer de Jordan -por lo de los tiros ganadores de último segundo- con demasiada frecuencia. Quizá en el Oeste no encuentren un rival de suficiente envergadura, pero veo al equipo un escalón por debajo de Celtics o Cavs.
En segundo lugar, chapeau para Marc Gasol. Brillante adaptación en su primera temporada y espectacular progresión en la segunda (15 ptos, 10 rebs), ejerciendo un cierto liderazgo -cocapitanía con Randolph- en un equipo plagado de egos pero, hasta esta temporada, falto de química. Gran mérito del mister, Lionel Hollins, capaz de integrar al colosal -en lo físico y como jugador- pero siempre díscolo Randolph (20+11), dar confianza a un base yo-yo como Mike Conley (10 ptos + 5 asist), y hacer compatibles a dos chupones como Rudy Gay (21 ptos) y O.J. Mayo (18 ptos). Marc aporta solidez en la zona, hace lo que sabe en ataque -61% en tiro, ya hay otros para volverse locos- y completa un quinteto compacto que marcha al 50% (16-16) y con posibilidades reales de luchar por play-off. El banco es escaso (notable Sam Young, pero poco más, con Tinsley de vuelta de todo y Thabeet con todo -salvo los centimetros- por aprender) y puede ser el punto flaco del equipo.
Pese a ello, ni en sueños va a jugar el pequeño de los Gasol el All Star. Ni es la estrella ni el anotador en su equipo ni el mejor en su posición. Ni en la votación popular ni en la elección de los entrenadores. Vender ahora que pueden ser -los Gasol- los primeros en hacerlo para luego acabar arremetiendo contra no se que chauvinismo americano es puro provincialismo. El mismo que exigía el All Star para Calderón, por ejemplo.
En todo caso, muy buen rendimiento de Marc, ejemplo de adaptación al entorno -ciudad- y a las circunstancias -equipo inestable por definición-. Otra muestra de inteligencia familiar que, a la vista de las declaraciones maternas sobre los representantes, debe tener origen paterno.
Para seguir, año negativo, este sí, para Calderón. Tras el brillante arranque de la temporada 08-09, las lesiones le dejaron fuera del equipo, el cual fue de mal en peor sin su timón y acabó fuera de play-off. Solo la casi infalibilidad en los tiros libres que le auparon en dicho apartado estadístico endulzaron el año de Calde. Esta temporada, tras dedicar el verano a recuperarse, se preveía positiva.
Pero nada funcionó. De entrada Calderón se mostró errático en el juego (12 ptos, pero solo 6 asistencias y 78% en tiros libres) y el equipo lo acusó acumulando derrotas. Finalmente la reproducción de los problemas físicos le tienen nuevamente apartado y, contra pronóstico, el equipo ha ido hacia arriba (con 16-18, peor que Memphis, pero en posición de play-off en el Este), con los ya conocidos Bosh (24+11, siempre fiel a sus estadísticas) y Bargnani (17+6, parece que por fin se ha levantado de la siesta) pero, sobre todo, con la incorporación del polivalente Turkoglou (13 ptos + 4,5 rebs + 4,5 asist), tan brillante en NBA como nefasto con su selección y, aunque duela a muchos reconocerlo, con Jarred Jack (10 ptos, 5 asist.) como eficiente director, haciendo que la ausencia del extremeño apenas se note. Año para olvidar.
Y no demasiado mejor para Rudy Fernández. Tras el buen arranque de la temporada 08-09, el famoso rookie-wall le pasó factura y acabó la temporada con unos números correctos (10 ptos, 3 rebs, 2 asist) pero una peligrosa sensación: la de ser considerado un simple especialista en el lanzamiento triple (de hecho el 63% de sus tiros lo fueron desde tal distancia) o finalizador de alley-hoops servidos por Sergio Rodríguez.
Esta temporada 09-10 se esperaba la de la confirmación, en la que debía disponer de un rol con mayor protagonismo en ataque -algo que, por sus condiciones, puede hacer-. Pero la realidad ha sido decepcionante: más de lo mismo, aderezado con problemas físicos que le han hecho disminuir sus estadísticas de tiempo en pista y anotación hasta que ha tenido que pasar por el quirófano.
Y lo peor es la sensación que la construcción del equipo en Portland hace girar todo el juego ofensivo alrededor de Brandon Roy y sus 1 contra de 5, para que, si su casi inagotable capacidad para penetrar con rectificados imposibles le obliga a doblar pase hacia el exterior, encuentre apostados a sus compañeros esperando para el triple. Eso, o ver el highlight de turno en plena cancha.
Malas perspectivas pues en un equipo monocorde en ataque y con un entrenador poco dado a confiar en jugadores inexpertos, extranjeros o poco esforzados en defensa. Aunque Rudy cumple en esto último, no cuenta con la confianza de McMillan y eso le confina a funciones de especialista y a perder su imprevisibilidad y exuberancia física. En 2010 solo puede ir a mejor.
