El Barça ha empatado con el Athletic de Bilbao. Adios al liderato, justo antes de recibir al Madrid. Pero no es lo peor. El Barça acumula bajas de forma preocupante. Tras afrontar el partido de San Mamés sin Ibrahimovic, al que probablemente habrá que forzar para reaparecer en los próximos partidos, ahora cae Messi. Y eso sin contar las víctimas de la gripe A, incluidos los que vendrán...
Podemos hacer llamamientos a la capacidad de la plantilla, al orgullo de equipo campeón y hasta a la épica. Pero la realidad es que aquello que muchos nos temiamos desde hace tiempo va a cumplirse justo coincidiendo con los dos partidos más trascendentes de la temporada (Inter y Madrid), al menos hasta ahora. Con el riesgo que los deberes no hechos en Europa, siempre aplazados pensando que habría tiempo de reaccionar, devienen ahora hasta angustiosos. Afrontar partidos tan exigentes privados de Messi, con Iniesta sin chispa, con Henry atrapado entre lesiones y la main de dieu, con Ibrahimovic renqueante -si es que llega-...
Volveremos a repetirlo: LA PLANTILLA ES CORTÍSIMA.
Si el Barça ha sido un equipo capaz del triplete y las supercopas, de superar todos los problemas en el tramo final de la temporada pasada en la línea defensiva -recordemos la defensa en la final de Champions ante el Manchester: Puyol, Touré, Piqué y Sylvinho, solo 1 titular-, es debido esencialmente a su capacidad ofensiva, a la intimidación que provoca en sus rivales, en los múltiples focos de atención, de peligro, de pánico, que generan sus jugadores.
Pero por primera vez en la era Guardiola el equipo debe afrontar partidos de alta exigencia sin sus jugadores más desequilibrantes, sin los cracks, sin las referencias en punta. ¿Qué nos queda? ¿Pedro, Bojan y Henry? ¿Las entradas desde atrás de Keita, las faltas de Xavi o Alves, algún remate de Piqué en un corner? ¿Alguien piensa que es suficiente para GANAR a Inter y Madrid?
Quizá el equipo, fiel a su estilo, puede dominar largamente los dos partidos, crear hasta esporádicas ocasiones, pero sinceramente, hará falta fortuna, mucha fortuna, para ganar. Y el empate no basta.
Pero incluso ganando -ojalá-, de una puñetera vez alguién debería reconocer desde el club que la planificación deportiva de la temporada ha sido desastrosa. Si el año pasado la plantilla ya era justa y solo una adecuada gestión de las rotaciones en la primera mitad de la misma y una notable fortuna al poder reducir las lesiones a la mínima expresión permitió llegar a buen puerto, lo de esta año no tiene nombre. Ya se que el siempre respetuoso, elegante, impecable Guardiola no se quejará en público. Es lo que debe hacer, algo que normalmente no hace nadie, ya que con ello todo el mundo, con razón o sin ella, escurre el bulto. Pero clama al cielo la precariedad de recursos.
¿Quién es el iluminado que pensaba que con menos jugadores se podía superar -recordemos la exigencia de las Supercopas y del Mundialito por venir- lo del año pasado? ¿A quién beneficiaba seguir apostando por Henrique y fichar a Keirrison? En un caso tuvo que ficharse a destiempo -sin poder contar para la Champions- a Chygrynskyi y en el otro tenemos a nuestra promesa brasileña cedida al Benfica... !de suplente de Saviola!
Los culpables son fáciles de identificar: los que fichan, esto es, Laporta y Txiki. Suerte que a final de temporada desaparecerán del mapa culé. El uno, esperemos que por el bien de Catalunya, dedicado a temas jurídicos -no me refiero a su bufete, en el que dudo que trabaje para algo más que para sus chanchullos tipo venta del Mallorca o empresas inmobiliarias, sino en los tribunales respondiendo a las demandas que le han interpuesto y que le caerán si se aplica la política de levantar las alfombras en can Barça-, y el otro reenchufado como comentarista -que aburrido- o, mejor todavía, de secretario técnico en la Selecció -pero cobrando-.
Haría bien la narcotizada prensa deportiva barcelonesa en centrar sus análisis en temas deportivos tan sangrantes como la insuficiencia de la plantilla. Es un tema que se viene orillando, bajo el argumento de no desestabilizar -ya se encargará Pep de evitarlo-, de que el año pasado no fue un problema -de casualidad-, de que la capacidad económica es limitada -aunque no para fichar a Keirrison-. PROU, COLLONS!
Y preparemonos para el fichaje de Robinho en el mercado de invierno y, si pueden, de Cesc antes de fin de temporada. Nos gastaremos una millonada, no para satisfacer al míster, sino para intentar asegurar la continuidad del proyecto con Sala i Martín en las próximas elecciones. Sinceramente, Jan, esto es lo que hacían aquellos (Nuñez, Gaspart) de los que hoy eres una réplica.
Y, por cierto, si a Pep se le ocurriera abandonar los banquillos a final de temporada, que presente a President de la Generalitat. Cualquier cosa menos que el bacó traslade su estilo a la presidencia del país...
lunes, 23 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
PRUDENCIA, QUE NO ESTAMOS TAN BIEN...
Andamos felices los culés disfrutando del histórico Alcorconazo, ridículo difícilmente igualable que coloca a la nueva galaxia florentina en puertas de otro fracaso histórico. Ni triplete, ni trebol. A seguir soñando con la Champions hasta octavos -visto lo visto contra el jeriátrico milanés- y con la Liga hasta el 11-A -día en que el Barça revisita el Bernabeu-. Y por el camino, más vale que vayan inventando fichajes de relumbrón para el año que viene -¿donde anda Ribery?- o el otro -el próximo objeto del deseo será Pato, si no al tiempo-.
Y mientras aquí nos regocijamos con los males merengues, el inefable Laporta sigue con su mesianismo irresponsable, ora pensando en dejarlo todo atado y bien atado en Can Barça, ora soñando en la presidencia de una Catalunya independent... ¿y el equipo, qué?
Tengo la sensación que Guardiola es consciente que nos hayamos ante un momento crítico de la temporada. Por fortuna, la presión ambiental, entre Millet, Pretoria y Alcorcón, parece leve. La primera posición liguera actua como bálsamo, pese a su precariedad. Pero los próximos partidos son críticos y Pep lo sabe. El equipo no anda fino, la plantilla es tan corta -más aun que la temporada pasada- que apenas pueden ocultarse las bajas formas, ya que salvo Pedro apenas hay opciones de rotación, los rivales conocen de memoria el juego blaugrana y al equipo le falta chispa.
Y en este contexto llega el Inter. Se ha menospreciado ampliamente al equipo milanés, sospecho que en gran medida para ningunear el trabajo de Mourinho por parte de ese amplio sector de la prensa barcelonina que se la tiene jurada desde su anterior etapa en can Barça. El planteamiento del partido de ida fue calificado de mezquino, se ridiculizó en los comentarios al lider del calcio, se habló unánimemente de baño azulgrana... pero el partido acabó 0-0 y las oportunidades del Barça fueron escasas.
Pasadas las semanas, llega el Inter invicto y líder de grupo. Seguimos igual. Recalcando que su juego es ramplón y mezquino, que Eto no ve puerta, que su centro del ampo deja mucho que desear... pero no perdamos de vista que una victoria interista !nos deja fuera de la Champions! Y un empate, casi casi. El partido está cerca y el ambiente, de momento, frio. Suerte que, a buen seguro, Mourinho se encarará de caldearlo.
Y el partido del Madrid, lo mismo. Mucho me temo que dentro de unos días empezaremos a especular sobre el saco de goles que le caerá a los de Pellegrini -o no, quizá se autodespide a lo Schuster en la víspera del encuentro-. Sinceramente, espero que Cristiano Ronaldo se recupere y nos provoque un ataque de pánico solo de pensar en sus faltas desde la frontal o sus fulgurantes arrancadas frente a la tortuga Chygrynskyi. Solo de este modo nos tomaremos el partido en serio, sin ansiedades por clavarles otros 6.
En definitiva, espero que entre Mourinho y Cristiano nos despierten de los plácidos sueños otoñales en que unos chavales del extraradio de Madrid nos deleitan con una goleada que pasa, por derecho popio, a la historia.
Y mientras aquí nos regocijamos con los males merengues, el inefable Laporta sigue con su mesianismo irresponsable, ora pensando en dejarlo todo atado y bien atado en Can Barça, ora soñando en la presidencia de una Catalunya independent... ¿y el equipo, qué?
Tengo la sensación que Guardiola es consciente que nos hayamos ante un momento crítico de la temporada. Por fortuna, la presión ambiental, entre Millet, Pretoria y Alcorcón, parece leve. La primera posición liguera actua como bálsamo, pese a su precariedad. Pero los próximos partidos son críticos y Pep lo sabe. El equipo no anda fino, la plantilla es tan corta -más aun que la temporada pasada- que apenas pueden ocultarse las bajas formas, ya que salvo Pedro apenas hay opciones de rotación, los rivales conocen de memoria el juego blaugrana y al equipo le falta chispa.
Y en este contexto llega el Inter. Se ha menospreciado ampliamente al equipo milanés, sospecho que en gran medida para ningunear el trabajo de Mourinho por parte de ese amplio sector de la prensa barcelonina que se la tiene jurada desde su anterior etapa en can Barça. El planteamiento del partido de ida fue calificado de mezquino, se ridiculizó en los comentarios al lider del calcio, se habló unánimemente de baño azulgrana... pero el partido acabó 0-0 y las oportunidades del Barça fueron escasas.
Pasadas las semanas, llega el Inter invicto y líder de grupo. Seguimos igual. Recalcando que su juego es ramplón y mezquino, que Eto no ve puerta, que su centro del ampo deja mucho que desear... pero no perdamos de vista que una victoria interista !nos deja fuera de la Champions! Y un empate, casi casi. El partido está cerca y el ambiente, de momento, frio. Suerte que, a buen seguro, Mourinho se encarará de caldearlo.
Y el partido del Madrid, lo mismo. Mucho me temo que dentro de unos días empezaremos a especular sobre el saco de goles que le caerá a los de Pellegrini -o no, quizá se autodespide a lo Schuster en la víspera del encuentro-. Sinceramente, espero que Cristiano Ronaldo se recupere y nos provoque un ataque de pánico solo de pensar en sus faltas desde la frontal o sus fulgurantes arrancadas frente a la tortuga Chygrynskyi. Solo de este modo nos tomaremos el partido en serio, sin ansiedades por clavarles otros 6.
En definitiva, espero que entre Mourinho y Cristiano nos despierten de los plácidos sueños otoñales en que unos chavales del extraradio de Madrid nos deleitan con una goleada que pasa, por derecho popio, a la historia.
miércoles, 21 de octubre de 2009
¿DESPERTAMOS?
Derrota ante el Rubin Kazan. Se confirmaron los temores ya apuntados hace unas semanas. Escucho a Pep en rueda de prensa y solo puedo entender su valoración positiva del partido en clave de protección del vestuario para hacer frente al conato de crisis.
