lunes 6 de julio de 2009

TXIKI DIMISION!!!!!!!

Lo siento, se me ha acabado la paciencia. Ni tri-tanquilo ni tri-leches. Otra cosa sería si el Barça, dejando de lado las cortinas de humo -en forma de fichajes espectaculares, hay que reconocerlo-, hubiese hecho, a estas alturas de julio, lo que tocaba. Pero no, nada de nada.

El culpable es, básicamente, uno: Txiki. Su actuación este año es inversamente proporcional a la de Guardiola. El de Santpedor ha pacificado el club, salvado de la hoguera a Laporta y sus adlateres y, por encima de todo, coronado con el triplete al mejor equipo de la historia del Barça y, quien sabe, si de la del fútbol. Mientras el secretario técnico, todo el año de vacaciones.
Los puntos flacos de la plantilla se han puesto de relevancia a lo largo de la temporada: escaso número de efectivos, recambios con un protagonismo decreciente y el mister haciendo encaje de bolillos en los partidos clave. No hacen falta titulares. A lo sumo, un par (lateral izquierdo y extremo izquierdo). De lo que se trata es de completar la plantilla. Este año nos esperan más competiciones y, probablemente -es una cuestión estadística- más lesiones (salvo Iniesta y Marquez, pudimos esquivarlas). Hace falta una plantilla más extensa, una vez constatada la inutilidad, por un motivo u otro, de Gudjohnsen, Hleb, Caceres y Milito.

Los conflictos, ya vienen del año pasado: Pep no quería a Eto y, pese a ello, lo ha manejado con eficacia. El camerunés ha respondido, picado en su orgullo, como el mejor delantero goleador del mundo. A estas alturas el tema debería estar resuelto. O renovado o traspasado. Ni una cosa ni la otra.
¿Y el recambio? Grotesco. Primero Ibrahimovic. Después Villa. Ahora, a reactivar la opción Forlan. Al final acabaremos fichando al uruguayo -con 32 años- por el mismo precio que el Madrid a Benzema -con 21-. Ya, pero es que a Txiki no le convence...
Los deseos del entrenador (!Ribery!) eran conocidos. El jugador, coincidiendo con la eliminatoria de Champions, hizo todo lo posible para que al Bayern le quedara clara su voluntad. El club se vanaglorió de su exquisita relación con los bávaros, de la identificación del jugador con el modelo Barça, de la amistad con la familia Abidal y no sé cuantas tonterias más. ¿Y donde estamos?
Con el jugador proclamando que quiere ir al Madrid y nosotros pensando en Robinho, Mata o Arshavin -aquel que no supimos fichar por caro y que acabó en el Arsenal a precio de saldo-.
Y de los suplentes, ¿qué? Pues más de lo mismo. Por un lateral desechado por la cantera merengue (Filipe Luis o Luis Filipe, que alguien se aclare de una vez) nos piden más que al Madrid por un central internacional.

Y por Mascherano, ¿qué ofrecemos? !20 millones de euros! ¿Pero sabemos de que va esto? El Liverpool no acepta 40 por Xabi Alonso y pretendemos que acepte la mitad por un jugador con mucho más peso específico que el sobrevalorado -por la prensa de Madrid- presunto organizador vasco...

Y mejor no hablar de las salidas. La incapacidad para traspasar a cualquier jugador es insuperable. Acabaremos teniendo que pagarles parte del sueldo para que se marchen.
Por todo lo anterior, Txiki dimisión. Pero, por favor, no lo despidan, que encima habrá que pagarle indemnización... o mejor sí, despidanlo antes de renovarlo por dos años como pretende el incontinente Laporta, siguiendo los consejos del oráculo Cruyff... TRI-HARTO de TXIKI-LAPORTA-JOHAN!

domingo 21 de junio de 2009

MERCATO

Anda revuelto el mercado futbolístico por obra y gracia del curilla Florentino, que aun se permite el lujo de pretender dar lecciones de humildad, de rehuir la prepotencia. Este tio necesita un psicoanalista. Hace unos días, cuando aun era precandidato, se llenó la boca con aquello de “yo soy la persona que más ha pagado en la historia por un futbolista”. Ahora ha dilapidado una fortuna por Kaka, un jugador en su ocaso deportivo (7 goles de jugada en toda la temporada, más o menos como Ronaldinho, pero jugando mucho más) y por CR7, pagando lo que ha querido el ManU cuando a Ferguson le ha dado la gana echarlo del equipo, harto de sus posturitas y actitudes extradeportivas -y dudoso rendimiento esta temporada-.

El problema no es el precio pagado -no hay discusión, Florentino también confunde precio y valor-, la ética en tiempo de crisis -no la hay en época de bonanza, menos la habrá en la del sálvese quien pueda- o el apoyo de las entidades financieras -donde los directivos ansiosos de palco, farándula y gomina confunden la gestión de sus entidades con su puro forofismo-. Lo gracioso es realmente que se siga vendiendo en media España el mensaje que el Sr. Pérez, aquel que se estrelló estrepitosamente con su proyecto galáctico, es un triunfador, un ganador. Lo único que se pone de manifiesto cuando tantos lo alaban es la mentalidad provinciana y acomplejada del país, la admiración por el nuevo rico y el pelotazo y la envidía que les corroe las entrañas cuando ven al Barça del triplete. Florentino gasta a crédito lo que no tiene, ansioso del reconocimiento público que no ha conseguido en el ámbito empresarial una vez fracasados sus últimos proyectos, y lo hace con un modelo empresarial insostenible (pagar más de lo que vale cada jugador para ganar todos los títulos, pagar más primas y premios y esperar vender... ¿cuatro camisetas a cada seguidor?)...
¿O no? La clave, la nominación olímpica de Madrid 20XX.
Si Madrid fuese capital olímpica, los políticos madrileños y españoles -todos sin excepción, también los progresistas, verdes e izquierdosos, ya lo hicieron en su día- aprobarán la recalificación del Bernabeu y le construiremos -pagando todos, sobre todo desde Catalunya- un estadio nuevo al Madrid. Esa es la jugada de Florentino. Políticos y constructores aliados con el Madrid de vehículo para el pelotazo. Más de lo mismo. La historia se empeña en ser cíclica. Por ello, apoyo formalmente la candidatura de cualquier ciudad que quiera ser olímpica, con el único objetivo de impedir que lo sea Madrid. O, si quieren, que lo sea en el 2092, para celebrar el centenario de los JJOO de Barcelona. A Florentino, que lo crionicen hasta entonces...

Y el Barça, dormido en los laureles. Echo de menos un artículo del ser superior (Cruyff, no Florentino) recordando que las plantillas se planifican en marzo, se cierran en mayo y en junio, vacaciones. Da la sensación que la discreción con que deben llevarse estos temas cuando hay títulos en juego -todos en este caso- se ha convertido en ensimismamiento, contemplación, extasis... Quizá penso Txiki que, una vez acabada la Champions, habría tiempo mientras el Madrid se distraía con su campaña electoral y sus elecciones. Error de cálculo. Florentino ha inflacionado el mercado, el Barça no tenía ningún caso cerrado, ni siquiera los de la propia plantilla -por cierto, Valdés ya ha conseguido la unanimidad, toda la culerada lo considera un gilipollas integral por su postura intransigente- y ahora será imposible fichar a nadie. ¿Será que el “cercle virtuós” no es tal? ¿Victorias = ingresos = fichajes = victorias = ingresos...? ¿No era así? Ahora que estabamos saneados -¿no?-, que ganamos -!todo!-, resulta que no hay un duro para fichar. Si era así, más grave es habernos dormido cuando podiamos haber fichado a precio justo.

