domingo 20 de diciembre de 2009

CAMPEONES DE TODO


We are the Champions of the World. Cuantas veces habremos oido tararear la canción de Queen en la celebración de cualquier triunfo deportivo. Pero la realidad es solo esta: el Barça se ha consagrado oficialmente como el mejor equipo del mundo en el 2009, ganándolo absolutamente todo. Si hubiese perdido ante los pincharratas, algunos hubiesen puesto en duda la legitimidad de tal consideración, aunque para cualquier conocedor del mundo del fútbol siguiendo siendo obvia la legitimidad de la supremacía culé. De todas maneras, mejor así.

Con todo, creo que de la final frente a los correosos y, a ratos, odiosos argentinos de Estudiantes de la Plata, se pueden extraer algunas reflexiones.

Por una parte, que Messi es el mejor jugador del planeta. Su gol de ayer, con el escudo del Barça, con el corazón, simboliza el deseo de victoria, la ambición. El partido estaba en el momento propicio para asestar al agotado conjunto argentino el golpe definitivo, mientras los penalties se perfilaban en el horizonte. Nadie lo reconocerá, pero los culés aguantabamos la respiración deseando evitar la suerte fatídica desde los 11 metros, donde enterramos tantas ilusiones en el pasado. Cualquiera podía haber marcado el gol definitivo. Pero tuvo que ser Messi. Seguramente ese gol, por su estética, tan lejana al virtuosismo habitual del crack, tan cargado de ansiedad, de deseo y de rabia tenga mucho de liberador para Leo, confirmando una vez más -por si hiciera falta- que es el mejor.

Pero sí era necesario que lo confirmase a los argentinos, derrotando dolorosamente a su representante en la competición. Basta de farsas, de entrenador grotesco ejemplo de casi nada utilizando a Messi como cabeza de turco para ocultar su incapacidad como técnico, de periodistas charlatanes vendiendo humo en forma de jugadores mediocres y negando el pan y la sal a la pulga solo por el hecho de no haber crecido en Boca o River.

Y lo mismo hay que decir respecto a la corriente de opinión de la prensa española -esa sí es una caverna mediática que persigue al Barça- empeñada en negar la realidad. ¿Donde está Robben? ¿No ha podido fichar Florentino, ese ser superior, al mejor? ¿No tiene al metrosexual Cristiano y al ultrareligioso Kaka? ¿ Y no son los mejores? La última, montarse una encuesta para decidir que el FIFA World Player hay que dárselo...!a Xavi! Todo, incluso reconocer la excelente trayectoria del jugador de Terrassa, antes de aceptar que un chavalin argentino convertido en crack en la Masia es, sin discusión, el número 1. Y lo peor, que no parece dispuesto a escuchar los cantos de sirena de la prepotencia madrileña, del palco Florentino-Aznar, de Marca y As inventando canguelos, dodotis y demás chorradas.

Por otra parte, que Guardiola es el mejor entrenador del planeta. Aunque no exista tal reconocimiento oficial, todos aquellos -y fuimos legión- que dudamos en su día de Pep debemos reconocer que lo alcanzado por el mister con su/nuestro Barça es inalcanzable, irrepetible y que en ninguno de nuestros sueños más delirantes hubiesemos siquiera imaginado.

Y es que más allá de los resultados, las victorias y los trofeos nos ha devuelto la confianza en que el equipo siempre acaba ganando. Y el orgullo íntimo de tener la seguridad que contamos con un colectivo que, siendo el mejor, está por encima de cualquier individualidad, es capaz de encumbrar a Messi como el mejor del mundo pero también de forzar el reconocimiento unánime de jugadores como Xavi o Iniesta, poco mediáticos y sin gol, de integrar jugadores de la cantera con naturalidad junto a cracks internacionales. Y todo ello, aunque se empeñe en desviar la atención, es responsabilidad de Guardiola, perfecto conocedor de los entresijos de Can Barça. Y capaz, por ejemplo, de sacarse de la chistera a un tal Pedrito y convertirlo en jugador decisivo. ¿Donde estaría hoy Pedro de no haberse cruzado su destino con Pep?
Y, por más que duela a mucha gente, también se acaba constatando que Bojan debería ir buscando su salida del club. Si Guardiola, el entrenador más ecuanime que pueda recordarse en el Camp Nou, se empeña en dejarlo fuera del equipo, dando prioridad incluso a Jeffren, limitándolo a la Copa y poco más, es por algo.

Lo siento, ya se que en las campañas mediáticas la imagen de Bojan vende. Parece un adolescente tímido, guapete, que no ha roto un plato. Marcó muchos goles en categorías inferiores y lo hizo en el año de la descomposición del equipo, con Eto y Messi lesionados de gravedad y Ronaldinho y Deco desaparecidos. Declarado el estado de excepción, Bojan apareció como la esperanza a la que agarrarnos, en algo había que creer.

Pero el advenimiento de Pep nos devolvió a la normalidad. Y en ella Bojan no puede competir por la titularidad como delantero centro: tanto Eto antes como Ibra ahora tienen muchos más recursos que el de Linyola. Y su capacidad para adaptarse a otras posiciones es altamente cuestionable. Y todo ello por que, futbolísticamente, solo tiene una virtud: oportunismo, gol. Pero para jugar al Barça hace falta más. Por ejemplo, capacidad para combinar, control del balón, virtuosismo para desequilibrar en el uno contra uno, velocidad, potencia para soportar los embates de centrales fornidos, juego aereo... ¿Tiene Bojan alguna de estas virtudes? Abstenerse los cegados por los colores. Bojan, hoy por hoy, no sirve. Solo es gol, que no es poco. O lo era, por que actualmente ni eso.

Y por ello cabe analizar el segundo aspecto cuestionable en Bojan. Si técnicamente es limitado, mentalmente -y esto es lo que más castiga Guardiola- es inestable. Basta recordar algunos episodios de su inmadurez galopante: cuando Luis le anuncia que va a salir de titular con la Roja le entra un ataque de pánico y se pasa el día descompuesto en la taza del lavabo; cuando Pep le da la oportunidad como titular ante el Getafe sufre un ataque de ansiedad, no da una a derechas y cuando el mister, con el marcador en contra, decide sustituirlo bien entrada la segunda parte, rompe a llorar al retirarse; cuando antes de iniciar la prórroga ante el Shaktar en la Supercopa de Europa le promete a Pep que el marcará el gol de la victoria, va Pedro y es el goleador, sumiéndose en la depresión; cuando la eliminatoria frente a la Leonesa está abierta, no rasca bola, siendo otra vez Pedro el goleador. Y en el partido de vuelta, con todo decidido, va y marca. Ahora sí. Y en rueda de prensa reclama más minutos. ¿Para qué?