Pero discrepo absolutamente de la versión políticamente correcta que afirma que el equipo ha dado la cara, lo ha puesto todo y la derrota es solo fruto de la mala suerte y los postes. Esta lectura es la cómoda y podría aceptarse si se tratase de un accidente aislado. Pero la sensación que transmite el equipo, lo siento, es que empieza los partidos con calma, como convencido que su superioridad se impondrá tarde o temprano al rival, que no hace falta quemar energías, la defensa contraria caerá como fruta madura... Y esta actitud de superioridad dista de la ambición desenfrenada de la temporada pasada, en que el equipo salía a arrollar al rival y solo paraba -si es que lo hacia- cuando el marcador ya indicaba una ventaja amplia. Este año, no. El ritmo de circulación de balón es lento. La movilidad en el ataque, mínima. La presión, en retroceso. ¿Este no es un problema de actitud?
Sinceramente parece que no aprendemos. Tras tocar el cielo con Rikjaard caimos en la autocomplacencia, menospreciamos a los rivales, relajamos nuestros hábitos y fuimos, poco a poco, perdiendo las señas de identidad hasta convertirnos en un equipo que, aunque voluntarioso, había perdido sus valores a través de la regresión en los niveles de exigencia. No digo que estemos en la misma situación, pero los primeros pasos tras conquistar las Supercopas apuntan en esa dirección. La victoria ante el Atlético de Madrid, ese auténtico pupas al que cualquiera vapulea, fue saludada en exceso, sin analizarse en profundidad las lagunas, muchas de ellas actitudinales, durante el encuentro. Tras superar sin problemas a Racing y Málaga, unos derrotados de antemano y los otros solo preocupados en pegar para evitar la goleada, ambos cegados por el pánico de enfrentarse a un rival casi mítico, se derrotó penosamente -en juego y resultado- al Almeria y se celebró como victoria un apurado empate ante el Valencia. Todo ello apuntaba síntomas que ante los rusos se han materializado en una derrota, dolorosa, que debería hacernos despertar a todos, equipo, prensa y afición.
Pero es que además de la falta de ritmo, de la ausencia de fluidez, de pérdida de automatismos, el equipo está falto de desequilibrio individual, ese recurso que desencalla partidos y que, en estos momentos, echamos en falta. Aunque queramos ocultarlo, Messi parece abducido por esa mezcla grotesca de niña del exorcista y bufón de circo que ¿entrena? a la selección argentina. Iniesta está falto de velocidad y más blando que nunca. A Xavi lo secan poniendole un marcador que lo acampaña hasta el retrete. Henry, ¿donde está Henry?...
En este punto debemos recordar lo señalado a principio de temporada: la autocomplacencia que ha invadido al club, acrecentada en las altas esferas, nos trae la constatación de la falta de alternativas, de plantilla corta y sin suficientes recursos. ¿La solución a nuestros problemas ha de ser el recurso a Bojan y Pedro? ¿Hemos de acabar fichando a Robinho en el mercado de invierno? ¿Tenemos lateral derecho para cubrir la baja de Alves? ¿Algún día reconoceremos algún error en la planificación deportiva? ¿Reclamará el mitinero presidente un aumento de sueldo para Txiki al estilo del reclamado para el espia-director general?
Despertemos de una vez, basta de vivir fascinados con lo ganado el año pasado, pongamos sobre la mesa las críticas merecidas. Si algo no funciona o, al menos, no como el año pasado, digámoslo. Otra vez estamos narcotizados, encantados de conocernos, faltos de autocrítica. Este club parece condenado a repetir sus errores. Aun estamos a tiempo de evitarlo. Pero hay que reconocer ya donde fallamos para empezar a poner solución. ¿Despertamos?
Pero discrepo absolutamente de la versión políticamente correcta que afirma que el equipo ha dado la cara, lo ha puesto todo y la derrota es solo fruto de la mala suerte y los postes. Esta lectura es la cómoda y podría aceptarse si se tratase de un accidente aislado. Pero la sensación que transmite el equipo, lo siento, es que empieza los partidos con calma, como convencido que su superioridad se impondrá tarde o temprano al rival, que no hace falta quemar energías, la defensa contraria caerá como fruta madura... Y esta actitud de superioridad dista de la ambición desenfrenada de la temporada pasada, en que el equipo salía a arrollar al rival y solo paraba -si es que lo hacia- cuando el marcador ya indicaba una ventaja amplia. Este año, no. El ritmo de circulación de balón es lento. La movilidad en el ataque, mínima. La presión, en retroceso. ¿Este no es un problema de actitud?
Sinceramente parece que no aprendemos. Tras tocar el cielo con Rikjaard caimos en la autocomplacencia, menospreciamos a los rivales, relajamos nuestros hábitos y fuimos, poco a poco, perdiendo las señas de identidad hasta convertirnos en un equipo que, aunque voluntarioso, había perdido sus valores a través de la regresión en los niveles de exigencia. No digo que estemos en la misma situación, pero los primeros pasos tras conquistar las Supercopas apuntan en esa dirección. La victoria ante el Atlético de Madrid, ese auténtico pupas al que cualquiera vapulea, fue saludada en exceso, sin analizarse en profundidad las lagunas, muchas de ellas actitudinales, durante el encuentro. Tras superar sin problemas a Racing y Málaga, unos derrotados de antemano y los otros solo preocupados en pegar para evitar la goleada, ambos cegados por el pánico de enfrentarse a un rival casi mítico, se derrotó penosamente -en juego y resultado- al Almeria y se celebró como victoria un apurado empate ante el Valencia. Todo ello apuntaba síntomas que ante los rusos se han materializado en una derrota, dolorosa, que debería hacernos despertar a todos, equipo, prensa y afición.
Pero es que además de la falta de ritmo, de la ausencia de fluidez, de pérdida de automatismos, el equipo está falto de desequilibrio individual, ese recurso que desencalla partidos y que, en estos momentos, echamos en falta. Aunque queramos ocultarlo, Messi parece abducido por esa mezcla grotesca de niña del exorcista y bufón de circo que ¿entrena? a la selección argentina. Iniesta está falto de velocidad y más blando que nunca. A Xavi lo secan poniendole un marcador que lo acampaña hasta el retrete. Henry, ¿donde está Henry?...
En este punto debemos recordar lo señalado a principio de temporada: la autocomplacencia que ha invadido al club, acrecentada en las altas esferas, nos trae la constatación de la falta de alternativas, de plantilla corta y sin suficientes recursos. ¿La solución a nuestros problemas ha de ser el recurso a Bojan y Pedro? ¿Hemos de acabar fichando a Robinho en el mercado de invierno? ¿Tenemos lateral derecho para cubrir la baja de Alves? ¿Algún día reconoceremos algún error en la planificación deportiva? ¿Reclamará el mitinero presidente un aumento de sueldo para Txiki al estilo del reclamado para el espia-director general?
Despertemos de una vez, basta de vivir fascinados con lo ganado el año pasado, pongamos sobre la mesa las críticas merecidas. Si algo no funciona o, al menos, no como el año pasado, digámoslo. Otra vez estamos narcotizados, encantados de conocernos, faltos de autocrítica. Este club parece condenado a repetir sus errores. Aun estamos a tiempo de evitarlo. Pero hay que reconocer ya donde fallamos para empezar a poner solución. ¿Despertamos?
sábado, 10 de octubre de 2009
Por real decreto
Vuelve lo retro. El estilo vintage causa furor. La crisis galopante hace añorar tiempos pasados que ahora parecen mejores. Y el futbol español no es ajeno a las ¿nuevas? tendencias. Preparémonos los culés para vivir un “deja vu” permanente. Vuelve el “así, así, así gana el Madrí”, al menos en la Liga española -en Europa, como en el mundo olímpico, siguen cosechando ridículos y haciendo gala de su ya casi genético mal perder-.
En solo 7 jornadas de Liga -contando la visita a Mestalla- el equipo de Guardiola habrá sufrido una reiterada persecución arbitral, alineada con la corriente de opinión publicada madrileña, ansiosa por titular “El Madrid ya es lider”. ¿Ya? ¿Donde esta escrito que deba ser así? En los libros de historia, por supuesto. Volvamos a viajar al pasado.
Para quien piense que exagero, baste repasar los dos últimos partidos.
En la visita a la Rosaleda fue Delgado Ferreiro quien intentó frustrar la victoria azulgrana. Permitió agresiones, repartió tarjetas con criterio desigual -nadie se molesta con esto, pero cuando dentro de 20 jornadas algún jugador clave se pierda un partido trascendental hariamos bien en echar la vista atrás-, escamoteó varios penalties y consiguió sacar de quicio en muchos momentos al equipo. ¿Un mal día? Ni hablar. Este personaje ya hizo algo parecido el año pasado en el derby celebrado en el Nou Camp, única derrota liguera en casa, por obra y gracia de sus decisiones, tolerando las faltas reiteradas pericas, a menudo no señaladas y jamás amonestadas, permitiendo la pérdida continuada de tiempo -sin añadirlo después- incluyendo simulación de lesiones, para aplicar un rigor desproporcionado a la hora de expulsar a Keita. Evidentemente el Barça no supo controlar su ánimo ante tan escandaloso atropello y acabó derrotado... y dando vida al ficticio Madrid de Juande Ramos que, jaleado por la prensa merengue, ansiaba la remontada de los dodotis y el canguelo.
La pasada semana el Almeria visitó el Nou Camp. De forma menos evidente pero igualmente insidiosa el no menos chulesco colegiado madrileño (no hace falta decir nada más) Velasco Carballo omitió, con empate en el marcador, varias faltas susceptibles de tarjeta para amonestar las protestas culés, aplicó un vara de medir distinta (13 faltas del Almeria por 19 del Barça, 3 tarjetas locales por 2 visitantes) y se tragó un evidente penalty a Messi, al que provocó ostensiblemente amenazándole con la expulsión en caso de volver a tirarse. ¿Qué hubiese ocurrido si el argentino hubiese replicado? Tampoco hace falta decir nada más.
Pero, vaya por donde, el Barça, aun sin la brillantez de la temporada pasada, sigue empeñado en ganar todos los partidos y distancia al Madrid en 3 puntos. Todas las alarmas disparadas. ¿Qué hacer? Tranquilos, el viaje en la máquina del tiempo nos permite entenderlo: el Madrid vuelve a comprar árbitros. Ahí está Megía Dávila, el fichaje rutilante de Florentino.