Como mejor le ha ido ya a Sergio Rodríguez. En su temporada en la encrucijada -o aportar algo o volverse a Europa- parece que ha ido a parar al equipo ideal. Del desconfiado McMillan en Portland al ofensivo Westphal en Sacramento, en un equipo con todo por reconstruir, sin presión y con confianza en los jovenes. Y el equipo, tras perder por lesión a su mejor jugador (Kevin Martin) ha respondido (14-19, mejor de lo previsto) con los rookies Tyreke Evans (20+5+5, llamado a ser rookie del año) y Omar Casspi (de Maccabi a California a ritmo de 13+5) y el forward de 2º año Jason Thompson (15+9) como mejores noticias. En ese contexto Sergio ha encontrado el hueco para desarrollar su juego con la libertad que nunca tuvo en Portland, respondiendo en los 14 minutos en cancha con 6 ptos y 3 asistencias y una mejora notable en sus porcentajes y control de las pérdidas. No está claro que pueda conseguir mucho más espacio, pero puede asentarse en un rol de 2º-3er base en equipos con un perfil que se ajuste a sus características. Si no, a volver a Europa.
Y finalmente, una convicción: Ricky está llamado a ser el jugador con mayor impacto de la ÑBA. Su estilo se ajusta mucho más a la NBA que a la ACB. Su lectura del juego está muy por encima de la del resto de playmakers que últimamente se han incorporado a la liga, incluido el sobrevalorado -especialmente por si mismo- Brandon Jennings. No se si ganará el título NBA o si alcanzará las cifras en anotación de Pau -quien será siempre el referente en mayusculas-, pero estoy convencido que Ricky acabará ejerciendo el liderazgo del equipo donde vaya a parar y que, fruto de ello, dicho conjunto mejorará sus posibilidades en la competición. La anotación de Ricky, mejorará. A pesar que su tiro exterior sea aun errático y su estilo altruista. Da igual. Ricky luce aun sin anotar. Algo que muy pocos pueden decir. Se aceptan apuestas...
lunes 28 de diciembre de 2009
OTRA HUMILLACIÓN...
Pese a las campañas mediáticas descaradas de la prensa servil de la capital (recordemos el cagómetro, los dodotis y demás puerilidades), el Barça arrasó en la primera mitad de año, haciéndose con la Copa del Rey -ese torneo donde el Madrid ha encadenado humillaciones sonrojantes ante Real Unión de Irún primero y Alcorcón después-, sentenció la Liga con una victoria histórica en el Bernabeu -en una humillación colosal, a domicilio, sin paliativos- y acabó rematando con la Champions, esa competición que en que el Madrid se ha abonado a ser eliminado en octavos -y va un lustro-, humillado en este caso por el Liverpool, el del famoso chorreo.
Pero la cosa no acaba aquí. Pensaron que con Florentino y sus millones -ojo, nunca son suyos, una vez fue la recalificación al amparo del PP de la Ciudad Deportiva y la otra los préstamos de sus amigos de la Banca- volverían a arrasar.
Pero no. De momento, mal que les pese, observan impotentes como el Barça encadena trofeos (Supercopas y Mundialito) hasta convertirse indiscutiblemente en el mejor equipo del mundo, sufren viendo a Messi reconocido como mejor jugador del planeta, Balón de Oro, FIFA World Player, con Xavi e Iniesta como escuderos, y en la Liga no les queda más remedio que seguir la estela culé (¿qué decían esta gente del retrovisor?).
Y, por si fuera poco, va el equipo de basket del Barça y les inflige la mayor paliza a domicilio de la historia. Como algunos han escrito, el 2-6 del basket, una humillación histórica.
Analizando en profundidad el partido de Vistalegre y los prolegomenos uno detecta numerosos paralelismos con el pasado. Se demuestra que el madridista es el único colectivo capaz de hacer el ridículo más estrepitoso dos veces en un año.
Basta recordar el proceso constuctivo del Madrid de basket de este año:
– Se fichó a Messina, el entrenador con el segundo mejor currículo de Europa -al primero, Obradovic, lo tuvieron y lo echaron tras ganar la última Final Four, hace ya 15 años-. Todo el mundo de rodillas por favor, toda la prensa a sus pies. Se utilizó a Messina para descalificar a Pascual por inexperto, justo cuando acababa, contra pronóstico, de ganar la ACB.
– Se fichó a Velickovic, que autodefinió su juego, el día de su presentación, como el de Kukoc. ¿Alguien le vió frente al Barça?
– Se fichó a Prigioni, un jugador ya en el ocaso de su carrera, incapaz de resistir más de 20´ en cancha, convencidos de convertirlo en el timonel blanco. ¿Jugó?