Es un jugador sobrevalorado, inmaduro y técnicamente limitado. Se empeña en quedarse en el Barça, sobreprotegido por su entorno, la prensa y el caprichoso público culé -pocos jugadores han recibido tantas ovaciones dando tan poco a cambio-. Personalmente, creo que debería aceptar una cesión a otro equipo de la Liga española -no a la holandesa- y demostrarse si sirve o no. Sobre todo a si mismo. Si no, seguirá creyéndose un crack, víctima de un entrenador poco comprensivo. Y eso, Bojan, no cuela...

domingo 13 de diciembre de 2009

EL-EQUIPO-QUE-MERECIÓ-EL-OSCAR-A-LA-MEJOR-COMEDIA


No es el título de una novela de Stieg Larsson, pero como si lo fuera. Escribo esta entrada en el blog sin haber visto las imágenes televisivas, esas que a cámara lenta confirman, según los analistas futbolísticos radiofónicos, nunca imparciales -en cualquier sentido-, que aunque exista agarrón sobre Xavi -o en una jugada anterior sobre Ibra-, no es suficiente para señalar penalty. No deja de fascinarme la capacidad para revisar delirantemente el reglamento. En fin. Servirá para que hablen de Villarato, los mismos que olvidan el escandaloso atraco sufrido por el Almeria en el Bernabeu hace una semana.

A lo que sí quiero referirme, al margen de constatar que el Barça convierte sus peores partidos en victorias morales de sus enemigos comunes (Madrid y Español), fraternarmente hermanados hasta en conformarse con nada, es en la nueva exhibición de antideportividad y marrullerías del equipo blanquiazul.

No sé qué habrán ofrecido las televisiones. Pero lo que sí pudo verse en directo en el Camp Nou, cuando el juego discurre por un lado y la realidad por otra, fue un nuevo desplegue de las peores artes pericas, las mismas que protegidas por el trencilla les permitieron llevarse una victoria más que moral el año pasado.

Ayer no les hizo falta ir ganando. Incluso perdiendo su código genético les impulsó sistemáticamente a simular agresiones culés, revolverse por el suelo como víctimas terminales tanto si la falta la recibían como si la cometían, protestarlo todo -aunque supongo que no se han quejado de las tarjetas rojas por acumulación que no vieron-... y luego proclamarse vencedores morales. Fue grotesco ver a Pochettino protestar como un energúmeno una presunta falta a Iván Alonso en la que su propio jugador, tras simular lesión, al ver como el árbitro no picaba, se levantó raudo y reanudó la jugada... y el míster protestando al linier y pidiéndole que parase el juego señalando el lugar donde hacía 10 segundos yacía el ya resurrecto comediante.

El Real/Reial Club Deportivo/Deportiu Español/Espanyol de Barcelona/Cornellà/El Prat (por favor, !que definan de una vez como quieren llamarse!) sigue acumulando méritos para mantener vivo el derby, tanto si quieren que sea considerado ciudadano como metropolitano. No paso por que lo llamen catalán, visto el despliegue de rojigualdas de ayer en lo alto del gol sur. Y lo hace por que su sumisión tradicional a su admirado Madrid -sí, ya se que algun seguidor perico me recordará que odia por igual a culés y merengues- se transforma cuando se trata de hacer frente al Barça. Y es aquí donde vale todo, desde la lucha sin fin cuando nada te juegas -basta recordar la felicidad que les albergaba después de empatar hace tres años y poner la Liga en bandeja al Madrid, cuando unas jornadas antes, tras presentar al carrito del pescado en el Bernabeu para reservarse para su nueva derrota en la final de la UEFA, se les ocurrió ponerse 1-3... antes de desaparecer para facilitar el 4-3 de los blancos- hasta la traición a los valores del fair play. Lo del año pasado fue indigno. Lo de ayer, también. Supongo que no tendrá la misma trascendencia por que, al fin y al cabo, el partido no fue retransmitido en abierto, ganó el Barça y el Español, lo siento, solo interesa en Madrid cuando les hace favores. O cuando se suma a la comedia -otra candidatura al Oscar- del Villarato.

Supongo que habrá quien piense que sufro algun delirio o manía persecutorio. Para ellos, que escuchen la explicación de Guardiola -supongo que nadie pondrá en duda su ponderación y equilibrio a la hora de hacer declaraciones- sobre el cambio de Ibrahimovic: “l´anaven a expulsar”. No hace falta decir nada más. Sobre el terreno de juego era muy obvio que las instrucciones con las que saltaron al terreno de juego los pericos era provocar su expulsión. Consiguieron, a base de cometer penalties en forma de agarrones -de esos que no se pitan nunca, menos cuando se pitan, y entonces se protesta según le vaya a uno-, que el árbitro, amante del protagonismo, le mostrara la amarilla. A partir de ese momento, cualquier circunstancia era buena para buscar la sangre caliente del sueco. Cuando el balón estaba parado, los comentarios y empujones para enzarzarse en una discusión fueron continuos. En los balones divididos, los choques seguidos de espectaculares volteretas, garantizados. Las protestas en cualquier falta, aseguradas. Por ello Pep lo cambió. Y utilizó el plural. “L´anaven a expulsar”. No solo Iturralde, que también. Encantado hubiese estado de igualar el reto de la escandalosa -por leve- expulsión de Cristiano Ronaldo cuando por una alevosa agresión simplemente vió la segunda amarilla. Pep se refería, claro está, a los jugadores del Español, quienes buscaban constantemente la provocación.

Para acabar, solo una reflexión: si a menudo se queja todo el mundo de que el derby no es lo que fue, que hace falta pasión, que es positivo que los pericos planten cara con sus armas -las que sean-, que es bueno que los partidos se calienten... aceptemos también que el público del Camp Nou pueda expresar, como hizo ayer mayoritariamente en el tramo final, sus deseos para el 2010 respecto a su rival provincial:

!A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, A SEGUNDA, OE, OE, OE!

martes 8 de diciembre de 2009

POKER PARA CREER

Inter, Madrid, Xerez y Depor. Cuatro de cuatro. Champions encarrilada y +5 en la Liga. Para aquellos que dudábamos, el Barça volvió a cumplir, volvio a dar la talla, no defraudó.

Esta última frase, para los de mi generación, suena a música celestial. Por increible. Quiero reivindicar a aquella parte de la afición culé a la que se acusa de pesimista, de perdedora, de no animar y solo criticar. Es fácil lanzar hoy esta acusación, embriagados por la marcha del equipo de Guardiola, con el recuerdo del Barça de Ronaldinho -aunque otros vieramos en la descomposición de aquel grupo el sino blaugrana- o, incluso, por la memoria selectiva tendente a glorificar todo lo que hizo Johan y el Dream Team.