Pero siempre queda una opción: Laporta, ansioso siempre de protagonismo, adicto al fotoshop -para que no se le vea la barriga de bacó que se le ha puesto desde que llegó a la presidencia-, sufra un ataque de celos de Florentino y tire también la casa por la ventana. Y de esta manera quizá acabemos fichando. Si no, a aguantar con lo que tenemos, que no es poco -de hecho, el mejor equipo del mundo, mientras no se demuestre lo contrario-.

Y para acabar, una referencia al basket: se cumplieron mis pronósticos, incluso antes de lo previsto. Tanto Lakers como Barça ganaron con mayor ventaja que la prevista. Mi más sincera felicitación a Pau Gasol, perfectamente adaptado a su rol de principal escudero de la auténtica estrella del equipo, aportando aquello que se necesitaba en cada momento. Y felicidades al Barça y, especialmente, a Creus y Pascual.
Y, sin dejar el mercato, ambas plantillas tienen margen de mejora:
– los de LA deberían ir buscando urgentemente un base director -qué bien les iría un Calderón- para ir jubilando al pundonoro Fisher y reforzar la rotación, limitada a la hora de la verdad a poco más de seis jugadores (Fisher, Bryant, Ariza, Odom, Gasol y Bynum).
– en el Palau, hace falta un base director -en esto nos parecemos a los Lakers-, un 3 de verdad (Mickeal sería ideal, acostumbrado ya en el Tau a las rotaciones) y un 5 intimidador para suplir la baja de Santiago (tampoco estaría nada mal Boni N´Dong).
Y, por cierto, gran coherencia la de Messina. Se negó a venir al Barça por falta de proyecto -menos mal- y prefiere ahora al Madrid. Lo único de lo que sí entiende Messina es de dinero: el del CSKA antes, el de Florentino/Santander/Cajamadrid ahora y el que pide para los fichajes. El muy cachondo dice que gastándose dinero garantiza presencia en la Final Four. Que fiche a Bryant, James y Howard y, para españolizar el Madrid, que se traiga también a Gasol...

jueves 11 de junio de 2009

LAKERS-BARÇA

Tanto la NBA como la ACB llegan, casi simultaneamente, a sus respectivos play-off finales.
Y es momento de identificar las claves de lo que viene y de hacer pronósticos.
Para empezar, lo más fácil. Los Lakers aventajan a Orlando por 2-1 y parece difícil que estos últimas puedan voltear la situación. No es imposible, pero sí improbable.
Mi pronóstico: 4-2 para Lakers

Las claves de la final:

– Liderazgo:

Los Lakers tienen a Kobe Bryant, sin duda uno de los dos mejores jugadores de la Liga (junto con LeBron James), infinitamente más maduro que cuando alcanzó el triplete formando pareja con Shaq. Aquel niño mimado, celoso de su compañero, ansioso por ser comparado con Jordan, se ha convertido en el auténtico líder del equipo, capaz de dar la cara y arrastrar al equipo en los momentos de dificultades. Es cierto que tira mucho, a veces demasiado. ¿No lo han hecho siempre las estrellas? La cuestión es que predica con el ejemplo, se las juega cuando queman y responde a los retos.
Frente a él, Orlando opone al mejor pivot de la competición, una fuerza desatada de la naturaleza, el sucesor del propio O´Neal. Dwight Howard no es un portento técnico, pero ni falta que le hace -salvo en los tiros libres-. Su potencia y rapidez, su envergadura y salto, su coordinación y ambición le convierten en una bestia parda que fácilmente suma 20-20.
Pero por su posición en la pista, mientras Kobe puede monopolizar el juego de ataque de su equipo, creándose sus propios tiros o doblando juego, Howard esta condicionado por el suministro no siempre eficiente de sus compañeros o por los planteamientos defensivos rivales. Es más fácil defender a un interior, cerrandose sobre él y, si recibe, dándole estopa (hasta en esto se ha recuperado el mítico hack-a-shaq) que a un jugador capaz de subir la bola, driblar, penetrar o enchufarla de tres.

– Los escuderos:

Creo que mientras que el liderazgo de Kobe es mucho más impactante y decisivo que el Howard, los principales escuderos de ambos equipos se mueven a un nivel muy similar. En este bloque coloco a jugadores con posiciones idénticas y roles similares: Gasol-Odom vs Lewis-Turkoglu.
Aunque lo políticamente correcto sea decir que Pau está decidiendo las finales, la realidad es que lo mejor que puede decirse de él es que cumple su papel a la perfección. Ha dado un paso al frente, juega sin balón -su mejor virtud- para aprovechar las dobles defensas sobre Kobe y ha endurecido su defensa y, sobre todo, mejorado su predisposición a ir al rebote. Esto último le faltó el año pasado frente a los Celtics.
Junto a Pau, Odom es un lujo de versatilidad, capaz de defender fuera y dentro, correr la pista, rebotear, anotar... un crack, minusvalorado por su pasado oscuro y su carácter díscolo. Pero, en todo caso, un jugador indispensable.
En el otro lado, Rashard Lewis, el mejor triplista de la NBA, un ala-pivot de 2,08, elegante y letal a la vez. Frio en ocasiones pero capaz de destrozar a cualquier rival con su versatilidad.
Y Hedo Turkoglu, en la madurez de su carrera, reconvertido de mero tirador de rachas a jugador completo, capaz ahora de sacar ventaja de su estatura, de distribuir balón, de jugarse los tiros decisivos.

– El resto de la plantilla:

Pese a que ambos equipos andan justitos de plantilla más allá de los tres jugadores por bando citados, nuevamente creo que los Lakers tienen un conjunto algo más arreglado que los Magic.
Y eso sin tener en cuenta que Bynum, el prometedor center, sigue desaparecido en play-off, bien por lesión -el año pasado- bien mentalmente -este-. Pese a ello, el poco explicable fichaje de Ariza hace año y medio cuando estaba lesionado ha cobrado su dimensión real este año cuando se ha revelado con un intenso defensor -robos clave frente a Denver-, un atlético alero y, puntualmente, un tirador correcto. Nada descomunal, pero por encima del prometedor Courtney Lee -rookie al fin y al cabo, muy verde al llegar a estas alturas- y el esforzado Mickael Pietrus -gran defensor y nada desdeñable ayuda en ataque-.
Donde no tengo tan claro quien es más fuerte -o lamentable- es en la posición de base: ¿Fisher vs Alston? Mientras el angelino es capaz de jugar casi 30 minutos y dar apenas 2,3 asistencias con unos porcentajes de tiro lamentables -aunque rascando poca bola al lado de Kobe-, el otro es incapaz de liderar el juego y dar balones decentes a Superman Howard.
Del resto de jugadores, solo lamentar que Orlando no pueda contar con Jameer Nelson, su auténtico base titular, mucho más anotador que director, mucho más jugador que Rafer Alston, y que Lakers se desprendiera del irregular Radmanovic para fichar al singular Morrison, más famoso por su look hippie y su condición de diabético que por su valía real en NBA.

– Entrenadores:

Pese a que a veces parece ausente -¿meditación zen o simplemente siesta-, Jackson sigue siendo experto en explotar recursos evidentes. Ha tenido la fortuna de entrenar equipos plagados de estrellas (Jordan+Pippen, O´Neal+Bryant, Bryant+Gasol) y ha hecho lo suficiente para ganar. Y volverá a hacerlo este año, sin brillantez pero con solvencia.
Frente a él, excelente Stan Van Gundy, tan cerca en lo familiar de Jeff pero, por fortuna, tan alejado en sus planteamientos. Con un equipo justito, de apenas 3 titulares -el resto de jugadores serían suplentes en la mayor parte de equipos de la liga-

– Tradición:

Sin discusión: Lakers. El 2º equipo más laureado, acostumbrado a jugar finales, con jugadores experimentados, con hambre tras la derrota del año pasado. Favoritos.
Mientras, Orlando solo cuenta con una presencia en la final, saldada con un estrepitoso 4-0 en contra frente a Houston pese al duo O´Neal-Hardaway. Y su presencia en las finales 09 es una sorpresa, incluso para ellos. Han hecho más de lo previsto y la derrota no será traumática (salvo que cayeran otra vez 4-0).