– Se fichó a Lavrinovic, a Hansen, a Dasic, a Garbajosa -colchonero reconocido, va y se le ocurre reconocer al final del partido que el Barça es el mejor equipo de Europa-, a Kaukenas, a Sergi Vidal y ahora a Jaric. ¿Para qué?
– Se quiso fichar a Ricky Rubio. Se infló el globo una vez más desde Madrid. Se anunció a bombo y platillo un preacuerdo con el equipo blanco. Florentino el todopoderoso lo llamó personalmente. Pero Ricky rechazó la oferta, como lo hizo -por temas tanto económicos como geográficos (la inóspita Minnesota tampoco es Barcelona)- con la NBA. Y no se le ocurrió otra cosa que irse al Barça. ¿Por qué? Simplemente por competitividad -el mejor equipo ACB- y por comodidad -quedarse en casa-. Tanto monta, monta tanto. Desde la capital lo tomaron como una afrenta y las descalificaciones en la prensa han sido constantes (sobrevalorado, sin tiro, niñato malcriado...). En la humillación del 27-D han descubierto quien es Ricky.
El Barça pasó por encima de los blancos. Messina empezó chillando -¿no era este la elegancia personificada?- a los árbitros y acabó hundido como su ¿equipo?. Sus estrellas desaparecieron, Bullock escondido como en todos los partidos importantes, Velickovic incomparecido, Prigioni pidiendo plaza en el geriátrico y los demás haciendo lo que podían. Solo Lavrinovic y el proscrito Dasic -al que van a dar de baja cuando se recuperen los lesionados- salvaron la cara.
Pero no hay de qué preocuparse. El madridismo oficialista, el que vive al amparo de la prensa madrileña, ya ha encontrado su excusa en las lesiones. Resulta ahora que los jugadores clave de este Madrid llamado a hacer historia, del que semana sí, semana también, se ha escrito que estaba batiendo records de imbatibilidad (¿como van ahora? ¿cuantos veces han jugado contra el Barça? ¿0-3?), eran los lesionados Llull, Felipe Reyes y Van der Spiegel, además de Hansen.
Basta de engañar al personal. Tres de los cuatro jugadores ausentes eran miembros de la plantilla blanca del año pasado.
De ellos Llull es el único que este año tenía continuidad, más que nada para dar descanso al retirable Prigioni. Y, sinceramente, si la solución a los problemas del Madrid es Llull podemos respirar. Es habitual que el madridismo ensalce cualquier gesta. Pero convertir a Llull en candidato inminente a la NBA es rozar la esquizofrenia. Básicamente es un escolta potente, con tiro irregular, gran finalización de contraataque y cuestionable capacidad de dirección -estilo Lakovic en ese aspecto-. ¿Este es el gran base que echó en falta el Madrid?
Más importante se me antoja la baja de Felipe Reyes, el auténtico corazón del Madrid. Pese a que en Madrid se silencie el tema, me resulta bastante obvio que Messina no cree en él. Prefiere jugadores más grandes, más atléticos, más versátiles. Felipe es un 5 encerrado en un cuerpo de 4. Aunque ha mejorado notablemente su lanzamiento de 4-5 metros, no tiene la movilidad de Velickovic, la auténtica apuesta de Messina. Visto que está verde para jugar de 3, lo va a utilizar como 4 móvil. ¿Quién es el perjudicado? Blanco y con (mala) leche, Reyes.
De Van der Spiegel, mejor ni hablar. De los hombres altos del CSKA Moscú que han abandonado recientemente el equipo -recordemos, dirigido por Messina-, uno al Madrid (VdS) y dos al Barça (Lorbek y Morris). ¿Hace falta decir nada más?
En definitiva, el Barça le dió una soberana lección al Madrid. En plenas fiestas, sin fútbol, con el ambiente caldeado, con la cantinela de enfrentarse los dos mejores equipos de Europa -ahora uno está claro, el otro también... que no lo es-, solo hubo un equipo. El Barça se mostró arrollador, sin dependencia de nadie -para los que siempre hablan de Navarro, ayer reconoceran que fue más lastre que solución-, con una defensa implacable, dominando el rebote, taponando hasta la humillación (ver Morris a Velickovic), controlando el ritmo (gran Ricky), dando espectáculo (alley-hoop por doquier) y sentando cátedra, Pascual vs Messina.
El 2009 ha acabado, también en basket, con una humillación histórica. El madridismo ha sufrido en sus carnes la ira desatada de su principal rival, quien una y otra vez se ha encargado de derrotarle, recordándole su jerarquía. Y yo me he quedado descansado. Hasta ocho veces me ha salido la palabra de moda: HUMILLACIÓN. Ya son nueve...
domingo 20 de diciembre de 2009
CAMPEONES DE TODO

Con todo, creo que de la final frente a los correosos y, a ratos, odiosos argentinos de Estudiantes de la Plata, se pueden extraer algunas reflexiones.