Pero los que empezamos a seguir al Barça a mediados de la década de los 70 hemos estado muchos años acostumbrados a otra cosa. No puedo hablar de épocas anteriores por no haberlas conocido directamente. Pero sí del Barça que nace con el Cruyff jugador y de lo que vino después. Y, honestamente, solo puedo resumirlo como la historia de una decepción continua, de ilusiones frustradas, de triunfos menores, guiños del destino antes de sumirnos en largas depresiones. Hay que entender ese pasado para comprender muchas actitudes arraigadas en el barcelonismo.

Hagamos historia. La tradición dominical -lamentablemente perdida por mor de los intereses televisivos- del fútbol a las 5 en el Camp Nou, el de Johan y Michels, el del marcador simultáneo Dardo (que requería conocer la correspondencia entre los productos publicitados -Ferrys, Danone, Ocean, reloj Duward o Licor 43- y los partidos en juego), nos ilusionaba vanamente hasta que, al fin de semana siguiente, con el Carrusel Deportivo de fondo y sus musiquillas de Soberano, Anís del Mono o Reig, el equipo se escondía y acababa siendo derrotado -siempre por la mínima- en campos que sonaban remotos -y frecuentemente embarrados- en mi mente infantil. El Plantío, El Helmántico, Los Cármenes o Altabix enterraban ilusiones de muchos en un equipo con jugadores poco dados al esfuerzo (el propio Cruyff o los indolentes Rexach y Marcial).

Tras la Liga de 1973-74 se sucedió una década de decepciones, apenas paliadas por triunfos menores en los trofeos del KO (algunas Copas de la monarquía recién restaurada y un par de Recopas, en aquella época en que la Copa de Europa era coto privado de los merengues). El nuñismo alumbró un cambio de estilo (fichajes a golpe de talonario) pero no de resultados. Se fichó a lo mejor del fútbol nacional -Madrid al margen- y a extranjeros con caché creciente -del entrañable Simonsen o el goleador austriaco Krankl al dominante Schuster o el mítico Maradona-. Nada de ello sirvió para que el Barça rompiera su tradición perdedora, más allça de triunfos morales (?). Incluso equipos menores (Sporting, Real Sociedad o At. Bilbao) vivieron sus días de gloria mientras el Barça acumulaba accidentes y desgracias (accidente circulatorio de la esposa de Krankl en vísperas de la final de Basilea, secuestro de Quini cuando nos jugabamos la Liga, hepatitis de Maradona, tobillo del as argentino destrozado por Goikoetxea, traspaso de Diego al Napoli, rodilla de Schuster fracturada por el mismo quebrantahuesos bilbaino, Liga del Barça de Lattek tirada por la borda con 5 puntos de ventaja con solo 10 en juego...). ¿Como no ibamos a ser pesimistas? Era duro ir cada lunes a la escuela y tener que aguantar al madridista de turno mofarse de las inacabables penas de can Barça.

Pero como no hay mal que cien años dure, la temporada 1984-85, la de Venables y el “Urruti, t´estimo” nos trajo de nuevo el título liguero. Y al año siguiente, cuando se acariciaba la 1ª Copa de Europa, con la final en Sevilla, ante un rival de medio pelo (Steaua de Bucarest), el mazazo. ¿Que habiamos hecho los culés para merecer tanta desgracia? Alguna maldición bíblica, las siete plagas o algo peor nos castigaba. Era imposible un guión más cruel. Incapaces de marcar un gol en 120 minutos, incapaces de transformar un solo penalty. Nuestro sueño imposible se desvanecía. Muchos pensamos, lo reconozco, que jamás ganariamos una Copa de Europa...

Tras la descomposición que sufrió, en todos los sentidos, el barcelonismo, motín del Hesperia incluido, renacimos de nuestras cenizas y empezamos a ver la luz. Cruyff consiguió, con su verbo fácil y su dicción imposible, hacernos creer que el equipo que nos enamoraba con su juego vertiginoso pero a la vez virtuoso podía ganar los títulos antes imposibles. Tanto convenció que hasta en Madrid perdieron los nervios, despacharon entrenadores por jugar peor que el Barça -no se de qué me suena- y sufrieron dolorosas derrotas con los amigos para siempre de Tenerife de aliados culés. 4 Ligas y la 1ª Champions parecían confirmar el cambio de signo.

Pero una infausta final en Atenas (4-0 que nos endosó el Milan de Capello) y la locura narcisista de Cruyff, convencido de su infalibilidad, creyéndose capaz de ganar con fichajes sonrojantes (Escaich, Jose Mari, Korneiev) y el nepotismo (Jordi Cruyff, Angoy) por bandera, nos devolvió a nuestra cruda realidad. Enfrentamientos entre nuñistas y cruyffistas, entrenadores quemados (Robson) o rechazados por antipáticos (Van Gaal), episodios dolorosos (traidor Figo), presidentes grotescos (Gaspart), nuevas decepciones... hasta Laporta

Hay que reconocerle a Laporta el mérito del foc nou. Se inició la reconstrucción con Rikjaard, con Ronaldinho de icono, si, pero con un gran equipo detrás (Eto, Deco y la pujante cantera). Se reconquistó el Olimpo (2 Ligas y la 2ª Champions)... y se volvió a las andadas. Esta vez la autocomplacencia nos perdió. Y el destino volvió a ser cruel. Vimos a Tamudo ejercer de verdugo mientras el Madrid reconquistaba la Liga por la radio, vimos a nuestra estrella caer en una decadencia física y moral impensable... volvimos a nuestros origenes.

Hasta que llegó Pep. La sensación, hoy, es que Guardiola sigue anticipándose a los acontecimientos. Por su edad ha vivido, muchos de ellos como protagonista -en lo bueno y en lo malo-, los avatares antes esbozados. Conoce perfectamente el sentir de la gent blaugrana. Reconozco que lo que más me fascina de Pep es su facilidad para encontrar siempre el tono y el mensaje adecuados en cada declaración, en cada rueda de prensa. Cuando el culé duda, él insufla confianza. Cuando el culé sueña, él nos recuerda de donde venimos. Cuando nos deleitamos con la brillantez del juego, él ensalza el trabajo y la solidaridad del equipo. Cuando nos deprimimos por una de las escasísimas derrotas, él asegura que nos hará más fuertes.

Los partidos de los últimos 10 días eran la enésima prueba de fuego para el equipo de Guardiola. Muchos afilaban sus plumas para certificar la muerte del Barça, ansiosos de encumbrar al Madrid galáctico 2.0. Y, una vez más, el equipo de Pep, pese a sufrir lesiones en hombres clave -factor que en otra época hubiesemos alegado para justificar derrotas decisivas-, pese a la precariedad de la plantilla, ha sabido encontrar la vía, más o menos preciosista, siempre efectiva, para acumular cuatro victorias decisivas. Y seguir acumulando confianza. Y transmitiéndola al colectivo de culés patidors que han vivido tantas decepciones que, por puro masoquismo, imaginan las derrotas antes que las victorias.