En conclusión: 4-2 para Lakers.

Y en ACB, repetición de la final del año pasado, repetición de la eliminatoria de Liga Europea de este año, viejos conocidos en el parquet y en los banquillos. Mi pronóstico: 2-3 para el Barça.

En este caso el pronóstico se basa en el factor emocional, no el deportivo. Si tuviera que atenerme a este último, 3-0 para el Tau. El lamentable rendimiento del Barça en la semifinal frente al Unicaja arroja muchas sombras sobre las posibilidades de los de Xavi Pascual. Ante un Unicaja mermado, el Barça sobrevivió en base a triples -a ratos- y defensa -otros ratos, no coincidentes con los primeros-. El equipo no dispone de un base fiable (Lakovic vuelve a estar empanado, Sada defiende a tope y se casca triples al canto del tablero y Barrett...), sus escoltas funcionan por rachas (Navarro y Basile) o empuje hasta cargarse de faltas en 5 minutos (Grimau), su alero (Barton) ni está ni se le espera y solo los pivots parecen fiables (Vázquez toda la temporada y Andersen ahora, mientras Ilyasova va de capicua en su trayectoria y Santiago sale a desgastar/se un rato) cuando reciben pelota, cosa que suele ocurrir solo en los dos primeros ataques de cada cuarto o después de tiempo muerto. El resto del tiempo, a la ruleta de los triples y, eso sí, defensa.

Poco bagaje para hacer frente al mejor Tau. Pero es que ese Tau desapareció hace meses. Tras arrasar en la primera mitad de la temporada, ha ido decayendo conforme avanza el año. La eliminatoria europea los dejó muy tocados y su trayectoria final en ACB no parece muy fiable. Su semifinal ante el Madrid fue lamentable: debacle indigna en el 2º partido y, en el 3º, a jugar como el Barça: ante un Madrid mermado -faltas de Bullock, técnica a Plaza-, solo pudo marcharse con una defensa al límite -o más- en el 3er cuarto y fiando su ataque a los triples indefendibles -por inesperados, por su arco, por su lejanía- de Teletovic. Cuando no entran es para matarlo. Cuando las enchufa, rompe el partido.

En fin, tampoco el Tau parece en su mejor disposición para imponer un estilo de juego, ya que parece haberlo perdido, coincidiendo con el bajón de juego de su auténtico mariscal de campo, Prigioni -¿será cierto y tendrá algo que ver con el rumor que apunta que ha lanzado un ultimatum: o Dusko o yo?-.

Por ello preveo partidos muy tensos, feos, con pocos puntos y mucha leña, donde el factor emocional se impondrá. En esta tesitura veo un 1-1 en Vitoria, otro 1-1 en Barcelona y a jugarselo todo de nuevo en el Buesa Arena.
Y es ahí donde la baza de los nervios puede decantarse para el Barça. La exigencia de ganar de la afición vitoriana y de su presidente, el recuerdo reciente de la eliminación pre-Final Four, el recuerdo aun más sangrante de la Liga perdida ante el Madrid de Herreros (+8 a falta de 40 segundos), con Ivanovic, Prigioni y Splitter presentes, la tendencia natural de Dusko a desquiciarse en momentos críticos y, con ello, desquiciar a sus jugadores con rotaciones continuas -ojo, el Tau tiene una plantilla corta y los necesita a todos concentrados, no perdidos-... todo ello juega a favor del Barça. Por eso, si el equipo culé es capaz de controlar sus nervios, dejar fluir el juego y no tomarse la eliminatoria como un concurso de triples, puede llevar la eliminatoria lejos y decidirla en el 5º partido, con poco a perder y mucho a ganar. Sobre todo ante un Tau con tendencias autodestructivas.

Se admiten apuestas...

sábado 30 de mayo de 2009

GRÀCIES, BARÇA

Han passat ja més 48 hores des de la Final de Roma. S´han escrit ja moltes coses, s´han esgotat els adjectius, s´ha lloat als gladiadors fins a convertir-los en déus.
És per això que en aquest cas em vull permetre, en aquest modest blog, no repetir el que ja s´ha dit de la final de Roma. De fet, seria tornar a repetir allò que vem dir aquí mateix ja fa mesos. No és per presumir, però el 8 de desembre ja vem dir que aquest Barça era, seria, millor que el Dream Team, el 24 de desembre vem proclamar ja el Barça com a campió, el 19 de gener veneravem en Pep com Déu, el 10 de febrer vem plantejar fins a quin punt era factible el triplet. Però no és qüestió de presumir, ja que el 15 de septembre també deiem que a l´equip li mancava pòlvora...

Per això, em vul permetre la llicència de fer la meva crònica personal, aquest cop en català -per ser més proper al cor-, explicant com he viscut aquesta Champions i quins són els sentiments que em provoca el nostre equip.
Per començar, he de reconèixer que els dies que han anat des de la nit d´aquell dissabte en que el Vilarreal va certificar el títol culé a la Lliga fins a la final de l´Olímpic romà se m´han fet més llargs que un dia sense pa. Massa dies sense partits de debò. Massa temps per pensar-hi. D´una banda, la llegítima confiança merescuda amb escreix pel tècnic i l´equip. D´altra, un cert temor al rival, el vigent campió, l´equip que ens va fer fora l´any passat, que deia saber com jugar-nos després de veure al Chelsea. En fi, moments d´eufòria continguda inseparables d´altres de l´ai, ai, ai típic dels culers.

Però per qüestions de feina vaig haver de ser a Nova York dilluns i dimarts. Em perdia la prèvia de la Champions! Potser així passaria menys nervis. O no. A la fi, va ser impossible tenir noticies sobre la final pels mitjans americans. El més proper, el 4rt partit de la serie Denver-Lakers, amb en Pau. Ara be, la distància tampoc va ser obstacle per pensar en blaugrana les estones que la feina ens ho permetia. La nostra passió culé ens va fer convertir un sopar en un local d´allò més cool de Manhattan (l´Asia-de-Cuba, recomanable cuina de fussió, a Madison Ave.) en una amena tertúlia entre dos culers, un francès i dos veneçolans, especulant sobre quins serien els factors claus de la final, l´hipotètica retirada d´en Pep cas de guanyar el triplet, la seva futura candidatura a la presidència del Barça i no se quantes fantasies més.

A l´endemà (dimarts), reunió de feina intensa, dinar amb els nostres interlocutors americans, els qual demostraren el seu desconeixement sobre allò que ells anomenen soccer (Fernando Torres juga al Barça? va ser la pregunta del més entés)- i tornada. I tornada a la realitat culé, poc a poc. A la tarda, cap a l´aeroport John F. Kennedy, on vem veure els primers seguidors vestits de blaugrana buscant el vol NY-Roma. Quina enveja. A les 6 PM hora de la Costa Est (mitjanit de dimarts a dimecres), sortida del vol. Nit a bord i a les 7 del matí, a Barcelona. El Prat, a aquelles hores, buit? No, onades de culers, llestos per embarcar cap a la Città eterna. Més enveja. I xoc amb la realitat. Després de dos dies d´aïllament, els nervis comencen a treballar a l´estòmac. L´esgotament pel viatge, el canvi d´horaris, el jet lag, semblen superables per l´ansietat per la final.

