Se acabó. Lo que pediamos en este blog hace una semana se cumplió con creces. El mejor Barça (estadísticamente) de la historia vapuleó al mejor Madrid (estadísticamente) de la historia. Pero es que este Barça está a años-luz futbolísticamente de un Madrid perdido, sin propuesta de juego, con jugadores dudosos, con el recurso del orden táctico atrás y la épica para sacar resultados. Demasiado poco frente al mejor equipo, por su juego, del mundo.Fue una lección absoluta, un baño total, una humillación en toda regla, una demostración de autoridad incontestable en el Bernabeu, el triunfo del gusto por el fútbol frente al resultadismo de encefalograma plano, una goleada memorable, un set inapelable, un golpe estruendoso sobre la mesa, una máquina imparable y arrolladora, un cambio de ciclo, una debacle para los merengues, barridos, aplastados en su estadio, roto en mil pedazos su cuento de la lechera, la farsa de su remontada alentada por periodistas que no merecen tal nombre.
En definitiva, un chorreo que pasa a la historia. Para muchos seguidores culés, el 0-5 es una historia del pasado que apenas conocen -mejor no preguntar a Bojan-. Para otros, un borroso recuerdo en blanco y negro. Lo de este 2 de Mayo de 2009 pasará a la historia culé. Mientras los madrileños celebran la revuelta contra el francés, la culerada podrá rememorar durante muchos años como en el momento cumbre de la temporada el equipo más espectacular y más goleador de la historia llegaba al Bernabeu a pasar la última prueba ante un Madrid crecido por una racha increible -en sus cifras y en su explicación-. Y como el Barça lo puso a todo en su sitio. Remontando incluso el gol inicial. Acallando cualquier atisbo de remontada. Con autoridad y suficiencia. Con estilo y señorio. Con una superioridad insultante. Gracias Boluda, por darnos a conocer la mejor definición de lo vivido en el Bernabeu: un CHORREO.
Y con la victoria culé se acallaron las voces de todos los bocazas que se han tirado media temporada vaticinando el batacazo del Pep-team y la remontada del “juntos podemos”. Por todo ello, esta goleada también va dedicada a todos los que mearon fuera de tiesto en su ansia de descentrar a los blaugrana. El fútbol da muchas vueltas. Y si hace un año se regocijaron con el pasillo culé ante la Liga merengue, ayer todavía les dolió mucho más. Evitaron tener que hacerlo ellos, impidieron que el Barça pudiese entonar su alirón -matemáticamente- en Chamartín, rodearon el partido de la épica necesaria para escenificar la remontada... y recibieron un meneo que se recordará durante decadas. Acabaron arrastrándose, persiguiendo en vano el balón que los virtuosos rivales trasladaban a alta velocidad y máxima precisión, sin otro recurso que pelotas a la olla y San Iker, haciendo faltas -cuando podían- que simbolizaban su impotencia, viendo como sus goles eran respondidos de inmediato por triplicado. HUMILLADOS, BARRIDOS, VAPULEADOS, CHORREADOS.
Vaya para todos aquellos que hablaron de canguelo y cagómetro, que regalaron dodotis, que dijeron que los culés deberían sentir miedo, que recibieron a Juande tras vencer al Getafe hablando de designios divinos merengues y de Guardiola pidiendo clemencia, que prepararon la fiesta en la Cibeles, que escribieron cómo iba el Barça a perder 3 títulos en 10 días... Para todos ellos, forofos parapetados detrás de medios de comunicación, presuntamente neutrales, de alcance nacional, que lejos de reconocer la brillantez del Barça se dedicaron a ensalzar la racha blanca, que lejos de admirar la combinación de fútbol y espectaculo de los de Guardiola pretendieron cansinamente atribuirlo todo a los favores arbitrales -por cierto, den gracias a Undiano, el principal recuperador en el centro del campo, que perdonó tarjetas y obvió el reglamento acabando el partido sin tiempo añadido, evitando el 2-7-.Para todos ellos: !!!2-6!!!

Y para acabar, ahora toca Champions. La batalla en Stamford Bridge no admitirá prisioneros. Pero lo visto en el Bernabeu reafirma más que nunca la filosofía culé. Y hace todavía más indigna la propuesta de equipos dedicados a practicar antifútbol como única alternativa. Algunos columnistas ex-jugadores, que pretenden minimizar el estilo del Barça ensalzando el juego defensivo, las tácticas con 11 jugadores por detrás del balón y otras lindezas similares deberían, de una vez, reconocer que si ello va acompañado, como ha ocurrido en los tres ejemplos más flagrantes de esta temporada (Madrid en el Camp Nou, Español y Chelsea), de faltas continuas, pérdidas deliberadas de tiempo o simulación de lesiones, el responsable de devolver las aguas a su cauce es el árbitro, sancionando debidamente el antifutbol, amonestando la reiteracion y la farsa. Pero por desgracia el estamento arbitral entiende bien poco de fútbol y prefiere ser protagonista. Solo así pudo el Chelsea salir bien librado del coliseo azulgrana, con un empate a nada y sin sancionados. Todo queda para el partido de vuelta. Aunque con el resultado de Madrid se afronta mucho mejor. Y los del Chelsea, más acongojados. Aunque quizá peor, puede que planten el autocar en su portería, muerdan tobillos y acaben marcando de córner -recurso principal del tan alabado futbol inglés y mayor punto débil del Barça-...
Y si el Chelsea nos elimina, oiremos decir que finalmente, cuando se enfrenta a un equipo de verdad, el Barça no da la talla. Me niego a aceptar este discurso. Cuando el Barça goleó, arrasando, a Olympique de Lyon (5-2) o Bayern (4-0), resultó que ambos equipos ya no son lo que eran, que el fútbol francés y alemán están en decadencia. Cuando se humilla al Madrid (2-6) se dice que es bueno para el madridismo, ya que permitirá que Florentino fiche una galaxia entera -preparémonos para tres meses de prensa capitalina volcada en cientos de fichajes rutilantes-. Pues si el Barça perdiese frente al Chelsea o si lo hiciese en la Final de Champions no dejaría de ser el equipo que juega mejor a fútbol, que busca la estética como camino más honesto hacia la victoria, que sigue marcando estilo, ese que arranca realmente con el Dream team y que en su versión 3.0 ha alcanzado su máximo nivel.
Por ello, como dude de Pep, quiero reconocer su mérito. Los jugadores son excelentes en lo técnico -no tanto en lo físico-, pero la plantilla no difiere demasiado de la que hizo el rídículo la temporada pasada. El entorno culé no es fácil, el presidente -mejor calladito- no goza de la estima del soci y la presión procedente de Madrid para que el Barça fallase ha sido brutal. Pero Pep ha conseguido revertir la situación envenenada que heredó y conseguir que el Barça vuelva a enamorar al planeta fútbol. Y lo mejor. Sabe interpretar perfectamente el sentir del soci. Por que él si es uno de los nuestros. Y logró lo que un culé siempre ha soñado: jugarse la Liga frente al Madrid y ganarla, goleando en el Bernabeu. Gracies Pep.


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