Por ello, no tengo dudas que nos clasificaremos como líderes de grupo en la Champions y que en el derby metropolitano -qué poco cuesta hacer rabiar a los pericos- vengaremos la mezquina actuación del equipo de Pochettino del año pasado. Y antes de fin de año, el Barça de las 6 Copas...

lunes 23 de noviembre de 2009

¿ALGUIEN ASUMIRÁ LA RESPONSABILIDAD?

El Barça ha empatado con el Athletic de Bilbao. Adios al liderato, justo antes de recibir al Madrid. Pero no es lo peor. El Barça acumula bajas de forma preocupante. Tras afrontar el partido de San Mamés sin Ibrahimovic, al que probablemente habrá que forzar para reaparecer en los próximos partidos, ahora cae Messi. Y eso sin contar las víctimas de la gripe A, incluidos los que vendrán...

Podemos hacer llamamientos a la capacidad de la plantilla, al orgullo de equipo campeón y hasta a la épica. Pero la realidad es que aquello que muchos nos temiamos desde hace tiempo va a cumplirse justo coincidiendo con los dos partidos más trascendentes de la temporada (Inter y Madrid), al menos hasta ahora. Con el riesgo que los deberes no hechos en Europa, siempre aplazados pensando que habría tiempo de reaccionar, devienen ahora hasta angustiosos. Afrontar partidos tan exigentes privados de Messi, con Iniesta sin chispa, con Henry atrapado entre lesiones y la main de dieu, con Ibrahimovic renqueante -si es que llega-...

Volveremos a repetirlo: LA PLANTILLA ES CORTÍSIMA.

Si el Barça ha sido un equipo capaz del triplete y las supercopas, de superar todos los problemas en el tramo final de la temporada pasada en la línea defensiva -recordemos la defensa en la final de Champions ante el Manchester: Puyol, Touré, Piqué y Sylvinho, solo 1 titular-, es debido esencialmente a su capacidad ofensiva, a la intimidación que provoca en sus rivales, en los múltiples focos de atención, de peligro, de pánico, que generan sus jugadores.

Pero por primera vez en la era Guardiola el equipo debe afrontar partidos de alta exigencia sin sus jugadores más desequilibrantes, sin los cracks, sin las referencias en punta. ¿Qué nos queda? ¿Pedro, Bojan y Henry? ¿Las entradas desde atrás de Keita, las faltas de Xavi o Alves, algún remate de Piqué en un corner? ¿Alguien piensa que es suficiente para GANAR a Inter y Madrid?

Quizá el equipo, fiel a su estilo, puede dominar largamente los dos partidos, crear hasta esporádicas ocasiones, pero sinceramente, hará falta fortuna, mucha fortuna, para ganar. Y el empate no basta.

Pero incluso ganando -ojalá-, de una puñetera vez alguién debería reconocer desde el club que la planificación deportiva de la temporada ha sido desastrosa. Si el año pasado la plantilla ya era justa y solo una adecuada gestión de las rotaciones en la primera mitad de la misma y una notable fortuna al poder reducir las lesiones a la mínima expresión permitió llegar a buen puerto, lo de esta año no tiene nombre. Ya se que el siempre respetuoso, elegante, impecable Guardiola no se quejará en público. Es lo que debe hacer, algo que normalmente no hace nadie, ya que con ello todo el mundo, con razón o sin ella, escurre el bulto. Pero clama al cielo la precariedad de recursos.

¿Quién es el iluminado que pensaba que con menos jugadores se podía superar -recordemos la exigencia de las Supercopas y del Mundialito por venir- lo del año pasado? ¿A quién beneficiaba seguir apostando por Henrique y fichar a Keirrison? En un caso tuvo que ficharse a destiempo -sin poder contar para la Champions- a Chygrynskyi y en el otro tenemos a nuestra promesa brasileña cedida al Benfica... !de suplente de Saviola!

Los culpables son fáciles de identificar: los que fichan, esto es, Laporta y Txiki. Suerte que a final de temporada desaparecerán del mapa culé. El uno, esperemos que por el bien de Catalunya, dedicado a temas jurídicos -no me refiero a su bufete, en el que dudo que trabaje para algo más que para sus chanchullos tipo venta del Mallorca o empresas inmobiliarias, sino en los tribunales respondiendo a las demandas que le han interpuesto y que le caerán si se aplica la política de levantar las alfombras en can Barça-, y el otro reenchufado como comentarista -que aburrido- o, mejor todavía, de secretario técnico en la Selecció -pero cobrando-.

Haría bien la narcotizada prensa deportiva barcelonesa en centrar sus análisis en temas deportivos tan sangrantes como la insuficiencia de la plantilla. Es un tema que se viene orillando, bajo el argumento de no desestabilizar -ya se encargará Pep de evitarlo-, de que el año pasado no fue un problema -de casualidad-, de que la capacidad económica es limitada -aunque no para fichar a Keirrison-. PROU, COLLONS!

Y preparemonos para el fichaje de Robinho en el mercado de invierno y, si pueden, de Cesc antes de fin de temporada. Nos gastaremos una millonada, no para satisfacer al míster, sino para intentar asegurar la continuidad del proyecto con Sala i Martín en las próximas elecciones. Sinceramente, Jan, esto es lo que hacían aquellos (Nuñez, Gaspart) de los que hoy eres una réplica.

Y, por cierto, si a Pep se le ocurriera abandonar los banquillos a final de temporada, que presente a President de la Generalitat. Cualquier cosa menos que el bacó traslade su estilo a la presidencia del país...

viernes 20 de noviembre de 2009

PRUDENCIA, QUE NO ESTAMOS TAN BIEN...

Andamos felices los culés disfrutando del histórico Alcorconazo, ridículo difícilmente igualable que coloca a la nueva galaxia florentina en puertas de otro fracaso histórico. Ni triplete, ni trebol. A seguir soñando con la Champions hasta octavos -visto lo visto contra el jeriátrico milanés- y con la Liga hasta el 11-A -día en que el Barça revisita el Bernabeu-. Y por el camino, más vale que vayan inventando fichajes de relumbrón para el año que viene -¿donde anda Ribery?- o el otro -el próximo objeto del deseo será Pato, si no al tiempo-.

Y mientras aquí nos regocijamos con los males merengues, el inefable Laporta sigue con su mesianismo irresponsable, ora pensando en dejarlo todo atado y bien atado en Can Barça, ora soñando en la presidencia de una Catalunya independent... ¿y el equipo, qué?