Però la feina mana. Al migdia, tertulia de culers tot dinant i, avui, d´hora cap a casa, be pel cansament, be per preparar el partit.
I per fi, una hora abans, davant de la tele. Fugint del tòpic que diu que el partit cal veure´l de forma comunitària -per això ja anem cada quinze dies a l´Estadi-, sec solament amb el nen, en David, de 5 anys, tot animat per la perspectiva de veure el seu Barça, el dels seus ídols -Dani Alves, Messi, Xavi...i Pinto-, aquells amb que es va poder fotografiar un dia ventós de gener a la gespa del Camp Nou abans del Barça-Numancia, guanyant la Champions.
Però el cansament sembla que em venç. Són les vuit i els programes de la prèvia del partit abusen de la publicitat. Acluco els ulls. És solament un moment, em dic per mi mateix. Alguna cosa crida la meva atenció. Són dos quarts de nou, manquen 15 minutets i començarà la Champions. Som-hi, ara sí. Desperto.

Comença l´espectacle. Combat sobre la gespa a càrrec de ballarines, emulant les legions romanes. Interpretació de dos himnes: el tema principal de la banda sonora de Gladiator i el de la Champions a càrrec del sempre sensible Bocelli.
I els jugadors. D´entrada sembla que ens hem deixat d´experiments i sortim amb Sylvinho de lateral. I amb Iniesta i Henry, després que els darrers dies s´ha confirmat la seva recuperació. Confiança en els nostres. I Cristiano Ronaldo ja fa gestos extranys quan la càmara l´enfoca. Quin paio.

L´àrbitre xiula el començament. Som-hi Barça. Però els primers minuts són horrorosos. Quin patir. El Barça deambula, els defenses perden la posició, no es fan tres passades seguides, els anglesos pressionen molt. S´imposa la por, l´acolloniment. Cristiano Ronaldo, en la seva millor versió, encapçala el ferotge atac del Man U mentre Piqué simbolitza la resistència catalana.
Cap al minut 8 veient venir la tragèdia li explico al David que el Barça no està jugant massa bé i que el rival és força bo, que es pot guanyar però també perdre, que el més important és ser-hi. Ho reconec. Ja dubto. I preparo, em preparo, per la desil.lusió. M´imagino ja l´imminent gol anglès seguit d´una defensa inexpugnable, per acabar el partit amb un maleït 1-0 i sense xutar a porta. O pitjor encara, hem gaudit massa fins avui i ara toca penitència. I em ve a la memòria el desastre d´Atenes 94, amb un bany en tota regla. Reconec que he tornat a dubtar.

Però, ves per on, sembla que estem tocats per la bona estrella, que la flor d´en Pep és més que un jardí. L´Andresín Iniesta, aquell que era incapaç de xutar fins que va destruir totes les muralles d´uns altres anglesos a Stamford Bridge, enganxa una pilota a mig camp i arranca decidit cap a l´àrea contrària. On vas? Pendras mal, penso per un moment quan el veig accelerar entre tios que li treuen dos pams. Pilota a Eto´. Xuta, xuta! crido. Però no, encaparrat com sempre en els darrers partits, retalla vertiginosament al defensa i xuta... quin punxot, com quan jugavem al cole. Gol!!! I la bogeria. El Barça s´avança, després de jugar els pitjors 10 minuts de l´any, a la primera aproximació a l´àrea, quan tradicionalment ens en calen unes quantes, quan el nostre virtuosisme ens exigeix fer de cada jugada una obra d´art, entrar amb la pilota a la porteria.

Tot i l´alegria, es menté allò que a Madrid en diuen el canguelo. No acabem d´estar fins i els de Manchester tornen a la càrrega. Piqué ha de fer caure a Cristiano Ronaldo i la falta esdevé perillosíssima. Torna la meva versió pessimista. Anuncio premonitòriament en David que és molt fàcil que això acabi en el gol de l´empat, que no passa res, que els partits són molts llargs i el ríval molt bo... contenim la respiració i Giggs la llança per damunt del travesser. Ufff! Quin patiment. I solament som al minut 14. Encara no hem gaudit de la Final però estem guanyant. Penso íntimament que el resultat és, de moment, molt injust. I no m´agrada. Però avui cal guanyar com sigui.

Però ves per on, sembla que el gol ha fet també efecte en els anglesos. Precipiten algunes accions, volen avançar massa ràpid i els nostres comencen a tocar-la. Comença el rondo. Vaig calmant els nervis. La por comença a remetre, tot i que segueixo mirant el rellotge del temps que falta fins a la mitja part. Hem marcat massa d´hora, queda massa partit, aquesta gent sempre remunten a darrera hora, segueixo reflexionant en veu alta. Però sembla que el Barça es va trobant a gust, comença a trobar la seva identitat i els anglesos ja no s´apropen a la nostra porteria com abans. Fins i tot als darrers deu minuts de la primera part tinc la sensació que podriem aconseguir el segon si anessim per ells. Però siguem prudents. La fortuna ens ha donat un cop de ma, però no cal abusar-ne.

Descans. Bon moment per fer un mos, respirar i, sí, començar a somniar. En David, però, fora del seu horari habitual, prefereix anar a dormir. Papa, ja em diras com han quedat...
Però, com sortiran ara els anglesos? Imagino el seu entrenador, el ferri Ferguson, apelant a l´orgull dels seus colors, a la tradició de les seves remuntades impossible, movent peces per acular el Barça. Torna la recança. No resistirem un setge perllongat a la porteria de Valdés...
Tornen els protagonistes. El Manchester se la juga: treu un migcentre (Anderson) i posa l´hiperactiu Tévez. Ai, ai, ai... Però no. Els primers minuts de la segona part calmen la inquietud. El Barça és el BARÇA. Autoritari, convençut de les seves forces, tocant i tocant, fent que els del United els persegueixin sense èxit, gaudint. I arriben les ocasions. Henry és a tocar del cel quan trenca la cintura de Ferdinand, però Van der Saar salva els seus. Xavi la clava... al pal. El Barça la mou amb precisió, la té, la juga, s´agrada. Els anglesos es desesperen, es precipiten, busquen el futbol directe -han buidat el mig del camp, el lloc on el Barça cuina el seu futbol- i moren sempre prop de l´àrea, ara sí ben protegida per l´imperial Piqué i el multiusos Touré.

Però 45´ són massa. I la tradició diu que el Man U ha guanyat les seves 3 Champions sempre al darrer moment. Miro i remiro el rellotge del temps. L´acabaré gastant de tant fer-ho.
I arriba el moment culminant. El més menut supera per dalt el més alt. Messi es corona com emperador i el Barça sentencia el partit.
I els anglesos ho saben. El desquiciat Cristiano Ronaldo manifesta la seva immaduresa, aquella que confirma el seu perfil madridista. Quina ràbia que dóna aquest tio. Però el Barça, sempre exquisit en el seu joc, segueix fent la seva. Ara defensant les darreres envestides sense convicció dels anglesos, ara fent proselitisme del seu estil de joc.

Queden 20, 15, 10 minuts, però és moment de gaudir. I de pensar. Penso en els pares, tants anys socis sense veure al Barça guanyar, m´imagino el pare, sempre tant crític amb el nostre joc quan tardem 10 minuts en fer el primer gol. Penso en la meva dona, que va descobrir el futbol de la ma del Dream Team i que ara segueix enamorada d´en Guardiola. Penso en el meu germà, amb el que hem imaginat durant tota la temporada un final com aquest.
I la meva celebració és íntima, personal. Ara sí. Veig el capità aixecar la copa i els jugadors saltant d´alegria, sento els veins cridant i llançant petards i soc, simplement, feliç. Intensament feliç. No necessito cridar, no cal fer exhibició de la joia. N´hi ha prou amb notar com es fa un nus a la gola, els ulls s´omplen de llàgrimes...