¿Y qué nos espera? Pues más de lo mismo. O peor. Para el siempre caliente enfrentamiento frente al Valencia no podían designar a nadie más que a Pérez Burrull, uno de los más fieles y diligentes servidores de los blancos. ¿Teoría de la conspiración? Basta con recordar dos casos recientes: este individuo es el que permitió que el Madrid siguiera con vida el año pasado cuando Osasuna visitó el Bernabeu y perdonó dos clamorosos penalties sobre Juanfran, al que además expulsó por acumulación de amarillas por sendas presuntas simulaciones, adornadas con el desafiante comentario de “a ver si aprendes a tirarte mejor”. Es el mismo que, el funesto día en que el Barça saludó con un pasillo en el Barnabeu al campeón, se sumó a la fiesta como cualquier ultrasur, felicitando a los jugadores blancos durante el partido, inventándose un penalty (el 3-0 aun en la 1ª mitad) para intentar repetir una manita, expulsando a Xavi (!Xavi!) por protestar, alargando un partido ya sentenciado varios minutos para regodearse en la humillación a los culés... En fin, este es el que nos espera en Mestalla.
Y basta ya de hablar de la incompetencia generalizada del colectivo arbitral. Inútiles hay unos cuantos. Se les reconoce fácilmente cuando empiezan a aplicar de forma continua la ley de la compensación, acumulando un error sobre otro y enloqueciendo con facilidad. Pero ocultos, amparados en la mentira mediática del Villarato, habitan los hombres de negro, los Gurucetas, Meleros y Britos del pasado reencarnados, los encargados de restaurar el orden de otras épocas, el del Madrid Campeón por Real Decreto. Tiempo al tiempo.
En solo 7 jornadas de Liga -contando la visita a Mestalla- el equipo de Guardiola habrá sufrido una reiterada persecución arbitral, alineada con la corriente de opinión publicada madrileña, ansiosa por titular “El Madrid ya es lider”. ¿Ya? ¿Donde esta escrito que deba ser así? En los libros de historia, por supuesto. Volvamos a viajar al pasado.
Para quien piense que exagero, baste repasar los dos últimos partidos.
En la visita a la Rosaleda fue Delgado Ferreiro quien intentó frustrar la victoria azulgrana. Permitió agresiones, repartió tarjetas con criterio desigual -nadie se molesta con esto, pero cuando dentro de 20 jornadas algún jugador clave se pierda un partido trascendental hariamos bien en echar la vista atrás-, escamoteó varios penalties y consiguió sacar de quicio en muchos momentos al equipo. ¿Un mal día? Ni hablar. Este personaje ya hizo algo parecido el año pasado en el derby celebrado en el Nou Camp, única derrota liguera en casa, por obra y gracia de sus decisiones, tolerando las faltas reiteradas pericas, a menudo no señaladas y jamás amonestadas, permitiendo la pérdida continuada de tiempo -sin añadirlo después- incluyendo simulación de lesiones, para aplicar un rigor desproporcionado a la hora de expulsar a Keita. Evidentemente el Barça no supo controlar su ánimo ante tan escandaloso atropello y acabó derrotado... y dando vida al ficticio Madrid de Juande Ramos que, jaleado por la prensa merengue, ansiaba la remontada de los dodotis y el canguelo.
La pasada semana el Almeria visitó el Nou Camp. De forma menos evidente pero igualmente insidiosa el no menos chulesco colegiado madrileño (no hace falta decir nada más) Velasco Carballo omitió, con empate en el marcador, varias faltas susceptibles de tarjeta para amonestar las protestas culés, aplicó un vara de medir distinta (13 faltas del Almeria por 19 del Barça, 3 tarjetas locales por 2 visitantes) y se tragó un evidente penalty a Messi, al que provocó ostensiblemente amenazándole con la expulsión en caso de volver a tirarse. ¿Qué hubiese ocurrido si el argentino hubiese replicado? Tampoco hace falta decir nada más.
Pero, vaya por donde, el Barça, aun sin la brillantez de la temporada pasada, sigue empeñado en ganar todos los partidos y distancia al Madrid en 3 puntos. Todas las alarmas disparadas. ¿Qué hacer? Tranquilos, el viaje en la máquina del tiempo nos permite entenderlo: el Madrid vuelve a comprar árbitros. Ahí está Megía Dávila, el fichaje rutilante de Florentino.
¿Y qué nos espera? Pues más de lo mismo. O peor. Para el siempre caliente enfrentamiento frente al Valencia no podían designar a nadie más que a Pérez Burrull, uno de los más fieles y diligentes servidores de los blancos. ¿Teoría de la conspiración? Basta con recordar dos casos recientes: este individuo es el que permitió que el Madrid siguiera con vida el año pasado cuando Osasuna visitó el Bernabeu y perdonó dos clamorosos penalties sobre Juanfran, al que además expulsó por acumulación de amarillas por sendas presuntas simulaciones, adornadas con el desafiante comentario de “a ver si aprendes a tirarte mejor”. Es el mismo que, el funesto día en que el Barça saludó con un pasillo en el Barnabeu al campeón, se sumó a la fiesta como cualquier ultrasur, felicitando a los jugadores blancos durante el partido, inventándose un penalty (el 3-0 aun en la 1ª mitad) para intentar repetir una manita, expulsando a Xavi (!Xavi!) por protestar, alargando un partido ya sentenciado varios minutos para regodearse en la humillación a los culés... En fin, este es el que nos espera en Mestalla.
Y basta ya de hablar de la incompetencia generalizada del colectivo arbitral. Inútiles hay unos cuantos. Se les reconoce fácilmente cuando empiezan a aplicar de forma continua la ley de la compensación, acumulando un error sobre otro y enloqueciendo con facilidad. Pero ocultos, amparados en la mentira mediática del Villarato, habitan los hombres de negro, los Gurucetas, Meleros y Britos del pasado reencarnados, los encargados de restaurar el orden de otras épocas, el del Madrid Campeón por Real Decreto. Tiempo al tiempo.
sábado, 26 de septiembre de 2009
¿POR QUÉ CALLA LAPORTA?
Cuando el escándalo del espionaje a miembros de su Junta Directiva invade los medios de comunicación, el egocéntrico Presidente, siempre ansioso de abrazarse a cualquier micrófono para opinar de cualquier tema, propio o ajeno, calla. Queda en segundo plano. Hay silencios sospechosos...
Aunque probablemente acabe haciendo alguna pomposa declaración pretendidamente institucional, seguramente tras algún triunfo del equipo -!cuanta paciencia se necesita para aguantarlos, Pep!-, su mutis por el foro es revelador. En los últimos días se ha hablado del cese de Olivé, de la dimisión por falta de dignidad de los directivos... pero se ha olvidado al gran responsable. Síntoma que, mal que le pese, Laporta huele a cadáver, está descontado en la bolsa futbolística, interesa poco y cansa más.
Y el problema es que Jan no se ha enterado. Sigue empeñado en mantenerse en el poder, directamente o mediante persona interpuesta, mientras él traza su carrera paralela como líder independentista. Y es por ello que el responsable de las escuchas -llamémosle presunto- no puede ser otro que el propio Laporta.
Basta con ir respondiendo a varias preguntas para esclarecer el tema:
¿Es razonable pensar que el Dtor. General va a encargar escuchas por libre?
Rotundamente no. Solo cumpliendo órdenes, las cuales, lógicamente no podían proceder de los investigados. Por encima, solo queda uno...
¿Qué hubiese ganado Olivé disponiendo de informes que comprometían a posibles candidatos?
Nada, la información solo era importante para alguien que pudiese utilizarla.
¿Por qué paga el club unos informes en clave preelectoral?
Una vez más por la enfermiza identificación que alguien en el club (¿quién? !Laporta!) hace del Barça con su propia persona, lo que, en su universo unipersonal le legitima para utilizar los recursos del club en beneficio propio.
No es la primera vez. Recordemos el nepotismo inicial, contratando a su cuñado Echevarría para luego negar su vinculación a la Fundación Francisco Franco. Recordemos la creación de un equipo de fútbol base, en una edad antes inexistente, para que su hijo pudiese jugar en el Barça. Recordemos las cuestionables operaciones con los intermediarios brasileños de Traffic o los negocios inmobiliarios al amparo del club. Recordemos el despido de la señorita Massoli, la brasileña empleada del club con la que Laporta mantuvo una relación sentimental que provocó el divorcio de su mujer...
¿Quienes fueron excluidos de la investigación?
Godall, el más cercano a Laporta de los vicepresidentes, y Sala i Martín, íntimo del presi, autor de sus discursos en inglés para hacer las Americas y candidato a directivo en aquellos momentos.
¿Qué utilidad tienen los informes?
Internamente constituían un excelente arma para forzar la renuncia a la carrera electoral de aquellos vicepresidentes -cualquiera de los cuatro investigados- por los que Laporta no siente predilección.
¿Qué busca Laporta?
Básicamente elegir a un candidato continuista que sea su prolongación, su testaferro, su hombre de paja. Su mejor candidato es aquel que pueda obtener la victoria en las elecciones, amparado en los triunfos futbolísticos -de ahí la desesperación en presentar la renovación de Guardiola como aval de su gestión- y que se deje manipular, bien por desconocimiento (Sala i Martín ha reconocido que de fútbol no tiene ni idea), por distancia (Sala i Martín pasa medio año en USA ejerciendo como profesor universitario) o por voluntad (a Sala i Martín le va la marcha, la polémica, la provocación y, por que no decirlo, la utilización de los cargos en favor de sus amigos -como cuando presidió transitoriamente el club durante el período de la moción contra el presidente, por designación de su querido Jan, para dedicarse a favorecer escandalosamente al propio Laporta-).
Así pues, Laporta buscaba munición para forzar a sus directivos a renunciar en favor de Sala i Martín y escenificar una proclamación gloriosa del precandidato, su alter ego -es que hasta se parecen, compitiendo uno y otro en ver quien está más bacó, solo diferenciados por ver quien es más hortera en su vestimenta (americanas polícromas versus jerseys de cuello alto estilo botifarró)-.
Y, finalmente, las preguntas más inquietantes:
¿Por qué tiene tanto empeño Laporta en asegurarse la continuidad en el poder? ¿Tiene algo que ocultar? ¿Será él quien tenga cadáveres en el armario? Cuando acaben con Millet, que investiguen a Laporta...
Aunque probablemente acabe haciendo alguna pomposa declaración pretendidamente institucional, seguramente tras algún triunfo del equipo -!cuanta paciencia se necesita para aguantarlos, Pep!-, su mutis por el foro es revelador. En los últimos días se ha hablado del cese de Olivé, de la dimisión por falta de dignidad de los directivos... pero se ha olvidado al gran responsable. Síntoma que, mal que le pese, Laporta huele a cadáver, está descontado en la bolsa futbolística, interesa poco y cansa más.
Y el problema es que Jan no se ha enterado. Sigue empeñado en mantenerse en el poder, directamente o mediante persona interpuesta, mientras él traza su carrera paralela como líder independentista. Y es por ello que el responsable de las escuchas -llamémosle presunto- no puede ser otro que el propio Laporta.
Basta con ir respondiendo a varias preguntas para esclarecer el tema:
¿Es razonable pensar que el Dtor. General va a encargar escuchas por libre?
Rotundamente no. Solo cumpliendo órdenes, las cuales, lógicamente no podían proceder de los investigados. Por encima, solo queda uno...