Tengo la sensación que Guardiola es consciente que nos hayamos ante un momento crítico de la temporada. Por fortuna, la presión ambiental, entre Millet, Pretoria y Alcorcón, parece leve. La primera posición liguera actua como bálsamo, pese a su precariedad. Pero los próximos partidos son críticos y Pep lo sabe. El equipo no anda fino, la plantilla es tan corta -más aun que la temporada pasada- que apenas pueden ocultarse las bajas formas, ya que salvo Pedro apenas hay opciones de rotación, los rivales conocen de memoria el juego blaugrana y al equipo le falta chispa.

Y en este contexto llega el Inter. Se ha menospreciado ampliamente al equipo milanés, sospecho que en gran medida para ningunear el trabajo de Mourinho por parte de ese amplio sector de la prensa barcelonina que se la tiene jurada desde su anterior etapa en can Barça. El planteamiento del partido de ida fue calificado de mezquino, se ridiculizó en los comentarios al lider del calcio, se habló unánimemente de baño azulgrana... pero el partido acabó 0-0 y las oportunidades del Barça fueron escasas.

Pasadas las semanas, llega el Inter invicto y líder de grupo. Seguimos igual. Recalcando que su juego es ramplón y mezquino, que Eto no ve puerta, que su centro del ampo deja mucho que desear... pero no perdamos de vista que una victoria interista !nos deja fuera de la Champions! Y un empate, casi casi. El partido está cerca y el ambiente, de momento, frio. Suerte que, a buen seguro, Mourinho se encarará de caldearlo.

Y el partido del Madrid, lo mismo. Mucho me temo que dentro de unos días empezaremos a especular sobre el saco de goles que le caerá a los de Pellegrini -o no, quizá se autodespide a lo Schuster en la víspera del encuentro-. Sinceramente, espero que Cristiano Ronaldo se recupere y nos provoque un ataque de pánico solo de pensar en sus faltas desde la frontal o sus fulgurantes arrancadas frente a la tortuga Chygrynskyi. Solo de este modo nos tomaremos el partido en serio, sin ansiedades por clavarles otros 6.

En definitiva, espero que entre Mourinho y Cristiano nos despierten de los plácidos sueños otoñales en que unos chavales del extraradio de Madrid nos deleitan con una goleada que pasa, por derecho popio, a la historia.

miércoles 21 de octubre de 2009

¿DESPERTAMOS?

Derrota ante el Rubin Kazan. Se confirmaron los temores ya apuntados hace unas semanas. Escucho a Pep en rueda de prensa y solo puedo entender su valoración positiva del partido en clave de protección del vestuario para hacer frente al conato de crisis.

Pero discrepo absolutamente de la versión políticamente correcta que afirma que el equipo ha dado la cara, lo ha puesto todo y la derrota es solo fruto de la mala suerte y los postes. Esta lectura es la cómoda y podría aceptarse si se tratase de un accidente aislado. Pero la sensación que transmite el equipo, lo siento, es que empieza los partidos con calma, como convencido que su superioridad se impondrá tarde o temprano al rival, que no hace falta quemar energías, la defensa contraria caerá como fruta madura... Y esta actitud de superioridad dista de la ambición desenfrenada de la temporada pasada, en que el equipo salía a arrollar al rival y solo paraba -si es que lo hacia- cuando el marcador ya indicaba una ventaja amplia. Este año, no. El ritmo de circulación de balón es lento. La movilidad en el ataque, mínima. La presión, en retroceso. ¿Este no es un problema de actitud?

Sinceramente parece que no aprendemos. Tras tocar el cielo con Rikjaard caimos en la autocomplacencia, menospreciamos a los rivales, relajamos nuestros hábitos y fuimos, poco a poco, perdiendo las señas de identidad hasta convertirnos en un equipo que, aunque voluntarioso, había perdido sus valores a través de la regresión en los niveles de exigencia. No digo que estemos en la misma situación, pero los primeros pasos tras conquistar las Supercopas apuntan en esa dirección. La victoria ante el Atlético de Madrid, ese auténtico pupas al que cualquiera vapulea, fue saludada en exceso, sin analizarse en profundidad las lagunas, muchas de ellas actitudinales, durante el encuentro. Tras superar sin problemas a Racing y Málaga, unos derrotados de antemano y los otros solo preocupados en pegar para evitar la goleada, ambos cegados por el pánico de enfrentarse a un rival casi mítico, se derrotó penosamente -en juego y resultado- al Almeria y se celebró como victoria un apurado empate ante el Valencia. Todo ello apuntaba síntomas que ante los rusos se han materializado en una derrota, dolorosa, que debería hacernos despertar a todos, equipo, prensa y afición.

Pero es que además de la falta de ritmo, de la ausencia de fluidez, de pérdida de automatismos, el equipo está falto de desequilibrio individual, ese recurso que desencalla partidos y que, en estos momentos, echamos en falta. Aunque queramos ocultarlo, Messi parece abducido por esa mezcla grotesca de niña del exorcista y bufón de circo que ¿entrena? a la selección argentina. Iniesta está falto de velocidad y más blando que nunca. A Xavi lo secan poniendole un marcador que lo acampaña hasta el retrete. Henry, ¿donde está Henry?...

En este punto debemos recordar lo señalado a principio de temporada: la autocomplacencia que ha invadido al club, acrecentada en las altas esferas, nos trae la constatación de la falta de alternativas, de plantilla corta y sin suficientes recursos. ¿La solución a nuestros problemas ha de ser el recurso a Bojan y Pedro? ¿Hemos de acabar fichando a Robinho en el mercado de invierno? ¿Tenemos lateral derecho para cubrir la baja de Alves? ¿Algún día reconoceremos algún error en la planificación deportiva? ¿Reclamará el mitinero presidente un aumento de sueldo para Txiki al estilo del reclamado para el espia-director general?

Despertemos de una vez, basta de vivir fascinados con lo ganado el año pasado, pongamos sobre la mesa las críticas merecidas. Si algo no funciona o, al menos, no como el año pasado, digámoslo. Otra vez estamos narcotizados, encantados de conocernos, faltos de autocrítica. Este club parece condenado a repetir sus errores. Aun estamos a tiempo de evitarlo. Pero hay que reconocer ya donde fallamos para empezar a poner solución. ¿Despertamos?

sábado 10 de octubre de 2009

Por real decreto

Vuelve lo retro. El estilo vintage causa furor. La crisis galopante hace añorar tiempos pasados que ahora parecen mejores. Y el futbol español no es ajeno a las ¿nuevas? tendencias. Preparémonos los culés para vivir un “deja vu” permanente. Vuelve el “así, así, así gana el Madrí”, al menos en la Liga española -en Europa, como en el mundo olímpico, siguen cosechando ridículos y haciendo gala de su ya casi genético mal perder-.