Per aquesta temporada, pel compromis amb uns colors, per l´imatge futbolística però també pel comportament modèlic al camp, per l´humilitat en les declaracions i el respecte als rivals, per la confiança en les propies forces fins i tot quan molts de nosaltres ens temiem que les pressions externes ens podrien, per l´orgull que ha significat veure-us vestir la samarreta del nostre Barça, per l´admiració que desperteu en els rivals. Per tot això, simplement GRÀCIES.
Gràcies per permetre´m poder dir-li al David, només obrir els ulls i preguntar-me com van quedar, que el seu Barça és el millor equip del món i de la història, que tenim el privilegi de gaudir d´una cosa que tal vegada serà irrepetible, que podrà explicar als seus néts que una vegada un equip del Barça va assolir les més altes fites amb la màxima elegància i estètica. GRÀCIES.

domingo 24 de mayo de 2009

LA TERCERA CHAMPIONS

Esta Champions será especial (lo sé, hay que ser prudente, pero la convicción moral de esta equipo y la afición es absoluta). Será especial por muchas cosas.

La primera Copa de Europa rompió definitivamente con nuestro complejo histórico de equipo desafortunado. Aquel gol de Koeman en la prórroga convirtió en mítico a aquel equipo (el “dream team”) y cambio para siempre la filosofía del club, que se convirtió desde entonces en el estandarte del futbol de ataque.

Pero también es justo recordar que en aquella época solo jugaba un equipo por país (más el campeón anterior), lo que convertía aquella copa en mucho más asequible de lo que es ahora. Aquel año el Barça dejó por el camino al Hansa Rostock (alguien recuerda algún jugador?), al Kaiserlauten en cuartos (con el gol mítico de Bakero), y después en una extraña semifinal en forma de liguilla eliminó al Sparta de Praga, al Benfica y al Dinamo de Kiev. En la final nos encontramos a una Sampdoria italiana, que había eliminado en semifinales al Estrella Roja, al Anderlecht y al Panatinaikos. Es decir, las semifinales de aquel año suenan mucho a la primera fase de liguilla de la actual Champions en que se tienen en cuenta los cabezas de serie.
Aquel día jugaron Zubi, Juan Carlos, Chapi Ferrer, Koeman, Nado, Eusebio, Bakero, Guardiola, Laudrup, Salinas e Hristo. Un buen equipo, sin duda, pero en el que pocos pasarán a la historia del futbol .

La segunda Copa de Europa (ya Champions), confirmó que el Barça sabía ganar. Un partido que se puso complicado de entrada, pero que luego se puso de cara jugando con un jugador más durante más de 60 minutos. Luego,los héroes de la final fueron un tal Larsson y un tal Belleti.
Aquel año eliminamos al Weder Bremen, Udinese y Panatinaikos en la liguilla, al Chelsea en octavos, al Benfica en cuartos, al Milan en semifinales y al Arsenal en la final. Como se ve, una lista de los grandes equipos de Europa en aquel momento, que sucumbieron ante un equipo sólido. Pero esa fue la definición, de aquella copa de Europa: solidez, seriedad, intención, pero no brillantez. El estilo era el mismo, pero los niveles de riesgo asumidos eran los justos. En aquellos momentos, todos pensábamos que era la definición perfecta, jugar atacando pero con riesgos justos.

Aquella final la jugaron Valdes, Oleguer (sustituido por Belleti, después de hacer figuras estelares a Ljunberg y Henry) , Puyol , Marquez, Gio (no creo que la defensa que saquemos en Roma sea mucho peor que esta), Ednilson (afortunadamente sustituido por Iniesta en la segunda parte) Van Bommel (más afortunadamente aún sustituido por Larsson, que dio dos asistencias de gol), Deco, Giuly, Ronaldinho y Eto’o. Es una alineación sólida, con algún gran jugador pero que no tuvieron su mejor tarde. Y sobretodo, con solo tres jugadores de inicio de la cantera (contando a Oleguer, exponente máximo de la utilización de la política en provecho propio). Los herores de la final, un sueco y un brasileño que tuvieron su mejor tarde.

Fue un gran triunfo pero en un partido algo raro y con un equipo en que sus grandes estrellas no estuvieron demasiado finas, Además, ese equipo inició aquella tarde un declive progresivo que nos llevó a dos años sin títulos, a la expulsión de las presuntas estrellas al cabo de dos años y a una crisis institucional que podría haber convulsionado deportivamente al equipo.

Por eso este año estoy especialmente ilusionado por nuestra tercera Champions. Porque se ha ganado de forma brillante, yendo de menos a más. Se empezó en agosto eliminando al Wisla de Cracovia, luego un grupo de clasificacón muy fácil – Sporting deLisboa, Shaktar y Basilea . Luego, se elimino de forma espectacular – excepto 20 minutos en Lyon – al Olympique y al Bayern, acabndo sufriendo ante un rácano Chelsea, que creyó ver en una todopoderosa defensa la solución anti-barça. Pero el futbol fue justo.

Y este equipo brillante es un equipo de canteranos. El equipo tipo ha sido formado por Valdes, Alves, Puyol, Pique/Marquez, Abidal, Xavi, Yaya/Keita/Busquets, Iniesta, Henry, Eto’o y Messi. Es decir, hasta con 7 jugadores que salen de la cantera. Como sabemos, la final verá un equipo diferente, sobretodo en defensa. Pero eso no debe preocuparnos.

Será un partidazo. El Manchester sald.rá más envalentonado ante la supuesta debilidad defensiva, y eso hará el partido más abierto de lo esperado Ganará el que más crea en si mismo, el más brillante, y ese, hoy en día, tiene un nombre: BARÇA.

P.D. Y si perdemos, aunque sea una derrota tan dolorosa como la de Atenas, seguiremos estando orgullosos de un equipo que ha practicado el mejor futbol que se recuerda.

viernes 15 de mayo de 2009

CAMPEONES: NO HACE FALTA DECIR NADA MÁS

Cayó el primer título. De manera incontestable, rotunda, inapelable. Siendo fieles al estilo que Guardiola ha impuesto desde el primer día. Al ataque, llevando la iniciativa, con voracidad. Se ha escrito ya mucho ensalzando al Barça de Guardiola, pero algunos pequeños detalles han pasado por alto a la mayoría.

Y es que después de los últimos tres grandes partidos (goleada al Madrid, empate en Stamford Bridge y victoria en la final copera) he descubierto algo: el Barça se aburre en su superioridad. Harto de golear, de primeras partes primorosas con cuatro o cinco goles, ha ido perfeccionando su guión. En los últimos partidos, los más importantes de la temporada por otra parte, ha ido un poco más allá en su interpretación: ha concedido, de entrada, en los primeros minutos, un gol de ventaja a los rivales. Y después, a por ellos. En Madrid, con todo el entorno mediático nacional volcado en la gran remontada, gol de Higuaín y los merengues soñando con darle la vuelta al goal-average. Respuesta: tres goles seguidos, paseo militar, baño, chorreo, 2-6 y liga finiquitada. En Londres, gol de Essien y eliminatoria en franquicia para los de Hiddink. Tras jugar en el filo de navaja, con diez y el árbitro de aliado -todo lo contrario que en el partido de ida-, gol en el último suspiro y a la final de Roma. Y en Mestalla, con inferioridad numérica en las gradas y con un ambiente general que parecía otorgar el título a los bilbainos con carácter previo al partido, como si fuesen los únicos en merecerlo -brillante Guardiola en sus declaraciones-, tras el gol inicial del inclasificable Toquero, tras dejar al Athletic soñar con el título, empate al descanso y vendaval de fútbol, rondo infinito, furia desbocada con el gol como objetivo, 4-1 y rey de copas. El único rey ovacionado de la noche.