¿Qué hubiese ganado Olivé disponiendo de informes que comprometían a posibles candidatos?
Nada, la información solo era importante para alguien que pudiese utilizarla.
¿Por qué paga el club unos informes en clave preelectoral?
Una vez más por la enfermiza identificación que alguien en el club (¿quién? !Laporta!) hace del Barça con su propia persona, lo que, en su universo unipersonal le legitima para utilizar los recursos del club en beneficio propio.
No es la primera vez. Recordemos el nepotismo inicial, contratando a su cuñado Echevarría para luego negar su vinculación a la Fundación Francisco Franco. Recordemos la creación de un equipo de fútbol base, en una edad antes inexistente, para que su hijo pudiese jugar en el Barça. Recordemos las cuestionables operaciones con los intermediarios brasileños de Traffic o los negocios inmobiliarios al amparo del club. Recordemos el despido de la señorita Massoli, la brasileña empleada del club con la que Laporta mantuvo una relación sentimental que provocó el divorcio de su mujer...
¿Quienes fueron excluidos de la investigación?
Godall, el más cercano a Laporta de los vicepresidentes, y Sala i Martín, íntimo del presi, autor de sus discursos en inglés para hacer las Americas y candidato a directivo en aquellos momentos.
¿Qué utilidad tienen los informes?
Internamente constituían un excelente arma para forzar la renuncia a la carrera electoral de aquellos vicepresidentes -cualquiera de los cuatro investigados- por los que Laporta no siente predilección.
¿Qué busca Laporta?
Básicamente elegir a un candidato continuista que sea su prolongación, su testaferro, su hombre de paja. Su mejor candidato es aquel que pueda obtener la victoria en las elecciones, amparado en los triunfos futbolísticos -de ahí la desesperación en presentar la renovación de Guardiola como aval de su gestión- y que se deje manipular, bien por desconocimiento (Sala i Martín ha reconocido que de fútbol no tiene ni idea), por distancia (Sala i Martín pasa medio año en USA ejerciendo como profesor universitario) o por voluntad (a Sala i Martín le va la marcha, la polémica, la provocación y, por que no decirlo, la utilización de los cargos en favor de sus amigos -como cuando presidió transitoriamente el club durante el período de la moción contra el presidente, por designación de su querido Jan, para dedicarse a favorecer escandalosamente al propio Laporta-).
Así pues, Laporta buscaba munición para forzar a sus directivos a renunciar en favor de Sala i Martín y escenificar una proclamación gloriosa del precandidato, su alter ego -es que hasta se parecen, compitiendo uno y otro en ver quien está más bacó, solo diferenciados por ver quien es más hortera en su vestimenta (americanas polícromas versus jerseys de cuello alto estilo botifarró)-.
Y, finalmente, las preguntas más inquietantes:
¿Por qué tiene tanto empeño Laporta en asegurarse la continuidad en el poder? ¿Tiene algo que ocultar? ¿Será él quien tenga cadáveres en el armario? Cuando acaben con Millet, que investiguen a Laporta...
lunes, 21 de septiembre de 2009
¿Y SI JOHAN TUVIESE RAZÓN?
Hace unos días, tras victoria liguera frente al Sporting de Gijón, Cruyff, el oráculo infalible -ya que básicamente suele lanzar una tesis y la contraria de forma simultanea, de modo que siempre puede concluir, pasado el tiempo, que él ya lo avisó- señaló que la actitud del equipo no había sido la adecuada. Sonaba a una más de sus opiniones en contra de la opinión general.
Han pasado ya 20 días desde aquel partido, dos jornadas más de Liga saldadas positivamente frente a Getafe y Atlético de Madrid y debut en la Champions ante el rival más cualificado (Inter). Tras el enésimo partido plagado de goles ante los colchoneros, empiezo a albergar dudas sobre el equipo y su actitud. Las declaraciones post-partido de Guardiola me ratificaron esa impresión. Sabido es el mister jamás critica a sus hombres en público. Es más, estoy convencido que los reprende en el vestuario como cualquier otro entrenador, quizá con menor vehemencia y mayor poesia, pero bronca al fin y al cabo cuando toca. Pero con el pacto sagrado de no criticarlos jamás en público, situación que los pondría a los pies de los caballos (prensa y afición) y los convertiría en chivo expiatorio de las derrotas. Pero respetando ese principio, a Pep se le entendió todo: alabanza por el esfuerzo pero exceso de prisa en el ataque (=incumplimiento de las premisas tácticas), demasiadas idas y vueltas (=falta de control), alabanzas al contrario (pase que alabe a Forlan y el Kun, pero definir a Simao -a estas alturas-, Jurado -todo por demostrar- y Assunçao -¿?- como jugadores de primer nivel mundial suena exagerado = cualquiera nos puede ganar)... Toque de atención velado, revestido de elegancia para no dañar la imagen del equipo.
Puede resultar exagerado, enfermizo si se quiere, dudar a estas alturas. El equipo tricampeón ha empezado la campaña mejor si cabe -en cuanto a resultados- que la anterior (2 victorias ligueras por una derrota y un empate, títulos de las Supercopas y empate dominador en el Giuseppe Meazza), es cierto. En otros pagos bastaría para elevar a los altares al equipo como mejor equipo de la historia y a sus jugadores como los mejores del mundo. De hecho, ya lo hacen con bastante menos. No se si me he malacostumbrado. Nos han dado mucho caviar y no nos conformamos con menos. Los 5 goles de ayer me dejaron un regusto agridulce. El equipo mostró una altísima eficacia, algo, por otra parte, bastante inusual en un colectivo amante de rizar el rizo hasta entrar en la portería contraria a golpe de taconazo, tuneles por doquier y adornos incomparables. El resultado es inatacable. Las cifras (9 de 9, 10 goles a favor y 2 en contra), también. Pero empiezo a tener sensaciones extrañas. Las cosas nos van de cara (!goles a balón parado! ante el Sporting, postes del Getafe con 0-0, marcador a favor ante los del Manzanares a los 2 minutos), pero advierto síntomas que me recuerdan al Barça de la temporada 2006-07, la 4ª de Rikjaard, la posterior a la Liga y Champions de Ronaldinho y cía.. Ya se que es un sacrilegio, pero...
Aquella temporada la iniciamos barriendo a los pericos en la Supercopa de España, nos estrellamos en Monaco ante el Sevilla pero tomamos el liderato en la Liga. En la 1ª vuelta el equipo se mantuvo al frente de la clasificación, jugando con menor brillantez que el año anterior pero agarrándose a los fogonazos de sus estrellas y al respeto que infundía a sus rivales. La derrota en la Intercontinental fue el detonante que nos empujó a una pendiente sin freno que acabó con la Liga regalada al peor Madrid en muchos años.
Sobre el papel estamos mejor. No solo por haber ganado la Supercopa europea, sino, sobre todo, por que el entrenador se empeña en recordar a todo el mundo que nada esta hecho, que esta temporada es la más difícil, que la exigencia es máxima. Pero el entorno (socios, prensa) sigue/seguimos eufórico/s, en la nube en la que nos dejó el insuperable mes de mayo de 2009, aquel que nos permitirá, futbolísticamente, morirnos en paz tras haber disfrutado de la secuencia de triunfos soñada.
Pero, sin ánimos de ejercer de culé pesimista, intuyo que algo no acaba de funcionar. La presión del trio atacante no existe -cuando Pep alaba el trabajo de los puntas está evitando que se le pregunte al respecto-, el rival puede llevar el balón cómodamente hasta su centro del campo y la recuperación se produce en nuestra zona defensiva, mucho más lejos del marco ríval y con poca capacidad de sorpresa. Hay jugadores inadaptados (Ibra, pese a sus goles, apenas interviene en el juego; Maxwell hace a Abidal titular indiscutible; Chigrinsky, aunque transmite calma, requiere de mayor conocimiento de los mecanismos defensivos del equipo), otros fuera de forma (Iniesta tierno -el 2º gol del Atlético nace de un balón aereo que le envia Valdés y que no hace ni mención de disputar; Marquez, recien reaparecido) y alguno más en retroceso respecto al año pasado (Henry empieza a parecerse peligrosamente al de hace dos temporadas, quejándose con gesticulacionies excesivas si no le envían pelotas al espacio y aplicando luego la ley del mínimo esfuerzo para ir a buscarlas; Busquets, empeñado en que no haya discusión sobre la jerarquía de Touré en el mediocentro defensivo; ¿le bajarán la ficha al de Badia ahora que su rendimiento va a menos partido a partido?).
Dicho esto, el equipo sigue ganando. Normal. Tiene cracks indiscutibles que siguen a su nivel (Messi, Xavi, Piqué, Alves, Puyol, Valdés), jugadores que con sus apariciones colaboran (Keita -mejorado respecto al curso pasado-, el mismo Ibra, Pedro) y, sobre todo, tiene algo impagable: el RESPETO, INTIMIDACIÓN, MIEDO, PAVOR, PÁNICO, llamémosle como queramos, que provoca en los rivales. Estos salen convencidos de la derrota. Su principal objetivo es el empate y, en su defecto, una derrota honrosa. El objetivo, evitar la humillación. No pocos equipos han sido estrellas invitadas pasivas de videos que dan la vuelta al mundo con los highlights del equipo más espectacular que el mundo del fútbol ha visto -salvo en la dimensión paralela que vive el Madrid de las fantasías-. Y por ello aspiran a poco más.
El equipo tiene mucho margen de mejora, especialmente si los jugadores aun inadaptados o fuera de forma regresan. Pero hará falta algo más. Básicamente recuperar el espíritu de sacrificio que caracterizó el Pep Team 2008-09. Los rivales nos temen por como jugábamos. No podemos levantar el pie del acelerador, no podemos dejar las cosas simplemente a la inspiración. Si lo hacemos seguiremos ganando partidos pero no trofeos. La línea entre un buen equipo y un equipo colosal está en el sacrificio y la solidaridad en el esfuerzo, en la anteposición del colectivo a los egos personales. Si lo fiamos todo al qué buenos somos, acabaremos pinchando... y Johan tendrá razón.
Han pasado ya 20 días desde aquel partido, dos jornadas más de Liga saldadas positivamente frente a Getafe y Atlético de Madrid y debut en la Champions ante el rival más cualificado (Inter). Tras el enésimo partido plagado de goles ante los colchoneros, empiezo a albergar dudas sobre el equipo y su actitud. Las declaraciones post-partido de Guardiola me ratificaron esa impresión. Sabido es el mister jamás critica a sus hombres en público. Es más, estoy convencido que los reprende en el vestuario como cualquier otro entrenador, quizá con menor vehemencia y mayor poesia, pero bronca al fin y al cabo cuando toca. Pero con el pacto sagrado de no criticarlos jamás en público, situación que los pondría a los pies de los caballos (prensa y afición) y los convertiría en chivo expiatorio de las derrotas. Pero respetando ese principio, a Pep se le entendió todo: alabanza por el esfuerzo pero exceso de prisa en el ataque (=incumplimiento de las premisas tácticas), demasiadas idas y vueltas (=falta de control), alabanzas al contrario (pase que alabe a Forlan y el Kun, pero definir a Simao -a estas alturas-, Jurado -todo por demostrar- y Assunçao -¿?- como jugadores de primer nivel mundial suena exagerado = cualquiera nos puede ganar)... Toque de atención velado, revestido de elegancia para no dañar la imagen del equipo.