En solo 7 jornadas de Liga -contando la visita a Mestalla- el equipo de Guardiola habrá sufrido una reiterada persecución arbitral, alineada con la corriente de opinión publicada madrileña, ansiosa por titular “El Madrid ya es lider”. ¿Ya? ¿Donde esta escrito que deba ser así? En los libros de historia, por supuesto. Volvamos a viajar al pasado.

Para quien piense que exagero, baste repasar los dos últimos partidos.

En la visita a la Rosaleda fue Delgado Ferreiro quien intentó frustrar la victoria azulgrana. Permitió agresiones, repartió tarjetas con criterio desigual -nadie se molesta con esto, pero cuando dentro de 20 jornadas algún jugador clave se pierda un partido trascendental hariamos bien en echar la vista atrás-, escamoteó varios penalties y consiguió sacar de quicio en muchos momentos al equipo. ¿Un mal día? Ni hablar. Este personaje ya hizo algo parecido el año pasado en el derby celebrado en el Nou Camp, única derrota liguera en casa, por obra y gracia de sus decisiones, tolerando las faltas reiteradas pericas, a menudo no señaladas y jamás amonestadas, permitiendo la pérdida continuada de tiempo -sin añadirlo después- incluyendo simulación de lesiones, para aplicar un rigor desproporcionado a la hora de expulsar a Keita. Evidentemente el Barça no supo controlar su ánimo ante tan escandaloso atropello y acabó derrotado... y dando vida al ficticio Madrid de Juande Ramos que, jaleado por la prensa merengue, ansiaba la remontada de los dodotis y el canguelo.

La pasada semana el Almeria visitó el Nou Camp. De forma menos evidente pero igualmente insidiosa el no menos chulesco colegiado madrileño (no hace falta decir nada más) Velasco Carballo omitió, con empate en el marcador, varias faltas susceptibles de tarjeta para amonestar las protestas culés, aplicó un vara de medir distinta (13 faltas del Almeria por 19 del Barça, 3 tarjetas locales por 2 visitantes) y se tragó un evidente penalty a Messi, al que provocó ostensiblemente amenazándole con la expulsión en caso de volver a tirarse. ¿Qué hubiese ocurrido si el argentino hubiese replicado? Tampoco hace falta decir nada más.

Pero, vaya por donde, el Barça, aun sin la brillantez de la temporada pasada, sigue empeñado en ganar todos los partidos y distancia al Madrid en 3 puntos. Todas las alarmas disparadas. ¿Qué hacer? Tranquilos, el viaje en la máquina del tiempo nos permite entenderlo: el Madrid vuelve a comprar árbitros. Ahí está Megía Dávila, el fichaje rutilante de Florentino.

¿Y qué nos espera? Pues más de lo mismo. O peor. Para el siempre caliente enfrentamiento frente al Valencia no podían designar a nadie más que a Pérez Burrull, uno de los más fieles y diligentes servidores de los blancos. ¿Teoría de la conspiración? Basta con recordar dos casos recientes: este individuo es el que permitió que el Madrid siguiera con vida el año pasado cuando Osasuna visitó el Bernabeu y perdonó dos clamorosos penalties sobre Juanfran, al que además expulsó por acumulación de amarillas por sendas presuntas simulaciones, adornadas con el desafiante comentario de “a ver si aprendes a tirarte mejor”. Es el mismo que, el funesto día en que el Barça saludó con un pasillo en el Barnabeu al campeón, se sumó a la fiesta como cualquier ultrasur, felicitando a los jugadores blancos durante el partido, inventándose un penalty (el 3-0 aun en la 1ª mitad) para intentar repetir una manita, expulsando a Xavi (!Xavi!) por protestar, alargando un partido ya sentenciado varios minutos para regodearse en la humillación a los culés... En fin, este es el que nos espera en Mestalla.

Y basta ya de hablar de la incompetencia generalizada del colectivo arbitral. Inútiles hay unos cuantos. Se les reconoce fácilmente cuando empiezan a aplicar de forma continua la ley de la compensación, acumulando un error sobre otro y enloqueciendo con facilidad. Pero ocultos, amparados en la mentira mediática del Villarato, habitan los hombres de negro, los Gurucetas, Meleros y Britos del pasado reencarnados, los encargados de restaurar el orden de otras épocas, el del Madrid Campeón por Real Decreto. Tiempo al tiempo.

sábado 26 de septiembre de 2009

¿POR QUÉ CALLA LAPORTA?

Cuando el escándalo del espionaje a miembros de su Junta Directiva invade los medios de comunicación, el egocéntrico Presidente, siempre ansioso de abrazarse a cualquier micrófono para opinar de cualquier tema, propio o ajeno, calla. Queda en segundo plano. Hay silencios sospechosos...

Aunque probablemente acabe haciendo alguna pomposa declaración pretendidamente institucional, seguramente tras algún triunfo del equipo -!cuanta paciencia se necesita para aguantarlos, Pep!-, su mutis por el foro es revelador. En los últimos días se ha hablado del cese de Olivé, de la dimisión por falta de dignidad de los directivos... pero se ha olvidado al gran responsable. Síntoma que, mal que le pese, Laporta huele a cadáver, está descontado en la bolsa futbolística, interesa poco y cansa más.

Y el problema es que Jan no se ha enterado. Sigue empeñado en mantenerse en el poder, directamente o mediante persona interpuesta, mientras él traza su carrera paralela como líder independentista. Y es por ello que el responsable de las escuchas -llamémosle presunto- no puede ser otro que el propio Laporta.

Basta con ir respondiendo a varias preguntas para esclarecer el tema:

¿Es razonable pensar que el Dtor. General va a encargar escuchas por libre?
Rotundamente no. Solo cumpliendo órdenes, las cuales, lógicamente no podían proceder de los investigados. Por encima, solo queda uno...

¿Qué hubiese ganado Olivé disponiendo de informes que comprometían a posibles candidatos?
Nada, la información solo era importante para alguien que pudiese utilizarla.

¿Por qué paga el club unos informes en clave preelectoral?
Una vez más por la enfermiza identificación que alguien en el club (¿quién? !Laporta!) hace del Barça con su propia persona, lo que, en su universo unipersonal le legitima para utilizar los recursos del club en beneficio propio.
No es la primera vez. Recordemos el nepotismo inicial, contratando a su cuñado Echevarría para luego negar su vinculación a la Fundación Francisco Franco. Recordemos la creación de un equipo de fútbol base, en una edad antes inexistente, para que su hijo pudiese jugar en el Barça. Recordemos las cuestionables operaciones con los intermediarios brasileños de Traffic o los negocios inmobiliarios al amparo del club. Recordemos el despido de la señorita Massoli, la brasileña empleada del club con la que Laporta mantuvo una relación sentimental que provocó el divorcio de su mujer...

¿Quienes fueron excluidos de la investigación?
Godall, el más cercano a Laporta de los vicepresidentes, y Sala i Martín, íntimo del presi, autor de sus discursos en inglés para hacer las Americas y candidato a directivo en aquellos momentos.