Por una parte, que Messi es el mejor jugador del planeta. Su gol de ayer, con el escudo del Barça, con el corazón, simboliza el deseo de victoria, la ambición. El partido estaba en el momento propicio para asestar al agotado conjunto argentino el golpe definitivo, mientras los penalties se perfilaban en el horizonte. Nadie lo reconocerá, pero los culés aguantabamos la respiración deseando evitar la suerte fatídica desde los 11 metros, donde enterramos tantas ilusiones en el pasado. Cualquiera podía haber marcado el gol definitivo. Pero tuvo que ser Messi. Seguramente ese gol, por su estética, tan lejana al virtuosismo habitual del crack, tan cargado de ansiedad, de deseo y de rabia tenga mucho de liberador para Leo, confirmando una vez más -por si hiciera falta- que es el mejor.
Pero sí era necesario que lo confirmase a los argentinos, derrotando dolorosamente a su representante en la competición. Basta de farsas, de entrenador grotesco ejemplo de casi nada utilizando a Messi como cabeza de turco para ocultar su incapacidad como técnico, de periodistas charlatanes vendiendo humo en forma de jugadores mediocres y negando el pan y la sal a la pulga solo por el hecho de no haber crecido en Boca o River.
Y lo mismo hay que decir respecto a la corriente de opinión de la prensa española -esa sí es una caverna mediática que persigue al Barça- empeñada en negar la realidad. ¿Donde está Robben? ¿No ha podido fichar Florentino, ese ser superior, al mejor? ¿No tiene al metrosexual Cristiano y al ultrareligioso Kaka? ¿ Y no son los mejores? La última, montarse una encuesta para decidir que el FIFA World Player hay que dárselo...!a Xavi! Todo, incluso reconocer la excelente trayectoria del jugador de Terrassa, antes de aceptar que un chavalin argentino convertido en crack en la Masia es, sin discusión, el número 1. Y lo peor, que no parece dispuesto a escuchar los cantos de sirena de la prepotencia madrileña, del palco Florentino-Aznar, de Marca y As inventando canguelos, dodotis y demás chorradas.
Por otra parte, que Guardiola es el mejor entrenador del planeta. Aunque no exista tal reconocimiento oficial, todos aquellos -y fuimos legión- que dudamos en su día de Pep debemos reconocer que lo alcanzado por el mister con su/nuestro Barça es inalcanzable, irrepetible y que en ninguno de nuestros sueños más delirantes hubiesemos siquiera imaginado.
Y es que más allá de los resultados, las victorias y los trofeos nos ha devuelto la confianza en que el equipo siempre acaba ganando. Y el orgullo íntimo de tener la seguridad que contamos con un colectivo que, siendo el mejor, está por encima de cualquier individualidad, es capaz de encumbrar a Messi como el mejor del mundo pero también de forzar el reconocimiento unánime de jugadores como Xavi o Iniesta, poco mediáticos y sin gol, de integrar jugadores de la cantera con naturalidad junto a cracks internacionales. Y todo ello, aunque se empeñe en desviar la atención, es responsabilidad de Guardiola, perfecto conocedor de los entresijos de Can Barça. Y capaz, por ejemplo, de sacarse de la chistera a un tal Pedrito y convertirlo en jugador decisivo. ¿Donde estaría hoy Pedro de no haberse cruzado su destino con Pep?
Y, por más que duela a mucha gente, también se acaba constatando que Bojan debería ir buscando su salida del club. Si Guardiola, el entrenador más ecuanime que pueda recordarse en el Camp Nou, se empeña en dejarlo fuera del equipo, dando prioridad incluso a Jeffren, limitándolo a la Copa y poco más, es por algo.
Lo siento, ya se que en las campañas mediáticas la imagen de Bojan vende. Parece un adolescente tímido, guapete, que no ha roto un plato. Marcó muchos goles en categorías inferiores y lo hizo en el año de la descomposición del equipo, con Eto y Messi lesionados de gravedad y Ronaldinho y Deco desaparecidos. Declarado el estado de excepción, Bojan apareció como la esperanza a la que agarrarnos, en algo había que creer.
Pero el advenimiento de Pep nos devolvió a la normalidad. Y en ella Bojan no puede competir por la titularidad como delantero centro: tanto Eto antes como Ibra ahora tienen muchos más recursos que el de Linyola. Y su capacidad para adaptarse a otras posiciones es altamente cuestionable. Y todo ello por que, futbolísticamente, solo tiene una virtud: oportunismo, gol. Pero para jugar al Barça hace falta más. Por ejemplo, capacidad para combinar, control del balón, virtuosismo para desequilibrar en el uno contra uno, velocidad, potencia para soportar los embates de centrales fornidos, juego aereo... ¿Tiene Bojan alguna de estas virtudes? Abstenerse los cegados por los colores. Bojan, hoy por hoy, no sirve. Solo es gol, que no es poco. O lo era, por que actualmente ni eso.