En lo que se refiere a la Liga, el guionista merece el Oscar en la categoría de cine de suspense. Toda la emoción que se fue dando a la Liga con la racha del RM, la campaña de humo preveyendo el despeñe culé, el canguelo y tantas y tantas sandeces formaban parte de un guión preestablecido.
Imaginemos por un momento el que hubiese sido el desenlace previsible: un Barça regular, casi imbatible, hubiese mantenido una distancia cómoda durante la temporada ante un Madrid voluntarioso pero limitado técnicamente. Los esfuerzos suplementarios de los culés, traducidos en rotaciones, hubiesen provocado alguna que otra derrota más, frente a un Madrid incapaz de bajar la barrera de los 10 puntos. En el Bernabeu, partido prácticamente de trámite, con el único aliciente de ver si el Barça, ganando, pudiera proclamarse campeón. El Madrid, herido en su orgullo, saca su proverbial raza, vence (2-0, 2-1, 3-1) a su rival, se pone a 7, se vanagloria de la victoria y acaba dignamente la Liga a 5-6-7 puntos de un Barça sólido.
Frente a ello, que era lo que imaginabamos justo después de la victoria ante los de Juande en aquel partido de patadas y agua en que los dejamos a 12 puntos, máxima intriga. Un Barça demoledor, con un pequeño bache de tres jornadas, frente a un Madrid increible, tan rácano en fútbol como eficaz en resultados, recortando puntos con dificultad, sí, pero con máximo empeño, para llegar al clásico a 4 puntos. ¿Y qué ocurre entonces? El golpe de efecto, el desenlace teatral. El Barça arrasa en Chamartín, golea como nunca antes a su rival, deja un resultado para la memoria histórica de unos y otros, humilla a jugadores y, sobre todo, a la prensa madrileña, y acaba la jornada a 7 puntos, para, tranquilamente, proclamarse campeón con la mente puesta en las otras finales.
El resultado, el mismo: el Barça saliendo del Bernabeu con 7 puntos de ventaja y campeón poco después. Pero con un formato mucho más emocionante y un final, sin duda, de los que se recordarán. Hace unos meses dije en este blog que el auténtico Dios, por hacedor de milagros, es Guardiola. No sé si es también suyo el guion de la película de esta Liga, pero como si lo fuera.

Y para acabar, una referencia a la final de la Champions. El Barça solo la gana cuando su fútbol es el mejor, reconocido por todos (Dream Team en 1992, el Barça de Ronaldinho en 2006-. Y cuando además cuenta con la diosa Fortuna de su lado -Kaiserlautern, Chelsea-. Por todo ello, pese a las desventuras en forma de lesiones y sanciones que han ido a acumularse al final de temporada, el Barça ganará la final. Sin duda. Aunque no lo hiciera, la temporada habría sido maravillosa. Pero el Barça, pese al gol inicial de CR7, volteará el partido, algún desheredado del equipo se erigirá en protagonista inesperado (¿gol de Hleb en el tiempo de descuento?), algún hecho insólito se producirá (¿hat trick de Iniesta?) o alguna desgracia se abatirá sobre los pérfidos ingleses (¿árbitro comrpado?), y el triplete al saco.

Y para acabar: ¿A alguien le sobra una entrada para Roma...?

jueves 7 de mayo de 2009

SE HIZO JUSTICIA

Se hizo JUSTICIA. En mayúsculas. El Barça, a la final de Champions y el Chelsea a la calle.Después del éxtasis por el chorreo en el Bernabeu, sin tiempo para reponernos, otro partido al límite, frente a un rival petreo, rudo e incansable, pero también mezquino, especulador y miserable.Por ello, aunque el Barça no haya jugado su mejor partido, espeso en la circulación de balón, atrapado en la maraña defensiva, con sus puntas desaparecidos y una alineación de circunstancias, el desenlace final ha sido JUSTO.

Aunque el Chelsea haya tenido las ocasiones más claras, Valdés haya salvado -!esta vez sí!- un par de ocasiones clarísimas o el árbitro haya podido señalar algún que otro penalty en el área culé, no es menos cierto que el equipo londinense ha salido desde el primer minuto a regalar el balón y meterse atrás, se ha encontrado con un gol increible -por su belleza y su dificultad pero también por su churro- y se ha dedicado a cortar el juego con faltas y pérdidas de tiempo fingiendo faltas. Pese a ello, hay que recordar el partido de ida. Un partido en que solo el Barça buscó el gol, en que se topó con un planteamiento ruin, desesperante, que solo aspiraba, por la vía de la negación de la creatividad, a un mísero empate a nada. Lo consiguieron. Como casi lo había hecho el Madrid en la Liga -en la 1ª vuelta- o lo había logrado el Espanyol.Por ello, victorias como la de Madrid (recordemos, 2-6) o empates victoriosos como el de Chelsea premian finalmente la apuesta innegociable del equipo de Guardiola, el gusto por el fútbol ofensivo como única vía para conseguir la victoria. A menudo el deporte es cruel. Pero en la última semana el fútbol se ha congraciado con el equipo que lleva toda la temporada apostando por un juego vistoso, brillante, estéticamente impecable, sazonado con el compromiso y el esfuerzo de todos sus miembros. Y a castigado finalmente a un equipo que, poseyendo jugadores brillantes, ha optado por la racanería y la comedia. En el estadio donde Mourinho habló de aquello del “teatro del bueno”, Drogba, el tren de mercancías marfileño, ha repetido la clase de piscinazos, simulaciones y fallecimientos seguidos de resurrecciones inminentes. Frente a todo ello, la clasificación del Barça es JUSTÍSIMA

Y también por Iniesta. Reconozco haber pensado muchas veces que si Xavi o Iniesta tuviesen la capacidad de remate desde la frontal del área que adorna, por ejemplo, a Lampard o Gerrard, merecerían todos los galardones mundiales. Y cuando Essien ha marcado el gol de su vida, lo he añadido a la lista de centrocampistas con llegada al área. Esa lista donde me faltaba, sobre todo, Iniesta. Pero este gol, que entronca con el mito de Kaiserlautern, es el premio para el menos mediático de los cracks del planeta fútbol. Por Iniesta, el gol final es de JUSTICIA.Y como no, una vez más, me arrodillo ante Pep. Por haber conseguido que este equipo, además de jugar de ensueño, tenga el espíritu necesario para soportar la presión mediática y machacar al Madrid, para sufrir hasta el minuto 93 y empatar jugando con 10 frente a un rival físicamente superior. Como también dude -aunque hace tiempo que deje de hacerlo- de Guardiola, por él la victoria es JUSTA.Y ahora, a celebrar el título de Liga este fin de semana, viendo como el Madrid pincha en Valencia, celebrando el título frente al Villarreal, para después derrotar al Athletic en la Copa y rematarlo todo en Roma a finales de mes. Si se cumple, acumularemos, entre el 2 de Mayo y el 27 de Mayo, una suma de emociones impensable hace unos meses. Si se cumple de todo ello, los culés ya nos podremos morir en paz...

domingo 3 de mayo de 2009

CHORREO HISTORICO

Se acabó. Lo que pediamos en este blog hace una semana se cumplió con creces. El mejor Barça (estadísticamente) de la historia vapuleó al mejor Madrid (estadísticamente) de la historia. Pero es que este Barça está a años-luz futbolísticamente de un Madrid perdido, sin propuesta de juego, con jugadores dudosos, con el recurso del orden táctico atrás y la épica para sacar resultados. Demasiado poco frente al mejor equipo, por su juego, del mundo.

Fue una lección absoluta, un baño total, una humillación en toda regla, una demostración de autoridad incontestable en el Bernabeu, el triunfo del gusto por el fútbol frente al resultadismo de encefalograma plano, una goleada memorable, un set inapelable, un golpe estruendoso sobre la mesa, una máquina imparable y arrolladora, un cambio de ciclo, una debacle para los merengues, barridos, aplastados en su estadio, roto en mil pedazos su cuento de la lechera, la farsa de su remontada alentada por periodistas que no merecen tal nombre.