¿Qué utilidad tienen los informes?
Internamente constituían un excelente arma para forzar la renuncia a la carrera electoral de aquellos vicepresidentes -cualquiera de los cuatro investigados- por los que Laporta no siente predilección.

¿Qué busca Laporta?
Básicamente elegir a un candidato continuista que sea su prolongación, su testaferro, su hombre de paja. Su mejor candidato es aquel que pueda obtener la victoria en las elecciones, amparado en los triunfos futbolísticos -de ahí la desesperación en presentar la renovación de Guardiola como aval de su gestión- y que se deje manipular, bien por desconocimiento (Sala i Martín ha reconocido que de fútbol no tiene ni idea), por distancia (Sala i Martín pasa medio año en USA ejerciendo como profesor universitario) o por voluntad (a Sala i Martín le va la marcha, la polémica, la provocación y, por que no decirlo, la utilización de los cargos en favor de sus amigos -como cuando presidió transitoriamente el club durante el período de la moción contra el presidente, por designación de su querido Jan, para dedicarse a favorecer escandalosamente al propio Laporta-).
Así pues, Laporta buscaba munición para forzar a sus directivos a renunciar en favor de Sala i Martín y escenificar una proclamación gloriosa del precandidato, su alter ego -es que hasta se parecen, compitiendo uno y otro en ver quien está más bacó, solo diferenciados por ver quien es más hortera en su vestimenta (americanas polícromas versus jerseys de cuello alto estilo botifarró)-.

Y, finalmente, las preguntas más inquietantes:
¿Por qué tiene tanto empeño Laporta en asegurarse la continuidad en el poder? ¿Tiene algo que ocultar? ¿Será él quien tenga cadáveres en el armario? Cuando acaben con Millet, que investiguen a Laporta...

lunes 21 de septiembre de 2009

¿Y SI JOHAN TUVIESE RAZÓN?

Hace unos días, tras victoria liguera frente al Sporting de Gijón, Cruyff, el oráculo infalible -ya que básicamente suele lanzar una tesis y la contraria de forma simultanea, de modo que siempre puede concluir, pasado el tiempo, que él ya lo avisó- señaló que la actitud del equipo no había sido la adecuada. Sonaba a una más de sus opiniones en contra de la opinión general.

Han pasado ya 20 días desde aquel partido, dos jornadas más de Liga saldadas positivamente frente a Getafe y Atlético de Madrid y debut en la Champions ante el rival más cualificado (Inter). Tras el enésimo partido plagado de goles ante los colchoneros, empiezo a albergar dudas sobre el equipo y su actitud. Las declaraciones post-partido de Guardiola me ratificaron esa impresión. Sabido es el mister jamás critica a sus hombres en público. Es más, estoy convencido que los reprende en el vestuario como cualquier otro entrenador, quizá con menor vehemencia y mayor poesia, pero bronca al fin y al cabo cuando toca. Pero con el pacto sagrado de no criticarlos jamás en público, situación que los pondría a los pies de los caballos (prensa y afición) y los convertiría en chivo expiatorio de las derrotas. Pero respetando ese principio, a Pep se le entendió todo: alabanza por el esfuerzo pero exceso de prisa en el ataque (=incumplimiento de las premisas tácticas), demasiadas idas y vueltas (=falta de control), alabanzas al contrario (pase que alabe a Forlan y el Kun, pero definir a Simao -a estas alturas-, Jurado -todo por demostrar- y Assunçao -¿?- como jugadores de primer nivel mundial suena exagerado = cualquiera nos puede ganar)... Toque de atención velado, revestido de elegancia para no dañar la imagen del equipo.

Puede resultar exagerado, enfermizo si se quiere, dudar a estas alturas. El equipo tricampeón ha empezado la campaña mejor si cabe -en cuanto a resultados- que la anterior (2 victorias ligueras por una derrota y un empate, títulos de las Supercopas y empate dominador en el Giuseppe Meazza), es cierto. En otros pagos bastaría para elevar a los altares al equipo como mejor equipo de la historia y a sus jugadores como los mejores del mundo. De hecho, ya lo hacen con bastante menos. No se si me he malacostumbrado. Nos han dado mucho caviar y no nos conformamos con menos. Los 5 goles de ayer me dejaron un regusto agridulce. El equipo mostró una altísima eficacia, algo, por otra parte, bastante inusual en un colectivo amante de rizar el rizo hasta entrar en la portería contraria a golpe de taconazo, tuneles por doquier y adornos incomparables. El resultado es inatacable. Las cifras (9 de 9, 10 goles a favor y 2 en contra), también. Pero empiezo a tener sensaciones extrañas. Las cosas nos van de cara (!goles a balón parado! ante el Sporting, postes del Getafe con 0-0, marcador a favor ante los del Manzanares a los 2 minutos), pero advierto síntomas que me recuerdan al Barça de la temporada 2006-07, la 4ª de Rikjaard, la posterior a la Liga y Champions de Ronaldinho y cía.. Ya se que es un sacrilegio, pero...

Aquella temporada la iniciamos barriendo a los pericos en la Supercopa de España, nos estrellamos en Monaco ante el Sevilla pero tomamos el liderato en la Liga. En la 1ª vuelta el equipo se mantuvo al frente de la clasificación, jugando con menor brillantez que el año anterior pero agarrándose a los fogonazos de sus estrellas y al respeto que infundía a sus rivales. La derrota en la Intercontinental fue el detonante que nos empujó a una pendiente sin freno que acabó con la Liga regalada al peor Madrid en muchos años.

Sobre el papel estamos mejor. No solo por haber ganado la Supercopa europea, sino, sobre todo, por que el entrenador se empeña en recordar a todo el mundo que nada esta hecho, que esta temporada es la más difícil, que la exigencia es máxima. Pero el entorno (socios, prensa) sigue/seguimos eufórico/s, en la nube en la que nos dejó el insuperable mes de mayo de 2009, aquel que nos permitirá, futbolísticamente, morirnos en paz tras haber disfrutado de la secuencia de triunfos soñada.