Puede resultar exagerado, enfermizo si se quiere, dudar a estas alturas. El equipo tricampeón ha empezado la campaña mejor si cabe -en cuanto a resultados- que la anterior (2 victorias ligueras por una derrota y un empate, títulos de las Supercopas y empate dominador en el Giuseppe Meazza), es cierto. En otros pagos bastaría para elevar a los altares al equipo como mejor equipo de la historia y a sus jugadores como los mejores del mundo. De hecho, ya lo hacen con bastante menos. No se si me he malacostumbrado. Nos han dado mucho caviar y no nos conformamos con menos. Los 5 goles de ayer me dejaron un regusto agridulce. El equipo mostró una altísima eficacia, algo, por otra parte, bastante inusual en un colectivo amante de rizar el rizo hasta entrar en la portería contraria a golpe de taconazo, tuneles por doquier y adornos incomparables. El resultado es inatacable. Las cifras (9 de 9, 10 goles a favor y 2 en contra), también. Pero empiezo a tener sensaciones extrañas. Las cosas nos van de cara (!goles a balón parado! ante el Sporting, postes del Getafe con 0-0, marcador a favor ante los del Manzanares a los 2 minutos), pero advierto síntomas que me recuerdan al Barça de la temporada 2006-07, la 4ª de Rikjaard, la posterior a la Liga y Champions de Ronaldinho y cía.. Ya se que es un sacrilegio, pero...
Aquella temporada la iniciamos barriendo a los pericos en la Supercopa de España, nos estrellamos en Monaco ante el Sevilla pero tomamos el liderato en la Liga. En la 1ª vuelta el equipo se mantuvo al frente de la clasificación, jugando con menor brillantez que el año anterior pero agarrándose a los fogonazos de sus estrellas y al respeto que infundía a sus rivales. La derrota en la Intercontinental fue el detonante que nos empujó a una pendiente sin freno que acabó con la Liga regalada al peor Madrid en muchos años.
Sobre el papel estamos mejor. No solo por haber ganado la Supercopa europea, sino, sobre todo, por que el entrenador se empeña en recordar a todo el mundo que nada esta hecho, que esta temporada es la más difícil, que la exigencia es máxima. Pero el entorno (socios, prensa) sigue/seguimos eufórico/s, en la nube en la que nos dejó el insuperable mes de mayo de 2009, aquel que nos permitirá, futbolísticamente, morirnos en paz tras haber disfrutado de la secuencia de triunfos soñada.
Pero, sin ánimos de ejercer de culé pesimista, intuyo que algo no acaba de funcionar. La presión del trio atacante no existe -cuando Pep alaba el trabajo de los puntas está evitando que se le pregunte al respecto-, el rival puede llevar el balón cómodamente hasta su centro del campo y la recuperación se produce en nuestra zona defensiva, mucho más lejos del marco ríval y con poca capacidad de sorpresa. Hay jugadores inadaptados (Ibra, pese a sus goles, apenas interviene en el juego; Maxwell hace a Abidal titular indiscutible; Chigrinsky, aunque transmite calma, requiere de mayor conocimiento de los mecanismos defensivos del equipo), otros fuera de forma (Iniesta tierno -el 2º gol del Atlético nace de un balón aereo que le envia Valdés y que no hace ni mención de disputar; Marquez, recien reaparecido) y alguno más en retroceso respecto al año pasado (Henry empieza a parecerse peligrosamente al de hace dos temporadas, quejándose con gesticulacionies excesivas si no le envían pelotas al espacio y aplicando luego la ley del mínimo esfuerzo para ir a buscarlas; Busquets, empeñado en que no haya discusión sobre la jerarquía de Touré en el mediocentro defensivo; ¿le bajarán la ficha al de Badia ahora que su rendimiento va a menos partido a partido?).
Dicho esto, el equipo sigue ganando. Normal. Tiene cracks indiscutibles que siguen a su nivel (Messi, Xavi, Piqué, Alves, Puyol, Valdés), jugadores que con sus apariciones colaboran (Keita -mejorado respecto al curso pasado-, el mismo Ibra, Pedro) y, sobre todo, tiene algo impagable: el RESPETO, INTIMIDACIÓN, MIEDO, PAVOR, PÁNICO, llamémosle como queramos, que provoca en los rivales. Estos salen convencidos de la derrota. Su principal objetivo es el empate y, en su defecto, una derrota honrosa. El objetivo, evitar la humillación. No pocos equipos han sido estrellas invitadas pasivas de videos que dan la vuelta al mundo con los highlights del equipo más espectacular que el mundo del fútbol ha visto -salvo en la dimensión paralela que vive el Madrid de las fantasías-. Y por ello aspiran a poco más.
El equipo tiene mucho margen de mejora, especialmente si los jugadores aun inadaptados o fuera de forma regresan. Pero hará falta algo más. Básicamente recuperar el espíritu de sacrificio que caracterizó el Pep Team 2008-09. Los rivales nos temen por como jugábamos. No podemos levantar el pie del acelerador, no podemos dejar las cosas simplemente a la inspiración. Si lo hacemos seguiremos ganando partidos pero no trofeos. La línea entre un buen equipo y un equipo colosal está en el sacrificio y la solidaridad en el esfuerzo, en la anteposición del colectivo a los egos personales. Si lo fiamos todo al qué buenos somos, acabaremos pinchando... y Johan tendrá razón.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Evidencias merengues
Los últimos días del mercado futbolístico estival nos han dejado tress evidencias en clave madridista: Pellegrini no pinta nada y Florentino estira más el brazo que la manga. No hay otra conclusión posible para explicar el traspaso de Sneijder y Robben y la frustrada contratación del tanats veces anunciado Scarface Ribery.El técnico chileno es, simplemente, un mindundi. El ser superior, que buscaba un mister con glamour, pensó primero en el elegante y políglota Wenger. Ante las calabazas del entrenador del Arsenal, quiso a Ancelotti. Pero el italiano, serio y formal, ya tuvo bastante con Berlusconi como para someterse a su alter ego hispano. Después pensó en Mourinho -elegante en la vestimenta, zafio en las formas y, en todo caso, una provocación para el Barça, algo ideal para aplacar la barcelonitis que ahoga a Florentino- y le salió rana, probablemente por que el portugués exige libertad total y no acepta injerencias. Finalmente, aconsejado por el rapsoda Valdano, se inclinó por Pellegrini. Al fin y al cabo también es elegante en el vestir, tiene buen porte y habla razonablemente bien. Suficiente para ser entrenador del Madrid, ¿no Del Bosque?
A la hora de fichar galácticos (Kaka, CR, Benzema), ni contaron con Pellegrini. De hecho, ni se le consultó. Estaba de vacaciones y no se le invitó ni para la presentación. Después, en plena pretemporada, en voz baja, señaló que le faltaban jugadores para ciertas posiciones y le sobraban otros. Pronto se le acalló. ¿Qué se habrá creido este tio? debió pensar el Sr. Pérez. Y cuando, pese a la presión de Valdano, Pardeza y compañía, se le ocurrió confesar que Sneijder y Robben podrían ser útiles, los dos traspasados en 24 horas. Y a callar.
Ahora Pellegrini deberá demostrar si le queda algo de orgullo o simplemente ha sucumbido bajo el peso de los euros. El clamor de la prensa afin al caudillo blanco impone alineaciones, cuestiona jugadores (Drenthe, Mamadou Diarra), ensalza mediocridades (Gago) y se convierte en el altavoz del presidente. Pellegrini se enfrenta a una disyuntiva trágica -para él-: alinear a los que le manden o ser coherente con sus principios -recordemos, fútbol de combinación, pausa, renuncia al patadón, escasa predisposición al contrataque-, dejando en el banquillo a jugadores inadaptados -CR-, acabados -Raul, por más que mantenga el olfato goleador- o simplemente dañinos -Guti-. Le va el puesto. Se aceptan apuestas.
Y, paralelamente a ello, se constata que no es oro todo lo que reluce. El-presidente-
que-se-vanagloria-de-pagar-más-que-nadie, curiosa manera de encarecer fichajes hasta el infinito, todo ello con el único objetivo de satisfacer su vanidad y deslumbrar a una afición humillada por los chorreos culés, se ve obligado a vender -perdiendo 20 millones de euros, por cierto- a dos jugadores para arreglar la tesorería del Bernabeu. Ello pone en evidencia que los galácticos solo fueron posibles con el megapelotazo de la Ciudad Deportiva (patrimonio por jugadores, no confundir con patrimonio por patrimonio), con la escandalosa aquiescencia de los políticos de la capital, con Aznar al frente, sí, pero los demas partidos encantados.Ni hacedor de milagros ni empresario modélico. Traficante de influencias con ego hipertrofiado. Ahora, sin pelotazo a la vista, a vivir de los créditos que sus amigos políticos -los mismos que entonces- imponen a las entidades financieras controladas por los partidos (Cajamadrid).
Y es que Florentino espera como agua de mayo la nominación olímpica de Madrid 2016. Con ella, recalificación del Bernabeu y construcción de un nuevo estadio -sufragado por el erario público, por supuesto- a utilizar gratuitamente por el Real. Y para que callen los colchoneros, recalificación del Manzanares y el estadio de la Peineta para ellos. Todos contentos y más fichajes rutilantes. Ribery, Cesc, Messi, Iniesta y el que quieran. Lo dicho: mi voto a favor de Madrid 2092, coincidiendo con el centenario de los JJOO de Barcelona...
Y finalmente, la 3ª constatación: mientras su equipo sufre para derrotar a un flojo Depor, la afición merengue constata como el Barça suma y sigue, dos títulos más al saco, Europa -no España- absolutamente rendida a su estilo... y como colofón, van a Youtube y se encuentran la Final Champions 2010...
sábado, 22 de agosto de 2009
REFLEXIONES A 40º
Regreso al trabajo. Inicio de una nueva temporada futbolística. Por fin, después de un largo período de fichajes frustrados para el barcelonismo, se retoma la competición, el único momento en que se miden realmente las capacidades de los equipos. Ahora toca empezar a sumar títulos (las Supercopas en una semana) y espantar fantasmas alimentados desde Madrid. Mientras ellos celebran victorias en pachangas veraniegas alabando a Kaka y limitando las críticas al nulo rendimiento de CR, nosotros a demostrar quien es el tricampeón. Frente al At. Bilbao y, especialmente, frente al Shakhtar Donetsk.
