Pues sí, el Barça del estilo irrenunciable -al ataque, con posesión y toque... lo prometo, el ripio ha sido involuntario- ganando partidos al estilo del Madrid. En Montjuic, con un penalty al límite del tiempo (como los blancos en el Calderón). Los pericos pueden añadir lo de inexistente, si con ello son más felices. En San Mames, con un juego rocoso, con un centro del campo más físico (Touré, Keita, Victor Sánchez, después Busquets) que técnico, con pocas ocasiones de gol... y con el portero salvando el partido!!!
Y lo cierto es que no me desagradó ganar el partido como se hizo. Es más espectacular golear, pasearse en un rondo infinito, entrar con la pelota en la portería después de un festival de rabonas, espaldinhas, colas de v
aca, remates del escorpión, chilenas y filigranas mil, pero lo único que al final vale es ganar, ganar y ganar... ganar, ganar y ganar... ganar, ganar y ganar. Por una vez hasta Luis Aragonés, dentadura volante mediante, tiene razón.
Por que este partido es el típico ante un rival limitado técnicamente, que aprieta en todo el campo, con fuerza, jaleado por su público y a un ritmo muy superior al del tiqui-taca. Y el Barça de los dos últimos años hubiese ido dejando pasar el tiempo, a la espera del fogonazo de inspiración salvador. Y en uno de sus despistes habituales, gol del rival y a remontar. Sin lograrlo. Y si por casualidad el Barça marcaba primero, el rival a remontar. Y a lograrlo casi siempre.
Al menos el Barça mostró en Bilbao, salvo los dos golpes francos concedidos en la 1ª parte, un absoluto control del partido, impidiendo las contras del Athletic. Es cierto que el juego no fue brillante, al menos no hasta que Iniesta empezó a aparecer en la 2ª mitad -justo cuando uno empezaba a rajar por su juego y sus goles con la roja-, pero tampoco hizo falta. Ocasiones claras, pocas. Pero Eto se reivindicó -luego falló un gol que hubiera firmado otro mito de San Mames (Julio Salinas)- y recuperó lo que le hizo letal: la capacidad de abrir los partidos con sus goles, basados en la velocidad y el instinto. El león indomable se reencontró en la leonera -algo mansos, pero poco más pueden hacer manteniendo su filosofia canterana en epocas de globalización-.
Y el partido mostró algunas notas para la esperanza: Victor Valdés hizo sus primeras paradas de mérito de la temporada y salvó los primeros puntos; Abidal parece recuperar su nivel de inicios de la temporada pasada; Piqué se consolida en el centro de la defensa como alternativa válida a Puyol-Marquez; Hleb aparece bulliciosa y con unas señas de identidad que recuerdan a la escuela del Mini (mucho toque y mínima capacidad goleadora: 11 goles en 100 partidos en la Premier); Toure sigue siendo un gigante indestructible, tanto da una hernia que un esguince...
Y algunos para la preocupación: Alves sigue siendo tan útil en ataque como empanado está en defensa, olvidando su banda; las lesiones acechan (Gudjohnsen, Xavi, Keita, Márquez) a una plantilla que sigue pareciéndome corta.
Y el míster, con veleidades a lo Cruyff. Un día debuta Busquets -con éxito indiscutible de momento-, otro día nos inventamos a Puyol de lateral izquierdo -más discutible-, después condenamos a Martín Cáceres -¿quien lo ficho? ¿el mismo que a Mario? ¿el mismo que a Eskurza, Escaich, Korneiev y Jose Mari?- y para rematarlo hacemos debutar a Victor Sánchez -en lugar de Busquets, cansado después de jugar el martes con la Sub-21!-. Esta bien querer demostrar criterio propio, pero los experimentos, mejor con gaseosa (o con 3 goles de ventaja en el marcador).