Y por ello cabe analizar el segundo aspecto cuestionable en Bojan. Si técnicamente es limitado, mentalmente -y esto es lo que más castiga Guardiola- es inestable. Basta recordar algunos episodios de su inmadurez galopante: cuando Luis le anuncia que va a salir de titular con la Roja le entra un ataque de pánico y se pasa el día descompuesto en la taza del lavabo; cuando Pep le da la oportunidad como titular ante el Getafe sufre un ataque de ansiedad, no da una a derechas y cuando el mister, con el marcador en contra, decide sustituirlo bien entrada la segunda parte, rompe a llorar al retirarse; cuando antes de iniciar la prórroga ante el Shaktar en la Supercopa de Europa le promete a Pep que el marcará el gol de la victoria, va Pedro y es el goleador, sumiéndose en la depresión; cuando la eliminatoria frente a la Leonesa está abierta, no rasca bola, siendo otra vez Pedro el goleador. Y en el partido de vuelta, con todo decidido, va y marca. Ahora sí. Y en rueda de prensa reclama más minutos. ¿Para qué?
Es un jugador sobrevalorado, inmaduro y técnicamente limitado. Se empeña en quedarse en el Barça, sobreprotegido por su entorno, la prensa y el caprichoso público culé -pocos jugadores han recibido tantas ovaciones dando tan poco a cambio-. Personalmente, creo que debería aceptar una cesión a otro equipo de la Liga española -no a la holandesa- y demostrarse si sirve o no. Sobre todo a si mismo. Si no, seguirá creyéndose un crack, víctima de un entrenador poco comprensivo. Y eso, Bojan, no cuela...
domingo 13 de diciembre de 2009
EL-EQUIPO-QUE-MERECIÓ-EL-OSCAR-A-LA-MEJOR-COMEDIA

A lo que sí quiero referirme, al margen de constatar que el Barça convierte sus peores partidos en victorias morales de sus enemigos comunes (Madrid y Español), fraternarmente hermanados hasta en conformarse con nada, es en la nueva exhibición de antideportividad y marrullerías del equipo blanquiazul.
No sé qué habrán ofrecido las televisiones. Pero lo que sí pudo verse en directo en el Camp Nou, cuando el juego discurre por un lado y la realidad por otra, fue un nuevo desplegue de las peores artes pericas, las mismas que protegidas por el trencilla les permitieron llevarse una victoria más que moral el año pasado.
Ayer no les hizo falta ir ganando. Incluso perdiendo su código genético les impulsó sistemáticamente a simular agresiones culés, revolverse por el suelo como víctimas terminales tanto si la falta la recibían como si la cometían, protestarlo todo -aunque supongo que no se han quejado de las tarjetas rojas por acumulación que no vieron-... y luego proclamarse vencedores morales. Fue grotesco ver a Pochettino protestar como un energúmeno una presunta falta a Iván Alonso en la que su propio jugador, tras simular lesión, al ver como el árbitro no picaba, se levantó raudo y reanudó la jugada... y el míster protestando al linier y pidiéndole que parase el juego señalando el lugar donde hacía 10 segundos yacía el ya resurrecto comediante.
El Real/Reial Club Deportivo/Deportiu Español/Espanyol de Barcelona/Cornellà/El Prat (por favor, !que definan de una vez como quieren llamarse!) sigue acumulando méritos para mantener vivo el derby, tanto si quieren que sea considerado ciudadano como metropolitano. No paso por que lo llamen catalán, visto el despliegue de rojigualdas de ayer en lo alto del gol sur. Y lo hace por que su sumisión tradicional a su admirado Madrid -sí, ya se que algun seguidor perico me recordará que odia por igual a culés y merengues- se transforma cuando se trata de hacer frente al Barça. Y es aquí donde vale todo, desde la lucha sin fin cuando nada te juegas -basta recordar la felicidad que les albergaba después de empatar hace tres años y poner la Liga en bandeja al Madrid, cuando unas jornadas antes, tras presentar al carrito del pescado en el Bernabeu para reservarse para su nueva derrota en la final de la UEFA, se les ocurrió ponerse 1-3... antes de desaparecer para facilitar el 4-3 de los blancos- hasta la traición a los valores del fair play. Lo del año pasado fue indigno. Lo de ayer, también. Supongo que no tendrá la misma trascendencia por que, al fin y al cabo, el partido no fue retransmitido en abierto, ganó el Barça y el Español, lo siento, solo interesa en Madrid cuando les hace favores. O cuando se suma a la comedia -otra candidatura al Oscar- del Villarato.