Pero las alegrías inmediatas y el interés por retomar las emociones futbolísticas no deben ocultar otras realidades. Reflexionando sobre el período estival en clave blaugrana, no cabe más que ratificar lo que ya apuntabamos el 6 de julio. Han pasado casi 50 días y apenas ha habido movimiento en la plantilla. Finalmente se resolvió el tema Eto´o regalándolo al Inter y pagando un traspaso millonario por Ibrahimovic. Un negocio económicamente ruinoso -futbolísticamente ganamos en calidad aunque perdemos en definición ante portería-, sazonado, eso sí, de la prepotencia de nuevo rico encantado de conocerse a si mismo de Laporta, desviando en pleno vuelo el jet privado que le traía desde Ucrania tras fracasar el fichaje de Chygrinsky. Para no aparecer como un mindundi frente a Florentino -otro crack en lo de pagar más de lo que valen los jugadores, véase Xabi Alonso-, Laporta tira la casa por la ventana por el sueco-balcánico. Ah, por cierto, también hemos fichado a Maxwell, por un precio, este sí, razonable (4 millones €). O Filipe Luis era la repera (Lendoiro pedía 20) o había intereses en que se hiciera este fichaje y no otro...
Siguiendo con las reflexiones, siempre afectadas por la insoportable canícula barcelonesa, me asaltan muchas dudas sobre las informaciones que los periodistas callan, silencian interesadamente unas veces o simplemente desconocen, fruto lamentablemente de una segmentación profesional que convierte a los especializados en deportes en ignorantes en mayúsculas de otros aspectos colaterales (economía, medicina, etc) vinculados directamente a la actualidad de los clubes. Una muestra:
– Conflictos en el vestuario culé: llegado el final de temporada Guardiola se descuelga pidiendo la desaparición de Eto´o. Cuestión de feeling. Aquí se piensan -club y prensa- que somos imbéciles. El vestuario culé vivió la temporada pasada una serie de episodios convulsos, con el camerunés en el epicentro de los conflictos. Hubo jugadores que llegaron a las manos. Hubo botas volando... pero nada de esto sale en la prensa. Me puede parecer correcto. La ropa sucia se lava en casa, el vestuario es una tumba, bla, bla, bla. Pero si esta información es conocida por un simple blogger como el que suscribe, ¿por qué la prensa de Barcelona calla?
Si se trata de un código deontológico en virtud del cual no se hace pública información no suficientemente contrastada, por favor que lo apliquen siempre. SIEMPRE. Ahora y cuando se aproximen las elecciones dentro de unos meses e interese filtrar fichajes, buenos y malos rollos, afinidades entre Pep y Sandro, conflictos en la directiva actual (Laporta + Sala i Martín contra el resto), etc.
– ¿No hay nadie en el extenso mundillo de la prensa deportiva interesado en investigar quienes están detrás de Traffic? El Barça se dedica a fichar a precios considerables -siempre por encima de los 10 millones €- a proyectos de jugadores brasileños (Henrique, Keirrison), previamente adquiridos -un año antes- por una sociedad (Traffic) a un club concreto (Palmeiras) por cifras irrisorias. Al año siguiente, reventa al Barça y beneficio sensacional para Traffic. El Barça, mientras, va cediendo a los jugadores, inservibles para Pep.
No deja de sorprenderme la falta de interés en ir más allá de los hermanos Malaquias, cabezas visibles de Traffic. Si en el pasado se denunció el fichaje de Rochemback y Geovanni y salió a la luz una trama de fijación de precios escandalosa y comisiones por doquier, ¿por qué ahora no se hace un esfuerzo por explicar el tema al soci-que-no-se´l-enganyar?
– Vaya por delante mi más sincera condolencia a todos los pericos por el fallecimiento de Dani Jarque. Que en un determinado momento desee deportivamente escasos éxitos al rival no quita para sentir el pesar por un hecho luctuoso como este.
Pero una vez puesta en marcha la maquinaria de duelo generalizado en el que parece que la exhibición del dolor y las muestras de solidaridad son lo único importante, ¿qué queda? ¿servirá la muerte de Jarque, como antes la de Puerta, para algo?
Sinceramente, temo que no. Dentro de un año o dos volveremos a lamentar la pérdida de algún deportista profesional de renombre y volveremos a preguntarnos el porqué, a construir frases ingeniosas sobre el dream team celestial y...
El problema de fondo -la calidad de las pruebas a que se somete a los deportistas profesionales- apenas se aborda. Algún especialista -del ámbito médico, no del periodístico- se permite apuntar la insuficiencia de los análisis realizados, pero en el barullo mediático de homenajes al jugador, italianos a vueltas con el dopaje y fichajes estivales, todo queda sepultado. ¿Y la prensa deportiva? Uff, demasiado complicado...
La realidad es que las pruebas a que se somete a los deportistas profesionales son insuficientes. No basta con los parámetros utilizados tradicionalmente (electrocardiograma, prueba de esfuerzo y a jugar). Obviamente la mayor parte de patologías graves se detectan. Pero existe un porcentaje que pasa desapercibido. Y la medicina avanza, no dejan de aparecer nuevos instrumentos de diagnóstico. Si es así, ¿por qué no se utilizan? A saber: parte de la profesión médica no ha evolucionado lo suficiente y sigue prefiriendo los métodos tradicionales, los métodos son relativamente caros -¿es caro un diagnóstico de base genética que cueste, por ejemplo, 2.000 €, cuando se ficha a jugadores por millones?- y existen intereses perversos. Muy perversos ¿Por qué quién asume la decisión de retirar del deporte a alguien que va para figura? ¿El club, los familiares, el representante, todos fortándose las manos con el negocio ECONÓMICO que representa la criatura? ¿Todo por que un test genético, una resonancia magnética o cualquier prueba de última generación ponga sobre la mesa la existencia de riesgos -nunca certezas absolutas- de muerte súbita?
El caso De la Red debería servir de ejemplo y merecería mayor reconocimiento mediático. Tristemente se le da mayor relevancia al forclore alrededor de la muerte de Jarque, sin entrar a fondo en la causa. Lo único que podría hacer que su fallecimiento no fuese en balde.
– ¿A nadie le sorprende leer que una sociedad (Hakerson Internacional), vinculada a Laporta y directivos azulgrana, participa en una serie de proyectos de racalificación urbanística en L´Hospitalet? ¿No era esta la Junta Directiva que iba a dedicar “els millors any de la nostra vida” al Barça? ¿Se habrán dedicado a enriquecerse personalmente aprovechando sus contactos en el mundo urbanístico -con la recalificación del Mini Estadi de fondo- y futbolístico -intermediación fallida en la venta del Mallorca a uno de sus amigos uzbekos, multimillonario con intereses petroleros para más señas, con comisión de 7 millones de € para el amigo Jan-? ¿Es esto compatible con el “cercle virtuos”?
Me sorprende la escasa resonancia pública de estos casos. Como socio del Barça -que jamás tendrá la fortuna de ser compromisario- creo tener derecho a una explicación sobre las actividades a que se dedica el presidente del club. Si surge esta información, se hace necesaria una explicación. Y si no la da -ay, la transparencia que tanto pregonó cuando iba d´Elefant Blau-, la prensa debería exigirlo.
O es que, finalmente, el fútbol es, efectivamente, una potente adormidera con la que distraer al personal y olvidar, en la medida de lo posible, la crisis. Y que lo único interesante es el mercato de fichajes y que ruede el balón. Y todo lo demás, dejémoslo estar. En fin, será que el agobio veraniego da para que a uno se le calienten las neuronas y acabe pensando más de la cuenta. Será esto...
Pero las alegrías inmediatas y el interés por retomar las emociones futbolísticas no deben ocultar otras realidades. Reflexionando sobre el período estival en clave blaugrana, no cabe más que ratificar lo que ya apuntabamos el 6 de julio. Han pasado casi 50 días y apenas ha habido movimiento en la plantilla. Finalmente se resolvió el tema Eto´o regalándolo al Inter y pagando un traspaso millonario por Ibrahimovic. Un negocio económicamente ruinoso -futbolísticamente ganamos en calidad aunque perdemos en definición ante portería-, sazonado, eso sí, de la prepotencia de nuevo rico encantado de conocerse a si mismo de Laporta, desviando en pleno vuelo el jet privado que le traía desde Ucrania tras fracasar el fichaje de Chygrinsky. Para no aparecer como un mindundi frente a Florentino -otro crack en lo de pagar más de lo que valen los jugadores, véase Xabi Alonso-, Laporta tira la casa por la ventana por el sueco-balcánico. Ah, por cierto, también hemos fichado a Maxwell, por un precio, este sí, razonable (4 millones €). O Filipe Luis era la repera (Lendoiro pedía 20) o había intereses en que se hiciera este fichaje y no otro...
Siguiendo con las reflexiones, siempre afectadas por la insoportable canícula barcelonesa, me asaltan muchas dudas sobre las informaciones que los periodistas callan, silencian interesadamente unas veces o simplemente desconocen, fruto lamentablemente de una segmentación profesional que convierte a los especializados en deportes en ignorantes en mayúsculas de otros aspectos colaterales (economía, medicina, etc) vinculados directamente a la actualidad de los clubes. Una muestra:
– Conflictos en el vestuario culé: llegado el final de temporada Guardiola se descuelga pidiendo la desaparición de Eto´o. Cuestión de feeling. Aquí se piensan -club y prensa- que somos imbéciles. El vestuario culé vivió la temporada pasada una serie de episodios convulsos, con el camerunés en el epicentro de los conflictos. Hubo jugadores que llegaron a las manos. Hubo botas volando... pero nada de esto sale en la prensa. Me puede parecer correcto. La ropa sucia se lava en casa, el vestuario es una tumba, bla, bla, bla. Pero si esta información es conocida por un simple blogger como el que suscribe, ¿por qué la prensa de Barcelona calla?
Si se trata de un código deontológico en virtud del cual no se hace pública información no suficientemente contrastada, por favor que lo apliquen siempre. SIEMPRE. Ahora y cuando se aproximen las elecciones dentro de unos meses e interese filtrar fichajes, buenos y malos rollos, afinidades entre Pep y Sandro, conflictos en la directiva actual (Laporta + Sala i Martín contra el resto), etc.
– ¿No hay nadie en el extenso mundillo de la prensa deportiva interesado en investigar quienes están detrás de Traffic? El Barça se dedica a fichar a precios considerables -siempre por encima de los 10 millones €- a proyectos de jugadores brasileños (Henrique, Keirrison), previamente adquiridos -un año antes- por una sociedad (Traffic) a un club concreto (Palmeiras) por cifras irrisorias. Al año siguiente, reventa al Barça y beneficio sensacional para Traffic. El Barça, mientras, va cediendo a los jugadores, inservibles para Pep.
No deja de sorprenderme la falta de interés en ir más allá de los hermanos Malaquias, cabezas visibles de Traffic. Si en el pasado se denunció el fichaje de Rochemback y Geovanni y salió a la luz una trama de fijación de precios escandalosa y comisiones por doquier, ¿por qué ahora no se hace un esfuerzo por explicar el tema al soci-que-no-se´l-enganyar?