En definitiva, un chorreo que pasa a la historia. Para muchos seguidores culés, el 0-5 es una historia del pasado que apenas conocen -mejor no preguntar a Bojan-. Para otros, un borroso recuerdo en blanco y negro. Lo de este 2 de Mayo de 2009 pasará a la historia culé. Mientras los madrileños celebran la revuelta contra el francés, la culerada podrá rememorar durante muchos años como en el momento cumbre de la temporada el equipo más espectacular y más goleador de la historia llegaba al Bernabeu a pasar la última prueba ante un Madrid crecido por una racha increible -en sus cifras y en su explicación-. Y como el Barça lo puso a todo en su sitio. Remontando incluso el gol inicial. Acallando cualquier atisbo de remontada. Con autoridad y suficiencia. Con estilo y señorio. Con una superioridad insultante. Gracias Boluda, por darnos a conocer la mejor definición de lo vivido en el Bernabeu: un CHORREO.

Y con la victoria culé se acallaron las voces de todos los bocazas que se han tirado media temporada vaticinando el batacazo del Pep-team y la remontada del “juntos podemos”. Por todo ello, esta goleada también va dedicada a todos los que mearon fuera de tiesto en su ansia de descentrar a los blaugrana. El fútbol da muchas vueltas. Y si hace un año se regocijaron con el pasillo culé ante la Liga merengue, ayer todavía les dolió mucho más. Evitaron tener que hacerlo ellos, impidieron que el Barça pudiese entonar su alirón -matemáticamente- en Chamartín, rodearon el partido de la épica necesaria para escenificar la remontada... y recibieron un meneo que se recordará durante decadas. Acabaron arrastrándose, persiguiendo en vano el balón que los virtuosos rivales trasladaban a alta velocidad y máxima precisión, sin otro recurso que pelotas a la olla y San Iker, haciendo faltas -cuando podían- que simbolizaban su impotencia, viendo como sus goles eran respondidos de inmediato por triplicado. HUMILLADOS, BARRIDOS, VAPULEADOS, CHORREADOS.

Vaya para todos aquellos que hablaron de canguelo y cagómetro, que regalaron dodotis, que dijeron que los culés deberían sentir miedo, que recibieron a Juande tras vencer al Getafe hablando de designios divinos merengues y de Guardiola pidiendo clemencia, que prepararon la fiesta en la Cibeles, que escribieron cómo iba el Barça a perder 3 títulos en 10 días... Para todos ellos, forofos parapetados detrás de medios de comunicación, presuntamente neutrales, de alcance nacional, que lejos de reconocer la brillantez del Barça se dedicaron a ensalzar la racha blanca, que lejos de admirar la combinación de fútbol y espectaculo de los de Guardiola pretendieron cansinamente atribuirlo todo a los favores arbitrales -por cierto, den gracias a Undiano, el principal recuperador en el centro del campo, que perdonó tarjetas y obvió el reglamento acabando el partido sin tiempo añadido, evitando el 2-7-.Para todos ellos: !!!2-6!!!

Y para acabar, ahora toca Champions. La batalla en Stamford Bridge no admitirá prisioneros. Pero lo visto en el Bernabeu reafirma más que nunca la filosofía culé. Y hace todavía más indigna la propuesta de equipos dedicados a practicar antifútbol como única alternativa. Algunos columnistas ex-jugadores, que pretenden minimizar el estilo del Barça ensalzando el juego defensivo, las tácticas con 11 jugadores por detrás del balón y otras lindezas similares deberían, de una vez, reconocer que si ello va acompañado, como ha ocurrido en los tres ejemplos más flagrantes de esta temporada (Madrid en el Camp Nou, Español y Chelsea), de faltas continuas, pérdidas deliberadas de tiempo o simulación de lesiones, el responsable de devolver las aguas a su cauce es el árbitro, sancionando debidamente el antifutbol, amonestando la reiteracion y la farsa. Pero por desgracia el estamento arbitral entiende bien poco de fútbol y prefiere ser protagonista. Solo así pudo el Chelsea salir bien librado del coliseo azulgrana, con un empate a nada y sin sancionados. Todo queda para el partido de vuelta. Aunque con el resultado de Madrid se afronta mucho mejor. Y los del Chelsea, más acongojados. Aunque quizá peor, puede que planten el autocar en su portería, muerdan tobillos y acaben marcando de córner -recurso principal del tan alabado futbol inglés y mayor punto débil del Barça-...

Y si el Chelsea nos elimina, oiremos decir que finalmente, cuando se enfrenta a un equipo de verdad, el Barça no da la talla. Me niego a aceptar este discurso. Cuando el Barça goleó, arrasando, a Olympique de Lyon (5-2) o Bayern (4-0), resultó que ambos equipos ya no son lo que eran, que el fútbol francés y alemán están en decadencia. Cuando se humilla al Madrid (2-6) se dice que es bueno para el madridismo, ya que permitirá que Florentino fiche una galaxia entera -preparémonos para tres meses de prensa capitalina volcada en cientos de fichajes rutilantes-. Pues si el Barça perdiese frente al Chelsea o si lo hiciese en la Final de Champions no dejaría de ser el equipo que juega mejor a fútbol, que busca la estética como camino más honesto hacia la victoria, que sigue marcando estilo, ese que arranca realmente con el Dream team y que en su versión 3.0 ha alcanzado su máximo nivel.

Por ello, como dude de Pep, quiero reconocer su mérito. Los jugadores son excelentes en lo técnico -no tanto en lo físico-, pero la plantilla no difiere demasiado de la que hizo el rídículo la temporada pasada. El entorno culé no es fácil, el presidente -mejor calladito- no goza de la estima del soci y la presión procedente de Madrid para que el Barça fallase ha sido brutal. Pero Pep ha conseguido revertir la situación envenenada que heredó y conseguir que el Barça vuelva a enamorar al planeta fútbol. Y lo mejor. Sabe interpretar perfectamente el sentir del soci. Por que él si es uno de los nuestros. Y logró lo que un culé siempre ha soñado: jugarse la Liga frente al Madrid y ganarla, goleando en el Bernabeu. Gracies Pep.