Supongo que habrá quien piense que sufro algun delirio o manía persecutorio. Para ellos, que escuchen la explicación de Guardiola -supongo que nadie pondrá en duda su ponderación y equilibrio a la hora de hacer declaraciones- sobre el cambio de Ibrahimovic: “l´anaven a expulsar”. No hace falta decir nada más. Sobre el terreno de juego era muy obvio que las instrucciones con las que saltaron al terreno de juego los pericos era provocar su expulsión. Consiguieron, a base de cometer penalties en forma de agarrones -de esos que no se pitan nunca, menos cuando se pitan, y entonces se protesta según le vaya a uno-, que el árbitro, amante del protagonismo, le mostrara la amarilla. A partir de ese momento, cualquier circunstancia era buena para buscar la sangre caliente del sueco. Cuando el balón estaba parado, los comentarios y empujones para enzarzarse en una discusión fueron continuos. En los balones divididos, los choques seguidos de espectaculares volteretas, garantizados. Las protestas en cualquier falta, aseguradas. Por ello Pep lo cambió. Y utilizó el plural. “L´anaven a expulsar”. No solo Iturralde, que también. Encantado hubiese estado de igualar el reto de la escandalosa -por leve- expulsión de Cristiano Ronaldo cuando por una alevosa agresión simplemente vió la segunda amarilla. Pep se refería, claro está, a los jugadores del Español, quienes buscaban constantemente la provocación.
Para acabar, solo una reflexión: si a menudo se queja todo el mundo de que el derby no es lo que fue, que hace falta pasión, que es positivo que los pericos planten cara con sus armas -las que sean-, que es bueno que los partidos se calienten... aceptemos también que el público del Camp Nou pueda expresar, como hizo ayer mayoritariamente en el tramo final, sus deseos para el 2010 respecto a su rival provincial:
!A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, OE, OE!
martes 8 de diciembre de 2009
POKER PARA CREER
Esta última frase, para los de mi generación, suena a música celestial. Por increible. Quiero reivindicar a aquella parte de la afición culé a la que se acusa de pesimista, de perdedora, de no animar y solo criticar. Es fácil lanzar hoy esta acusación, embriagados por la marcha del equipo de Guardiola, con el recuerdo del Barça de Ronaldinho -aunque otros vieramos en la descomposición de aquel grupo el sino blaugrana- o, incluso, por la memoria selectiva tendente a glorificar todo lo que hizo Johan y el Dream Team.
Pero los que empezamos a seguir al Barça a mediados de la década de los 70 hemos estado muchos años acostumbrados a otra cosa. No puedo hablar de épocas anteriores por no haberlas conocido directamente. Pero sí del Barça que nace con el Cruyff jugador y de lo que vino después. Y, honestamente, solo puedo resumirlo como la historia de una decepción continua, de ilusiones frustradas, de triunfos menores, guiños del destino antes de sumirnos en largas depresiones. Hay que entender ese pasado para comprender muchas actitudes arraigadas en el barcelonismo.
Hagamos historia. La tradición dominical -lamentablemente perdida por mor de los intereses televisivos- del fútbol a las 5 en el Camp Nou, el de Johan y Michels, el del marcador simultáneo Dardo (que requería conocer la correspondencia entre los productos publicitados -Ferrys, Danone, Ocean, reloj Duward o Licor 43- y los partidos en juego), nos ilusionaba vanamente hasta que, al fin de semana siguiente, con el Carrusel Deportivo de fondo y sus musiquillas de Soberano, Anís del Mono o Reig, el equipo se escondía y acababa siendo derrotado -siempre por la mínima- en campos que sonaban remotos -y frecuentemente embarrados- en mi mente infantil. El Plantío, El Helmántico, Los Cármenes o Altabix enterraban ilusiones de muchos en un equipo con jugadores poco dados al esfuerzo (el propio Cruyff o los indolentes Rexach y Marcial).
Tras la Liga de 1973-74 se sucedió una década de decepciones, apenas paliadas por triunfos menores en los trofeos del KO (algunas Copas de la monarquía recién restaurada y un par de Recopas, en aquella época en que la Copa de Europa era coto privado de los merengues). El nuñismo alumbró un cambio de estilo (fichajes a golpe de talonario) pero no de resultados. Se fichó a lo mejor del fútbol nacional -Madrid al margen- y a extranjeros con caché creciente -del entrañable Simonsen o el goleador austriaco Krankl al dominante Schuster o el mítico Maradona-. Nada de ello sirvió para que el Barça rompiera su tradición perdedora, más allça de triunfos morales (?). Incluso equipos menores (Sporting, Real Sociedad o At. Bilbao) vivieron sus días de gloria mientras el Barça acumulaba accidentes y desgracias (accidente circulatorio de la esposa de Krankl en vísperas de la final de Basilea, secuestro de Quini cuando nos jugabamos la Liga, hepatitis de Maradona, tobillo del as argentino destrozado por Goikoetxea, traspaso de Diego al Napoli, rodilla de Schuster fracturada por el mismo quebrantahuesos bilbaino, Liga del Barça de Lattek tirada por la borda con 5 puntos de ventaja con solo 10 en juego...). ¿Como no ibamos a ser pesimistas? Era duro ir cada lunes a la escuela y tener que aguantar al madridista de turno mofarse de las inacabables penas de can Barça.