– Vaya por delante mi más sincera condolencia a todos los pericos por el fallecimiento de Dani Jarque. Que en un determinado momento desee deportivamente escasos éxitos al rival no quita para sentir el pesar por un hecho luctuoso como este.
Pero una vez puesta en marcha la maquinaria de duelo generalizado en el que parece que la exhibición del dolor y las muestras de solidaridad son lo único importante, ¿qué queda? ¿servirá la muerte de Jarque, como antes la de Puerta, para algo?
Sinceramente, temo que no. Dentro de un año o dos volveremos a lamentar la pérdida de algún deportista profesional de renombre y volveremos a preguntarnos el porqué, a construir frases ingeniosas sobre el dream team celestial y...
El problema de fondo -la calidad de las pruebas a que se somete a los deportistas profesionales- apenas se aborda. Algún especialista -del ámbito médico, no del periodístico- se permite apuntar la insuficiencia de los análisis realizados, pero en el barullo mediático de homenajes al jugador, italianos a vueltas con el dopaje y fichajes estivales, todo queda sepultado. ¿Y la prensa deportiva? Uff, demasiado complicado...
La realidad es que las pruebas a que se somete a los deportistas profesionales son insuficientes. No basta con los parámetros utilizados tradicionalmente (electrocardiograma, prueba de esfuerzo y a jugar). Obviamente la mayor parte de patologías graves se detectan. Pero existe un porcentaje que pasa desapercibido. Y la medicina avanza, no dejan de aparecer nuevos instrumentos de diagnóstico. Si es así, ¿por qué no se utilizan? A saber: parte de la profesión médica no ha evolucionado lo suficiente y sigue prefiriendo los métodos tradicionales, los métodos son relativamente caros -¿es caro un diagnóstico de base genética que cueste, por ejemplo, 2.000 €, cuando se ficha a jugadores por millones?- y existen intereses perversos. Muy perversos ¿Por qué quién asume la decisión de retirar del deporte a alguien que va para figura? ¿El club, los familiares, el representante, todos fortándose las manos con el negocio ECONÓMICO que representa la criatura? ¿Todo por que un test genético, una resonancia magnética o cualquier prueba de última generación ponga sobre la mesa la existencia de riesgos -nunca certezas absolutas- de muerte súbita?
El caso De la Red debería servir de ejemplo y merecería mayor reconocimiento mediático. Tristemente se le da mayor relevancia al forclore alrededor de la muerte de Jarque, sin entrar a fondo en la causa. Lo único que podría hacer que su fallecimiento no fuese en balde.
– ¿A nadie le sorprende leer que una sociedad (Hakerson Internacional), vinculada a Laporta y directivos azulgrana, participa en una serie de proyectos de racalificación urbanística en L´Hospitalet? ¿No era esta la Junta Directiva que iba a dedicar “els millors any de la nostra vida” al Barça? ¿Se habrán dedicado a enriquecerse personalmente aprovechando sus contactos en el mundo urbanístico -con la recalificación del Mini Estadi de fondo- y futbolístico -intermediación fallida en la venta del Mallorca a uno de sus amigos uzbekos, multimillonario con intereses petroleros para más señas, con comisión de 7 millones de € para el amigo Jan-? ¿Es esto compatible con el “cercle virtuos”?
Me sorprende la escasa resonancia pública de estos casos. Como socio del Barça -que jamás tendrá la fortuna de ser compromisario- creo tener derecho a una explicación sobre las actividades a que se dedica el presidente del club. Si surge esta información, se hace necesaria una explicación. Y si no la da -ay, la transparencia que tanto pregonó cuando iba d´Elefant Blau-, la prensa debería exigirlo.
O es que, finalmente, el fútbol es, efectivamente, una potente adormidera con la que distraer al personal y olvidar, en la medida de lo posible, la crisis. Y que lo único interesante es el mercato de fichajes y que ruede el balón. Y todo lo demás, dejémoslo estar. En fin, será que el agobio veraniego da para que a uno se le calienten las neuronas y acabe pensando más de la cuenta. Será esto...
lunes, 6 de julio de 2009
TXIKI DIMISION!!!!!!!
Lo siento, se me ha acabado la paciencia. Ni tri-tanquilo ni tri-leches. Otra cosa sería si el Barça, dejando de lado las cortinas de humo -en forma de fichajes espectaculares, hay que reconocerlo-, hubiese hecho, a estas alturas de julio, lo que tocaba. Pero no, nada de nada.
El culpable es, básicamente, uno: Txiki. Su actuación este año es inversamente proporcional a la de Guardiola. El de Santpedor ha pacificado el club, salvado de la hoguera a Laporta y sus adlateres y, por encima de todo, coronado con el triplete al mejor equipo de la historia del Barça y, quien sabe, si de la del fútbol. Mientras el secretario técnico, todo el año de vacaciones.
Los puntos flacos de la plantilla se han puesto de relevancia a lo
largo de la temporada: escaso número de efectivos, recambios con un protagonismo decreciente y el mister haciendo encaje de bolillos en los partidos clave. No hacen falta titulares. A lo sumo, un par (lateral izquierdo y extremo izquierdo). De lo que se trata es de completar la plantilla. Este año nos esperan más competiciones y, probablemente -es una cuestión estadística- más lesiones (salvo Iniesta y Marquez, pudimos esquivarlas). Hace falta una plantilla más extensa, una vez constatada la inutilidad, por un motivo u otro, de Gudjohnsen, Hleb, Caceres y Milito.
Los conflictos, ya vienen del año pasado: Pep no quería a Eto y, pese a ello, lo ha manejado con eficacia. El camerunés ha respondido, picado en su orgullo, como el mejor delantero goleador del mundo. A estas alturas el tema debería estar resuelto. O renovado o traspasado. Ni una cosa ni la otra.
¿Y el recambio? Grotesco. Primero Ibrahimovic. Después Villa. Ahora, a reactivar la opción Forlan. Al final acabaremos fichando al uruguayo -con 32 años- por el mismo precio que el Madrid a Benzema -con 21-. Ya, pero es que a Txiki no le convence...
Los deseos del entrenador (!Ribery!) eran conocidos. El jugador, coincidiendo con la eliminatoria de Champions, hizo todo lo posible para que al Bayern le quedara clara su voluntad. El club se vanaglorió de su exquisita relación con los bávaros, de la identificación del jugador con el modelo Barça, de la amistad con la familia Abidal y no sé cuantas tonterias más. ¿Y donde estamos?
Con el jugador proclamando que quiere ir al Madrid y nosotros pensando en Robinho, Mata o Arshavin -aquel que no supimos fichar por caro y que acabó en el Arsenal a precio de saldo-.
Y de los suplentes, ¿qué? Pues más de lo mismo. Por un lateral desechado por la cantera merengue (Filipe Luis o Luis Filipe, que alguien se aclare de una vez) nos piden más que al Madrid por un central internacional.
Y por Mascherano, ¿qué ofrecemos? !20 millones de euros! ¿Pero sabemos de que va esto? El Liverpool no acepta 40 por Xabi Alonso y pretendemos que acepte la mitad por un jugador con mucho más peso específico que el sobrevalorado -por la prensa de Madrid- presunto organizador vasco...
Y mejor no hablar de las salidas. La incapacidad para traspasar a cualquier jugador es insuperable. Acabaremos teniendo que pagarles parte del sueldo para que se marchen.
Por todo lo anterior, Txiki dimisión. Pero, por favor, no lo despidan, que encima habrá que pagarle indemnización... o mejor sí, despidanlo antes de renovarlo por dos años como pretende el incontinente Laporta, siguiendo los consejos del oráculo Cruyff... TRI-HARTO de TXIKI-LAPORTA-JOHAN!
El culpable es, básicamente, uno: Txiki. Su actuación este año es inversamente proporcional a la de Guardiola. El de Santpedor ha pacificado el club, salvado de la hoguera a Laporta y sus adlateres y, por encima de todo, coronado con el triplete al mejor equipo de la historia del Barça y, quien sabe, si de la del fútbol. Mientras el secretario técnico, todo el año de vacaciones.
Los puntos flacos de la plantilla se han puesto de relevancia a lo
largo de la temporada: escaso número de efectivos, recambios con un protagonismo decreciente y el mister haciendo encaje de bolillos en los partidos clave. No hacen falta titulares. A lo sumo, un par (lateral izquierdo y extremo izquierdo). De lo que se trata es de completar la plantilla. Este año nos esperan más competiciones y, probablemente -es una cuestión estadística- más lesiones (salvo Iniesta y Marquez, pudimos esquivarlas). Hace falta una plantilla más extensa, una vez constatada la inutilidad, por un motivo u otro, de Gudjohnsen, Hleb, Caceres y Milito.Los conflictos, ya vienen del año pasado: Pep no quería a Eto y, pese a ello, lo ha manejado con eficacia. El camerunés ha respondido, picado en su orgullo, como el mejor delantero goleador del mundo. A estas alturas el tema debería estar resuelto. O renovado o traspasado. Ni una cosa ni la otra.
¿Y el recambio? Grotesco. Primero Ibrahimovic. Después Villa. Ahora, a reactivar la opción Forlan. Al final acabaremos fichando al uruguayo -con 32 años- por el mismo precio que el Madrid a Benzema -con 21-. Ya, pero es que a Txiki no le convence...
Los deseos del entrenador (!Ribery!) eran conocidos. El jugador, coincidiendo con la eliminatoria de Champions, hizo todo lo posible para que al Bayern le quedara clara su voluntad. El club se vanaglorió de su exquisita relación con los bávaros, de la identificación del jugador con el modelo Barça, de la amistad con la familia Abidal y no sé cuantas tonterias más. ¿Y donde estamos?
Con el jugador proclamando que quiere ir al Madrid y nosotros pensando en Robinho, Mata o Arshavin -aquel que no supimos fichar por caro y que acabó en el Arsenal a precio de saldo-.
Y de los suplentes, ¿qué? Pues más de lo mismo. Por un lateral desechado por la cantera merengue (Filipe Luis o Luis Filipe, que alguien se aclare de una vez) nos piden más que al Madrid por un central internacional.
Y por Mascherano, ¿qué ofrecemos? !20 millones de euros! ¿Pero sabemos de que va esto? El Liverpool no acepta 40 por Xabi Alonso y pretendemos que acepte la mitad por un jugador con mucho más peso específico que el sobrevalorado -por la prensa de Madrid- presunto organizador vasco...
Y mejor no hablar de las salidas. La incapacidad para traspasar a cualquier jugador es insuperable. Acabaremos teniendo que pagarles parte del sueldo para que se marchen.