Pero, sin ánimos de ejercer de culé pesimista, intuyo que algo no acaba de funcionar. La presión del trio atacante no existe -cuando Pep alaba el trabajo de los puntas está evitando que se le pregunte al respecto-, el rival puede llevar el balón cómodamente hasta su centro del campo y la recuperación se produce en nuestra zona defensiva, mucho más lejos del marco ríval y con poca capacidad de sorpresa. Hay jugadores inadaptados (Ibra, pese a sus goles, apenas interviene en el juego; Maxwell hace a Abidal titular indiscutible; Chigrinsky, aunque transmite calma, requiere de mayor conocimiento de los mecanismos defensivos del equipo), otros fuera de forma (Iniesta tierno -el 2º gol del Atlético nace de un balón aereo que le envia Valdés y que no hace ni mención de disputar; Marquez, recien reaparecido) y alguno más en retroceso respecto al año pasado (Henry empieza a parecerse peligrosamente al de hace dos temporadas, quejándose con gesticulacionies excesivas si no le envían pelotas al espacio y aplicando luego la ley del mínimo esfuerzo para ir a buscarlas; Busquets, empeñado en que no haya discusión sobre la jerarquía de Touré en el mediocentro defensivo; ¿le bajarán la ficha al de Badia ahora que su rendimiento va a menos partido a partido?).

Dicho esto, el equipo sigue ganando. Normal. Tiene cracks indiscutibles que siguen a su nivel (Messi, Xavi, Piqué, Alves, Puyol, Valdés), jugadores que con sus apariciones colaboran (Keita -mejorado respecto al curso pasado-, el mismo Ibra, Pedro) y, sobre todo, tiene algo impagable: el RESPETO, INTIMIDACIÓN, MIEDO, PAVOR, PÁNICO, llamémosle como queramos, que provoca en los rivales. Estos salen convencidos de la derrota. Su principal objetivo es el empate y, en su defecto, una derrota honrosa. El objetivo, evitar la humillación. No pocos equipos han sido estrellas invitadas pasivas de videos que dan la vuelta al mundo con los highlights del equipo más espectacular que el mundo del fútbol ha visto -salvo en la dimensión paralela que vive el Madrid de las fantasías-. Y por ello aspiran a poco más.

El equipo tiene mucho margen de mejora, especialmente si los jugadores aun inadaptados o fuera de forma regresan. Pero hará falta algo más. Básicamente recuperar el espíritu de sacrificio que caracterizó el Pep Team 2008-09. Los rivales nos temen por como jugábamos. No podemos levantar el pie del acelerador, no podemos dejar las cosas simplemente a la inspiración. Si lo hacemos seguiremos ganando partidos pero no trofeos. La línea entre un buen equipo y un equipo colosal está en el sacrificio y la solidaridad en el esfuerzo, en la anteposición del colectivo a los egos personales. Si lo fiamos todo al qué buenos somos, acabaremos pinchando... y Johan tendrá razón.

viernes 4 de septiembre de 2009

Evidencias merengues

Los últimos días del mercado futbolístico estival nos han dejado tress evidencias en clave madridista: Pellegrini no pinta nada y Florentino estira más el brazo que la manga. No hay otra conclusión posible para explicar el traspaso de Sneijder y Robben y la frustrada contratación del tanats veces anunciado Scarface Ribery.

El técnico chileno es, simplemente, un mindundi. El ser superior, que buscaba un mister con glamour, pensó primero en el elegante y políglota Wenger. Ante las calabazas del entrenador del Arsenal, quiso a Ancelotti. Pero el italiano, serio y formal, ya tuvo bastante con Berlusconi como para someterse a su alter ego hispano. Después pensó en Mourinho -elegante en la vestimenta, zafio en las formas y, en todo caso, una provocación para el Barça, algo ideal para aplacar la barcelonitis que ahoga a Florentino- y le salió rana, probablemente por que el portugués exige libertad total y no acepta injerencias. Finalmente, aconsejado por el rapsoda Valdano, se inclinó por Pellegrini. Al fin y al cabo también es elegante en el vestir, tiene buen porte y habla razonablemente bien. Suficiente para ser entrenador del Madrid, ¿no Del Bosque?

A la hora de fichar galácticos (Kaka, CR, Benzema), ni contaron con Pellegrini. De hecho, ni se le consultó. Estaba de vacaciones y no se le invitó ni para la presentación. Después, en plena pretemporada, en voz baja, señaló que le faltaban jugadores para ciertas posiciones y le sobraban otros. Pronto se le acalló. ¿Qué se habrá creido este tio? debió pensar el Sr. Pérez. Y cuando, pese a la presión de Valdano, Pardeza y compañía, se le ocurrió confesar que Sneijder y Robben podrían ser útiles, los dos traspasados en 24 horas. Y a callar.

Ahora Pellegrini deberá demostrar si le queda algo de orgullo o simplemente ha sucumbido bajo el peso de los euros. El clamor de la prensa afin al caudillo blanco impone alineaciones, cuestiona jugadores (Drenthe, Mamadou Diarra), ensalza mediocridades (Gago) y se convierte en el altavoz del presidente. Pellegrini se enfrenta a una disyuntiva trágica -para él-: alinear a los que le manden o ser coherente con sus principios -recordemos, fútbol de combinación, pausa, renuncia al patadón, escasa predisposición al contrataque-, dejando en el banquillo a jugadores inadaptados -CR-, acabados -Raul, por más que mantenga el olfato goleador- o simplemente dañinos -Guti-. Le va el puesto. Se aceptan apuestas.

Y, paralelamente a ello, se constata que no es oro todo lo que reluce. El-presidente-que-se-vanagloria-de-pagar-más-que-nadie, curiosa manera de encarecer fichajes hasta el infinito, todo ello con el único objetivo de satisfacer su vanidad y deslumbrar a una afición humillada por los chorreos culés, se ve obligado a vender -perdiendo 20 millones de euros, por cierto- a dos jugadores para arreglar la tesorería del Bernabeu. Ello pone en evidencia que los galácticos solo fueron posibles con el megapelotazo de la Ciudad Deportiva (patrimonio por jugadores, no confundir con patrimonio por patrimonio), con la escandalosa aquiescencia de los políticos de la capital, con Aznar al frente, sí, pero los demas partidos encantados.
Ni hacedor de milagros ni empresario modélico. Traficante de influencias con ego hipertrofiado. Ahora, sin pelotazo a la vista, a vivir de los créditos que sus amigos políticos -los mismos que entonces- imponen a las entidades financieras controladas por los partidos (Cajamadrid).
Y es que Florentino espera como agua de mayo la nominación olímpica de Madrid 2016. Con ella, recalificación del Bernabeu y construcción de un nuevo estadio -sufragado por el erario público, por supuesto- a utilizar gratuitamente por el Real. Y para que callen los colchoneros, recalificación del Manzanares y el estadio de la Peineta para ellos. Todos contentos y más fichajes rutilantes. Ribery, Cesc, Messi, Iniesta y el que quieran. Lo dicho: mi voto a favor de Madrid 2092, coincidiendo con el centenario de los JJOO de Barcelona...
Y finalmente, la 3ª constatación: mientras su equipo sufre para derrotar a un flojo Depor, la afición merengue constata como el Barça suma y sigue, dos títulos más al saco, Europa -no España- absolutamente rendida a su estilo... y como colofón, van a Youtube y se encuentran la Final Champions 2010...