Pero como no hay mal que cien años dure, la temporada 1984-85, la de Venables y el “Urruti, t´estimo” nos trajo de nuevo el título liguero. Y al año siguiente, cuando se acariciaba la 1ª Copa de Europa, con la final en Sevilla, ante un rival de medio pelo (Steaua de Bucarest), el mazazo. ¿Que habiamos hecho los culés para merecer tanta desgracia? Alguna maldición bíblica, las siete plagas o algo peor nos castigaba. Era imposible un guión más cruel. Incapaces de marcar un gol en 120 minutos, incapaces de transformar un solo penalty. Nuestro sueño imposible se desvanecía. Muchos pensamos, lo reconozco, que jamás ganariamos una Copa de Europa...
Tras la descomposición que sufrió, en todos los sentidos, el barcelonismo, motín del Hesperia incluido, renacimos de nuestras cenizas y empezamos a ver la luz. Cruyff consiguió, con su verbo fácil y su dicción imposible, hacernos creer que el equipo que nos enamoraba con su juego vertiginoso pero a la vez virtuoso podía ganar los títulos antes imposibles. Tanto convenció que hasta en Madrid perdieron los nervios, despacharon entrenadores por jugar peor que el Barça -no se de qué me suena- y sufrieron dolorosas derrotas con los amigos para siempre de Tenerife de aliados culés. 4 Ligas y la 1ª Champions parecían confirmar el cambio de signo.
Pero una infausta final en Atenas (4-0 que nos endosó el Milan de Capello) y la locura narcisista de Cruyff, convencido de su infalibilidad, creyéndose capaz de ganar con fichajes sonrojantes (Escaich, Jose Mari, Korneiev) y el nepotismo (Jordi Cruyff, Angoy) por bandera, nos devolvió a nuestra cruda realidad. Enfrentamientos entre nuñistas y cruyffistas, entrenadores quemados (Robson) o rechazados por antipáticos (Van Gaal), episodios dolorosos (traidor Figo), presidentes grotescos (Gaspart), nuevas decepciones... hasta Laporta
Hay que reconocerle a Laporta el mérito del foc nou. Se inició la reconstrucción con Rikjaard, con Ronaldinho de icono, si, pero con un gran equipo detrás (Eto, Deco y la pujante cantera). Se reconquistó el Olimpo (2 Ligas y la 2ª Champions)... y se volvió a las andadas. Esta vez la autocomplacencia nos perdió. Y el destino volvió a ser cruel. Vimos a Tamudo ejercer de verdugo mientras el Madrid reconquistaba la Liga por la radio, vimos a nuestra estrella caer en una decadencia física y moral impensable... volvimos a nuestros origenes.
Hasta que llegó Pep. La sensación, hoy, es que Guardiola sigue anticipándose a los acontecimientos. Por su edad ha vivido, muchos de ellos como protagonista -en lo bueno y en lo malo-, los avatares antes esbozados. Conoce perfectamente el sentir de la gent blaugrana. Reconozco que lo que más me fascina de Pep es su facilidad para encontrar siempre el tono y el mensaje adecuados en cada declaración, en cada rueda de prensa. Cuando el culé duda, él insufla confianza. Cuando el culé sueña, él nos recuerda de donde venimos. Cuando nos deleitamos con la brillantez del juego, él ensalza el trabajo y la solidaridad del equipo. Cuando nos deprimimos por una de las escasísimas derrotas, él asegura que nos hará más fuertes.
Los partidos de los últimos 10 días eran la enésima prueba de fuego para el equipo de Guardiola. Muchos afilaban sus plumas para certificar la muerte del Barça, ansiosos de encumbrar al Madrid galáctico 2.0. Y, una vez más, el equipo de Pep, pese a sufrir lesiones en hombres clave -factor que en otra época hubiesemos alegado para justificar derrotas decisivas-, pese a la precariedad de la plantilla, ha sabido encontrar la vía, más o menos preciosista, siempre efectiva, para acumular cuatro victorias decisivas. Y seguir acumulando confianza. Y transmitiéndola al colectivo de culés patidors que han vivido tantas decepciones que, por puro masoquismo, imaginan las derrotas antes que las victorias.
Por ello, no tengo dudas que nos clasificaremos como líderes de grupo en la Champions y que en el derby metropolitano -qué poco cuesta hacer rabiar a los pericos- vengaremos la mezquina actuación del equipo de Pochettino del año pasado. Y antes de fin de año, el Barça de las 6 Copas...
lunes 23 de noviembre de 2009
¿ALGUIEN ASUMIRÁ LA RESPONSABILIDAD?