Por todo lo anterior, Txiki dimisión. Pero, por favor, no lo despidan, que encima habrá que pagarle indemnización... o mejor sí, despidanlo antes de renovarlo por dos años como pretende el incontinente Laporta, siguiendo los consejos del oráculo Cruyff... TRI-HARTO de TXIKI-LAPORTA-JOHAN!
domingo, 21 de junio de 2009
MERCATO
Anda revuelto el mercado futbolístico por obra y gracia del curilla Florentino, que aun se permite el lujo de pretender dar lecciones de humildad, de rehuir la prepotencia. Este tio necesita un psicoanalista. Hace unos días, cuando aun era precandidato, se llenó la boca con aquello de “yo soy la persona que más ha pagado en la historia por un futbolista”. Ahora ha dilapidado una fortuna por Kaka, un jugador en su ocaso deportivo (7 goles de jugada en toda la temporada, más o menos como Ronaldinho, pero jugando mucho más) y por CR7, pagando lo que ha querido el ManU cuando a Ferguson le ha dado la gana echarlo del equipo, harto de sus posturitas y actitudes extradeportivas -y dudoso rendimiento esta temporada-.
El problema no es el precio pagado -no hay discusión, Florentino también confunde precio y valor-, la ética en tiempo de crisis -no la hay en época de bonanza, menos la habrá en la del sálvese quien pueda- o el apoyo de las entidades financieras -donde los directivos ansiosos de palco, farándula y gomina confunden la gestión de sus entidades con su puro forofismo-. Lo gracioso es realmente que se siga vendiendo en media España el mensaje que el Sr. Pérez, aquel que se estrelló estrepitosamente con su proyecto galáctico, es un triunfador, un ganador. Lo único que se pone de manifiesto cuando tantos lo alaban es la mentalidad provinciana y acomplejada del país, la admiración por el nuevo rico y el pelotazo y la envidía que les corroe las entrañas cuando ven al Barça del triplete. Florentino gasta a crédito lo que no tiene, ansioso del reconocimiento público que no ha conseguido en el ámbito empresarial una vez fracasados sus últimos proyectos, y lo hace con un modelo empresarial insostenible (pagar más de lo que vale cada jugador para ganar todos los títulos, pagar más primas y premios y esperar vender... ¿cuatro camisetas a cada seguidor?)...
¿O no? La clave, la nominación olímpica de Madrid 20XX.
Si Madrid fuese capital olímpica, los políticos madrileños y españoles -todos sin excepción, también los progresistas, verdes e izquierdosos, ya lo hicieron en su día- aprobarán la recalificación del Bernabeu y le construiremos -pagando todos, sobre todo desde Catalunya- un estadio nuevo al Madrid. Esa es la jugada de Florentino. Políticos y constructores aliados con el Madrid de vehículo para el pelotazo. Más de lo mismo. La historia se empeña en ser cíclica. Por ello, apoyo formalmente la candidatura de cualquier ciudad que quiera ser olímpica, con el único objetivo de impedir que lo sea Madrid. O, si quieren, que lo sea en el 2092, para celebrar el centenario de los JJOO de Barcelona. A Florentino, que lo crionicen hasta entonces...
Y el Barça, dormido en los laureles. Echo de menos un artículo del ser superior (Cruyff, no Florentino) recordando que las plantillas se planifican en marzo, se cierran en mayo y en junio, vacaciones. Da la sensación que la discreción con que deben llevarse estos temas cuando hay títulos en juego -todos en este caso- se ha convertido en ensimismamiento, contemplación, extasis... Quizá penso Txiki que, una vez acabada la Champions, habría tiempo mientras el Madrid se distraía con su campaña electoral y sus elecciones. Error de cálculo. Florentino ha inflacionado el mercado, el Barça no tenía ningún caso cerrado, ni siquiera los de la propia plantilla -por cierto, Valdés ya ha conseguido la unanimidad, toda la culerada lo considera un gilipollas integral por su postura intransigente- y ahora será imposible fichar a nadie. ¿Será que el “cercle virtuós” no es tal? ¿Victorias = ingresos = fichajes = victorias = ingresos...? ¿No era así? Ahora que estabamos saneados -¿no?-, que ganamos -!todo!-, resulta que no hay un duro para fichar. Si era así, más grave es habernos dormido cuando podiamos haber fichado a precio justo.
Pero siempre queda una opción: Laporta, ansioso siempre de protagonismo, adicto al fotoshop -para que no se le vea la barriga de bacó que se le ha puesto desde que llegó a la presidencia-, sufra un ataque de celos de Florentino y tire también la casa por la ventana. Y de esta manera quizá acabemos fichando. Si no, a aguantar con lo que tenemos, que no es poco -de hecho, el mejor equipo del mundo, mientras no se demuestre lo contrario-.
Y para acabar, una referencia al basket: se cumplieron mis pronósticos, incluso antes de lo previsto. Tanto Lakers como Barça ganaron con mayor ventaja que la prevista. Mi más sincera felicitación a Pau Gasol, perfectamente adaptado a su rol de principal escudero de la auténtica estrella del equipo, aportando aquello que se necesitaba en cada momento. Y felicidades al Barça y, especialmente, a Creus y Pascual.
Y, sin dejar el mercato, ambas plantillas tienen margen de mejora:
– los de LA deberían ir buscando urgentemente un base director -qué bien les iría un Calderón- para ir jubilando al pundonoro Fisher y reforzar la rotación, limitada a la hora de la verdad a poco más de seis jugadores (Fisher, Bryant, Ariza, Odom, Gasol y Bynum).
– en el Palau, hace falta un base director -en esto nos parecemos a los Lakers-, un 3 de verdad (Mickeal sería ideal, acostumbrado ya en el Tau a las rotaciones) y un 5 intimidador para suplir la baja de Santiago (tampoco estaría nada mal Boni N´Dong).
Y, por cierto, gran coherencia la de Messina. Se negó a venir al Barça por falta de proyecto -menos mal- y prefiere ahora al Madrid. Lo único de lo que sí entiende Messina es de dinero: el del CSKA antes, el de Florentino/Santander/Cajamadrid ahora y el que pide para los fichajes. El muy cachondo dice que gastándose dinero garantiza presencia en la Final Four. Que fiche a Bryant, James y Howard y, para españolizar el Madrid, que se traiga también a Gasol...
El problema no es el precio pagado -no hay discusión, Florentino también confunde precio y valor-, la ética en tiempo de crisis -no la hay en época de bonanza, menos la habrá en la del sálvese quien pueda- o el apoyo de las entidades financieras -donde los directivos ansiosos de palco, farándula y gomina confunden la gestión de sus entidades con su puro forofismo-. Lo gracioso es realmente que se siga vendiendo en media España el mensaje que el Sr. Pérez, aquel que se estrelló estrepitosamente con su proyecto galáctico, es un triunfador, un ganador. Lo único que se pone de manifiesto cuando tantos lo alaban es la mentalidad provinciana y acomplejada del país, la admiración por el nuevo rico y el pelotazo y la envidía que les corroe las entrañas cuando ven al Barça del triplete. Florentino gasta a crédito lo que no tiene, ansioso del reconocimiento público que no ha conseguido en el ámbito empresarial una vez fracasados sus últimos proyectos, y lo hace con un modelo empresarial insostenible (pagar más de lo que vale cada jugador para ganar todos los títulos, pagar más primas y premios y esperar vender... ¿cuatro camisetas a cada seguidor?)...
¿O no? La clave, la nominación olímpica de Madrid 20XX.
Si Madrid fuese capital olímpica, los políticos madrileños y españoles -todos sin excepción, también los progresistas, verdes e izquierdosos, ya lo hicieron en su día- aprobarán la recalificación del Bernabeu y le construiremos -pagando todos, sobre todo desde Catalunya- un estadio nuevo al Madrid. Esa es la jugada de Florentino. Políticos y constructores aliados con el Madrid de vehículo para el pelotazo. Más de lo mismo. La historia se empeña en ser cíclica. Por ello, apoyo formalmente la candidatura de cualquier ciudad que quiera ser olímpica, con el único objetivo de impedir que lo sea Madrid. O, si quieren, que lo sea en el 2092, para celebrar el centenario de los JJOO de Barcelona. A Florentino, que lo crionicen hasta entonces...
Y el Barça, dormido en los laureles. Echo de menos un artículo del ser superior (Cruyff, no Florentino) recordando que las plantillas se planifican en marzo, se cierran en mayo y en junio, vacaciones. Da la sensación que la discreción con que deben llevarse estos temas cuando hay títulos en juego -todos en este caso- se ha convertido en ensimismamiento, contemplación, extasis... Quizá penso Txiki que, una vez acabada la Champions, habría tiempo mientras el Madrid se distraía con su campaña electoral y sus elecciones. Error de cálculo. Florentino ha inflacionado el mercado, el Barça no tenía ningún caso cerrado, ni siquiera los de la propia plantilla -por cierto, Valdés ya ha conseguido la unanimidad, toda la culerada lo considera un gilipollas integral por su postura intransigente- y ahora será imposible fichar a nadie. ¿Será que el “cercle virtuós” no es tal? ¿Victorias = ingresos = fichajes = victorias = ingresos...? ¿No era así? Ahora que estabamos saneados -¿no?-, que ganamos -!todo!-, resulta que no hay un duro para fichar. Si era así, más grave es habernos dormido cuando podiamos haber fichado a precio justo.
Pero siempre queda una opción: Laporta, ansioso siempre de protagonismo, adicto al fotoshop -para que no se le vea la barriga de bacó que se le ha puesto desde que llegó a la presidencia-, sufra un ataque de celos de Florentino y tire también la casa por la ventana. Y de esta manera quizá acabemos fichando. Si no, a aguantar con lo que tenemos, que no es poco -de hecho, el mejor equipo del mundo, mientras no se demuestre lo contrario-.
Y para acabar, una referencia al basket: se cumplieron mis pronósticos, incluso antes de lo previsto. Tanto Lakers como Barça ganaron con mayor ventaja que la prevista. Mi más sincera felicitación a Pau Gasol, perfectamente adaptado a su rol de principal escudero de la auténtica estrella del equipo, aportando aquello que se necesitaba en cada momento. Y felicidades al Barça y, especialmente, a Creus y Pascual.
Y, sin dejar el mercato, ambas plantillas tienen margen de mejora:
– los de LA deberían ir buscando urgentemente un base director -qué bien les iría un Calderón- para ir jubilando al pundonoro Fisher y reforzar la rotación, limitada a la hora de la verdad a poco más de seis jugadores (Fisher, Bryant, Ariza, Odom, Gasol y Bynum).
– en el Palau, hace falta un base director -en esto nos parecemos a los Lakers-, un 3 de verdad (Mickeal sería ideal, acostumbrado ya en el Tau a las rotaciones) y un 5 intimidador para suplir la baja de Santiago (tampoco estaría nada mal Boni N´Dong).
Y, por cierto, gran coherencia la de Messina. Se negó a venir al Barça por falta de proyecto -menos mal- y prefiere ahora al Madrid. Lo único de lo que sí entiende Messina es de dinero: el del CSKA antes, el de Florentino/Santander/Cajamadrid ahora y el que pide para los fichajes. El muy cachondo dice que gastándose dinero garantiza presencia en la Final Four. Que fiche a Bryant, James y Howard y, para españolizar el Madrid, que se traiga también a Gasol...
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