jueves 30 de abril de 2009

CON DOS EMPATES BASTA

Superado el partido de ida de Champions con empate sin goles ante el Chelsea, muchos culés viven angustiados, mascullando un “no guanyarem res” como reflexión definitiva ante una especie de providencia adversa empeñada en emborronar una temporada de ensueño.
Y, recordando al Laporta de hace un año -!cómo pasa el tiempo y cuánto cambian las cosas!-, deberiamos decir que no estamos tan mal, hombre. Pero el “neguit” culé -lo que en Madrid llaman canguelo- existe, haciendo que, lejos de soñar con el triplete -ayer tan próximo, hoy lejano-, el seguidor blaugrana se torture ante una concatenación de resultados imaginarios (derrota en Madrid, derrota en Londres, nervios desbocados, derrota ante el Bilbao, pérdida de puntos en la Liga...) que nos lleven a una nueva temporada en blanco, con el Madrid otra vez campeón de Liga.
Que levante la mano el culé al que no se le haya pasado más de una vez este escenario por la cabeza en los últimos días. Pero tan cierto es que se puede perder todo como ganarlo. De hecho, a corto plazo, basta con dos simples empates, ese resultado tan despreciado por su escaso botín, en el que el Barça se ha especializado últimamente. Pues sí, después de considerar insuficiente el empate en Mestalla -especialmente tras el resultado del Sevilla-Madrid- y ante el Chelsea, resulta que simplemente repitiendo ambos resultados dejariamos la Liga sentenciada y sacariamos billete para Roma.
Vayamos por partes. Ante el clásico, quien más tiene a perder es el Madrid. Para empezar y acabar, la Liga. El Barça solo puede perder ventaja (3 puntos o, en un escenario de descalabro, 3 más el goal-average). Ni siquiera el liderato. El calendario inminente es más benévolo para el Barça (Villarreal y Osasuna en el Camp Nou y Mallorca y Depor a domicilio) que para el Madrid (solo Mallorca en casa y desplazamientos consecutivos a Valencia y Villarreal, para cerrar en el Reyno de Navarra). Todo ello obliga al Madrid a ganar al Barça. ¿Y como lo hará? Si juega al ataque -¿sabe?-, el Barça puede hacerle un roto. Si juega a la contra, el Barça puede tocar y tocar. Si juega agresivo como en el partido de la 1ª vuelta... depende del árbitro. Pero en cualquier caso quien parte con ventaja -sin entrar en calidades futbolísticas de unos y otros- es el Barça. El colchón de puntos merecidamente acumulado sirve precisamente para plantear este partido de forma menos desesperada, con la cabeza más fria. Por tanto, el culé no debe sufrir... al menos antes del partido.
Respecto al partido de Stamford Bridge, a sufrir, sí, pero con posibilidades firmes. No diré aquellas sandeces que es mejor un 0-0 en la ida que un 2-1, pero siendo malo el resultado, es el mejor de los malos resultados posibles -entendidos como empates o derrotas-. Creo que el elemento crítico del partido en Londres será aguantar el chaparrón de los primeros 20 minutos, donde el temeroso Chelsea de la ida se transformará en agresivo bulldozzer con ánimo de atropellar literalmente a los blaugrana, jugadores, salvo muy honrosas excepciones, físicamente inferiores. Si aguantamos la avalancha sin daños (0-0), se abrirá un nuevo escenario, trasladando el pánico a las filas locales, que necesitarán perentoriamente 2 goles -esta es la clave- para respirar tranquilos. Y es que al Barça le ha de dar igual -bueno, casi igual- que le marquen un gol. Tanto da un 0-1 que un 1-1. Un gol del Barça pondría al Chelsea contra las cuerdas tanto con el empate inicial como con ventaja mínima inglesa. Y ese gol puede llegar, no hace falta perder la cabeza, en cualquier momento. Y la angustia local, el miedo a perder otra Champions -tras la desgracia de Terry del año pasado-, el recuerdo de la eliminación ante el Barça el día en que del Jorno firmó su finiquito, jugarán a favor nuestro. Ahora bien, hace falta resistir como sea la acometida inicial. Y empezar a tocar, fieles al estilo que hemos impuesto, el que convirtió en el Camp Nou a Hiddink en otro exponente del futbol-miseria, aquel que tiene por profetas a Pochettino y Juande, el que tiene como mandamientos básicos la patada al tobillo, la pérdida de tiempo, la simulación de lesiones...
Fácil no hay nada. Pero imposible tampoco. Esperar que el Barça consiga, al menos, dos empates, no es exagerado. Y además, el primero daría alas para el segundo. Y este devolvería la euforia a la culerada. Y la semana que viene tendriamos que pedir tranquilidad para no caer en triunfalismos excesivos de cara a la final frente al Manchester, en la cual vapuleariamos al chulo-putas de CR7 justo antes de su fichaje por el Madrid...

domingo 26 de abril de 2009

AL BERNABEU, A GANAR

!Basta ya! Acabemos de una vez con la comedia.
El Barça, futbolísticamente a años luz del Madrid, debe liquidar la Liga ya. Tiene ante si la oportunidad perfecta. Todo el entorno merengue se prepara para una semana de presión, ignorando la Champions -esa competición en la que no pasan de octavos desde hace más de un lustro-, especulando con una goleada que suponga el 4º punto en juego, soñando con ver a los culés despeñándose a continuación en Londres y, ya puestos, frente al Villarreal.
Como no podemos contar con que otros equipos puntuen contra el Madrid, el Barça debe seguir su ritmo. Frente al Madrid basta con un empate, que dejaría a los blancos a 4 puntos más el goal-average a favor. Pero estoy harto de oir a los palmeros del madridismo, empeñados en ensalzar la raza, el orgullo, la casta y todos los apelativos casposos inseparablemente vinculados al Madrid.
El Barça, que asombra a toda Europa, que es admirado fuera de España, que es proclamado por especialistas internacionales como el modelo de futbol perfecto, que asusta incluso a los todopoderos de la Premiership, tiene que escuchar de la prensa capitalina todo tipo de desprecios, atribuyendo todo el mérito de su situación a las ayudas arbitrales -por cierto, tras perdonar a Higuain la 5ª tarjeta por una acción similar a la que no fue condonada a Alves, Pérez Burrull, el indeseable que birló dos penalties a Osasuna y expulsó burlonamente a Juanfran, también le ha perdonado la 5ª frente al Sevilla- o a la voluntaria exclusión del partido de sus rivales...
Por todo ello, el Barça debe -y lo mejor, puede- ganar en el Bernabeu. Sentando cátedra. Dejando a cada cual en su sitio. A diferencia de lo ocurrido en el Camp Nou, donde los merengues se dedicaron a pegar patadas hasta la extenuación, protegidos por la contemporización arbitral y la intensa lluvia, en el Bernabeu solo les vale la victoria y, si es posible, por más de 2 goles de ventaja. Ante esta situación, el Barça debe jugar con calma, moviendo la pelota en busca de los puntos débiles en la defensa del Madrid y, sobre todo, evitando caer en los momentos de locura a los que apela el equipo blanco cuando, a falta de recursos técnicos, lo fia todo a un ir y venir sin centrocampismo, pelotas al área y sálvese quien pueda. Si el Barça mantiene la cabeza fria, tiene medio partido ganado. El resto solo depende de la puntería... y del árbitro.
A la España mediática le interesa que la Liga siga viva (mientras en Alemania se considera que el Bayern no tiene opciones... por estar a 3 puntos del Wolsburg). Y los árbitros de las últimas jornadas parecen empeñados en que sea así -recordemos el escandaloso arbitraje sufrido por el Barça en Getafe-. Y el Comité de Competición, también. Tras indultar a Higuain y pasar por alto la antideportiva actitud del niñato Marcelo -¿contra quien ha empatado este imbécil?-, todo parece quedar compensado con una sanción -en la banda mínima- al descerebrado Pepe -30 millones € por un central cuyo principal recurso es la agresión, habitualmente obviado por los de negro-, para que ahora vengan los recursos, las apelaciones... y acabe en 5 partiditos de nada.
A lo que iba: Undiano Mallenco arbitrará el clásico. Árbitro del agrado del madridismo, como no. Aquel que en el infausto partido de hace dos años (3-3) fue diligente para expulsar -justamente- a Oleguer y señalar -justamente también- un penalty que avanzaba al Madrid, pero que obvió las continuas faltas que merecían la acumulación de tarjetas a, entre otros, Diarra, y pasó por alto un penalty de este a Ronaldinho en el minuto 90... que hubiese dado la victoria y, visto lo visto, la Liga al Barça. Entonces prefirió dar emoción a la Liga. Que el sábado no pretenda lo mismo...
Así pues, al Bernabeu, a ganar. Y al Chelsea, a pasarle por encima. Es importante, por el partido en si mismo, para evitar ir a Stamford Bridge con un resultado adverso, para evitar que los que miran la Champions por la tele lo aprovechen para anunciar que el Barça está en bache... y, de nuevo, por que el Barça es mejor. Que el Chelsea, que el Madrid, que el Manchester Utd., que el Arsenal o que el At. Bilbao. Ganaremos o no el triplete, pero lo merecemos más que nadie...

Y a los pericos, felicidades. Ya fuera de la promoción, es el momento de pedir a Sanchez Llibre que siga un par de temporadas más, subir el sueldo a Tamudo y Luis Garcia, no fichar a alguien que pueda cubrir al siempre-lesionado De a Peña y despedir cuanto antes a Nené e Ivan Alonso, no sea que hagan sombra a la mafia del vestuario. Grande Crackòvia!