Y puestos a soñar, en el más puro estilo ciclotímico del culé, ahora cabe esperar otras 5 victorias seguidas en Liga (Almería, Málaga, Valladolid, Recreativo y Getafe) antes de afrontar la cuesta de diciembre instalados en el liderato. ¿Alguien lo duda? ¿O sería tildado de pesimista si lo hiciese? Juntos, podemos, como el Madrid...
Y lo cierto es que no me desagradó ganar el partido como se hizo. Es más espectacular golear, pasearse en un rondo infinito, entrar con la pelota en la portería después de un festival de rabonas, espaldinhas, colas de v
aca, remates del escorpión, chilenas y filigranas mil, pero lo único que al final vale es ganar, ganar y ganar... ganar, ganar y ganar... ganar, ganar y ganar. Por una vez hasta Luis Aragonés, dentadura volante mediante, tiene razón.Por que este partido es el típico ante un rival limitado técnicamente, que aprieta en todo el campo, con fuerza, jaleado por su público y a un ritmo muy superior al del tiqui-taca. Y el Barça de los dos últimos años hubiese ido dejando pasar el tiempo, a la espera del fogonazo de inspiración salvador. Y en uno de sus despistes habituales, gol del rival y a remontar. Sin lograrlo. Y si por casualidad el Barça marcaba primero, el rival a remontar. Y a lograrlo casi siempre.
Al menos el Barça mostró en Bilbao, salvo los dos golpes francos concedidos en la 1ª parte, un absoluto control del partido, impidiendo las contras del Athletic. Es cierto que el juego no fue brillante, al menos no hasta que Iniesta empezó a aparecer en la 2ª mitad -justo cuando uno empezaba a rajar por su juego y sus goles con la roja-, pero tampoco hizo falta. Ocasiones claras, pocas. Pero Eto se reivindicó -luego falló un gol que hubiera firmado otro mito de San Mames (Julio Salinas)- y recuperó lo que le hizo letal: la capacidad de abrir los partidos con sus goles, basados en la velocidad y el instinto. El león indomable se reencontró en la leonera -algo mansos, pero poco más pueden hacer manteniendo su filosofia canterana en epocas de globalización-.
Y el partido mostró algunas notas para la esperanza: Victor Valdés hizo sus primeras paradas de mérito de la temporada y salvó los primeros puntos; Abidal parece recuperar su nivel de inicios de la temporada pasada; Piqué se consolida en el centro de la defensa como alternativa válida a Puyol-Marquez; Hleb aparece bulliciosa y con unas señas de identidad que recuerdan a la escuela del Mini (mucho toque y mínima capacidad goleadora: 11 goles en 100 partidos en la Premier); Toure sigue siendo un gigante indestructible, tanto da una hernia que un esguince...
Y algunos para la preocupación: Alves sigue siendo tan útil en ataque como empanado está en defensa, olvidando su banda; las lesiones acechan (Gudjohnsen, Xavi, Keita, Márquez) a una plantilla que sigue pareciéndome corta.
Y el míster, con veleidades a lo Cruyff. Un día debuta Busquets -con éxito indiscutible de momento-, otro día nos inventamos a Puyol de lateral izquierdo -más discutible-, después condenamos a Martín Cáceres -¿quien lo ficho? ¿el mismo que a Mario? ¿el mismo que a Eskurza, Escaich, Korneiev y Jose Mari?- y para rematarlo hacemos debutar a Victor Sánchez -en lugar de Busquets, cansado después de jugar el martes con la Sub-21!-. Esta bien querer demostrar criterio propio, pero los experimentos, mejor con gaseosa (o con 3 goles de ventaja en el marcador).
Y puestos a soñar, en el más puro estilo ciclotímico del culé, ahora cabe esperar otras 5 victorias seguidas en Liga (Almería, Málaga, Valladolid, Recreativo y Getafe) antes de afrontar la cuesta de diciembre instalados en el liderato. ¿Alguien lo duda? ¿O sería tildado de pesimista si lo hiciese? Juntos, podemos, como el Madrid...


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