Podemos hacer llamamientos a la capacidad de la plantilla, al orgullo de equipo campeón y hasta a la épica. Pero la realidad es que aquello que muchos nos temiamos desde hace tiempo va a cumplirse justo coincidiendo con los dos partidos más trascendentes de la temporada (Inter y Madrid), al menos hasta ahora. Con el riesgo que los deberes no hechos en Europa, siempre aplazados pensando que habría tiempo de reaccionar, devienen ahora hasta angustiosos. Afrontar partidos tan exigentes privados de Messi, con Iniesta sin chispa, con Henry atrapado entre lesiones y la main de dieu, con Ibrahimovic renqueante -si es que llega-...
Volveremos a repetirlo: LA PLANTILLA ES CORTÍSIMA.
Si el Barça ha sido un equipo capaz del triplete y las supercopas, de superar todos los problemas en el tramo final de la temporada pasada en la línea defensiva -recordemos la defensa en la final de Champions ante el Manchester: Puyol, Touré, Piqué y Sylvinho, solo 1 titular-, es debido esencialmente a su capacidad ofensiva, a la intimidación que provoca en sus rivales, en los múltiples focos de atención, de peligro, de pánico, que generan sus jugadores.
Pero por primera vez en la era Guardiola el equipo debe afrontar partidos de alta exigencia sin sus jugadores más desequilibrantes, sin los cracks, sin las referencias en punta. ¿Qué nos queda? ¿Pedro, Bojan y Henry? ¿Las entradas desde atrás de Keita, las faltas de Xavi o Alves, algún remate de Piqué en un corner? ¿Alguien piensa que es suficiente para GANAR a Inter y Madrid?
Quizá el equipo, fiel a su estilo, puede dominar largamente los dos partidos, crear hasta esporádicas ocasiones, pero sinceramente, hará falta fortuna, mucha fortuna, para ganar. Y el empate no basta.
Pero incluso ganando -ojalá-, de una puñetera vez alguién debería reconocer desde el club que la planificación deportiva de la temporada ha sido desastrosa. Si el año pasado la plantilla ya era justa y solo una adecuada gestión de las rotaciones en la primera mitad de la misma y una notable fortuna al poder reducir las lesiones a la mínima expresión permitió llegar a buen puerto, lo de esta año no tiene nombre. Ya se que el siempre respetuoso, elegante, impecable Guardiola no se quejará en público. Es lo que debe hacer, algo que normalmente no hace nadie, ya que con ello todo el mundo, con razón o sin ella, escurre el bulto. Pero clama al cielo la precariedad de recursos.
¿Quién es el iluminado que pensaba que con menos jugadores se podía superar -recordemos la exigencia de las Supercopas y del Mundialito por venir- lo del año pasado? ¿A quién beneficiaba seguir apostando por Henrique y fichar a Keirrison? En un caso tuvo que ficharse a destiempo -sin poder contar para la Champions- a Chygrynskyi y en el otro tenemos a nuestra promesa brasileña cedida al Benfica... !de suplente de Saviola!
Los culpables son fáciles de identificar: los que fichan, esto es, Laporta y Txiki. Suerte que a final de temporada desaparecerán del mapa culé. El uno, esperemos que por el bien de Catalunya, dedicado a temas jurídicos -no me refiero a su bufete, en el que dudo que trabaje para algo más que para sus chanchullos tipo venta del Mallorca o empresas inmobiliarias, sino en los tribunales respondiendo a las demandas que le han interpuesto y que le caerán si se aplica la política de levantar las alfombras en can Barça-, y el otro reenchufado como comentarista -que aburrido- o, mejor todavía, de secretario técnico en la Selecció -pero cobrando-.
Haría bien la narcotizada prensa deportiva barcelonesa en centrar sus análisis en temas deportivos tan sangrantes como la insuficiencia de la plantilla. Es un tema que se viene orillando, bajo el argumento de no desestabilizar -ya se encargará Pep de evitarlo-, de que el año pasado no fue un problema -de casualidad-, de que la capacidad económica es limitada -aunque no para fichar a Keirrison-. PROU, COLLONS!
Y preparemonos para el fichaje de Robinho en el mercado de invierno y, si pueden, de Cesc antes de fin de temporada. Nos gastaremos una millonada, no para satisfacer al míster, sino para intentar asegurar la continuidad del proyecto con Sala i Martín en las próximas elecciones. Sinceramente, Jan, esto es lo que hacían aquellos (Nuñez, Gaspart) de los que hoy eres una réplica.
Y, por cierto, si a Pep se le ocurriera abandonar los banquillos a final de temporada, que presente a President de la Generalitat. Cualquier cosa menos que el bacó traslade su estilo a la presidencia del país...

