domingo, 11 de abril de 2010

NO WAY OUT, MADRID


Pasó el Barça de Guardiola por el Bernabeu y siguió haciendo historia. Por primera vez el equipo culé encadena dos victorias en feudo blanco, lo que no deja de representar el sometimiento histórico blaugrana y, por contraposición, el evidente cambio de tendencia que vive el fútbol español en los últimos veinte años -desde el Dream Team-, más rotundo hoy si cabe.

No fue el partido previsto. Todas las estadísticas relativas a promedios goleadores, posibles revanchas del chorreo del año pasado y demás visualizaciones previas del choque estallaron por los aires. Y buena culpa la tuvo el cambio de dibujo táctico de Guardiola. Honestamente, no tengo demasiado claro que el esquema planteado, con Puyol desplazado a la banda derecha y Alves por delante, acabase de funcionar. Pero sí creo que el partido, desde la óptica madridista estuvo marcado por el PÁNICO a sufrir un revolcón como el del año pasado.

El miedo merengue se tradujo, especialmente en la primera mitad, en una fuerte presión sobre la salida del balón, que acababa habitualmente mal resuelto por los laterales -tanto Puyol como Maxwell demostraron sus carencias en la construcción, conocidas en el de la Pobla, menos esperadas en el brasileño-. La ausencia de Alves en el proceso constructivo más la dureza blanca cuando el balón superaba la primera línea de presión entorpeció el juego culé, menos preciso que de costumbre. Pero el Madrid no tenía otro plan más que evitar el juego del Barça. Cuando recuperaba el balón, preferiblemente en contrataque, su único recurso era la carrera desbocada de CR9 contra el mundo, sin ningún tipo de apoyo -ni falta que le hace, ya que no la suelta ni a tiros-. Higuain desaparecido -como en todo partido de alto nivel que se precie-, Van der Vaart demostrando su nula jerarquía antre rivales de peso, Xavi Alonso diluido en tareas destructivas... Nada para hacer daño a un Barça que no vivía su mejor puesta en escena.

Para desgracia de la galaxia blanca -cuanto daño acaba haciendo la hiperbólica prensa de la capital-, la primera combinación entre Xavi y Messi culminó en el 0-1. Como quien no quiere la cosa, aunque nunca con la mano como pretenden los obcecados inventores del villarato, se avanzó el Barça. Y se acabó. El Madrid no tenía Plan B. Y si lo tenía, no sabía como ejecutarlo, por que el entramado de Guardiola en el centro del campo, con menos recursos ofensivos, reforzado con el cambio de disposición tras el descanso, aun hacia más compleja la ¿construcción? del juego madridista. De hecho el inicio del segundo tiempo fue un monólogo culé, en forma de rondo interminable entre defensas y Valdés -sublime tanto en sus intervenciones como transmitiendo seguridad- durante 10 minutos para, con un cambio de ritmo impulsado por Xavi habilitar al siempr oportuno Pedro para sentenciar. La clave del 0-2 fue el factor sorpresa, la transformación de un lento rondo, casi anodino, ante un rival confiado en su defensa aunque preguntándose como crear alguna ocasión de gol, en una pasada profunda, un maravilloso control orientado, una rapidez para convertir la ventaja en decisiva y una definición precisa. Apenas tocó otro balón bien Pedro, pero fue suficiente. Como siempre.

Solo con el 0-2 el Barça relajó por unos minutos su dominio y permitió los últimos arrebatos blancos, nuevamente a cargo de Cristiano Ronaldo, definitivamente ofuscado por su subordinación ante Messi -no hace falta decir nada más, que diría aquel-. Creció Valdés, se recompuso la situación y el Barça pudo haber redondeado una goleada nuevamente histórica si no hubiese sido por la aparición final de Casillas para salvar una debacle mayor. De hecho, en los últimos minutos no hubo ni atisbo del espíritu de Juanito, de la apelación a la épica, a la heroica, al milagro que tanto gusta a los castizos. Nada.

No hizo falta. Un Barça sobrio, impreciso durante muchos minutos pero solvente, tuvo bastante con cuatro ocasiones de gol. Suficiente ante un rival acomplejado por el 2-6, en una herida profunda que se agranda con este 0-2 y la sensación de inferioridad, de impotencia, de sumisión. No basta con campañas pagadas en Marca y As, no es suficiente con comparar a CR9 con Messi sobre el papel, no vale con inventar calificativos o soñar con records goleadores. El partido definitivo, el que debía poner a cada uno en su sitio, sirvió precisamente para eso. Devolvió al madridismo a la realidad, la que dice que pese a su multimillonaria inversión es un conjunto sin esquema ni alma, incapaz de hacer frente al Barça. Esta un nivel por debajo.

Ahora el Barça tiene la Liga en la mano, depende de si mismo. El calendario es mucho peor que el del Madrid. Los desplazamientos a Cornellà, Villarreal o Sevilla son más complejos que los enfrentamientos que esperan a los de Pellegrini -o quien sea el entrenador, ya que igual lo echan por la presión mediática que cíclicamente, con cada fracaso, pone el tema sobre la mesa-. Pero el refuerzo moral del resultado del clásico es de impacto. No creo que se traduzca en una claudicación del Madrid, pero sí en la confirmación del camino emprendido por el Barça en el último mes, en el momento cumbre de la temporada, en que pese a que algunos hombres no están en su mejor momento, ha encontrado la vía para explotar el mejor Messi posible y ello, lo siento, es el argumento más sólido que nadie puede presentar en el mundo del fútbol hoy en día.

Y una última reflexión: la actuacion de Mejuto fue de escándalo. A los del villarato, que se lo hagan mirar. Se perdonó la expulsión a Xabi Alonso, a Sergio Ramos y a Garay, mientras se aplicaba la máxima severidad a Messi. Ni así...

miércoles, 31 de marzo de 2010

LAPORTA, ESE ESPERPENTO

Y es que este hombre nunca aprenderá!
Sus delirios de grandeza, su aura mesiánica, su egolatría desproporcionada amenazan con acabar convirtiendo al presidente del mejor Barça de la historia, futbolísticamente hablando, en una parodia actualizada del célebre Nuñito de la Calzada o su versión balbuceante del actual Crakovia. Sus últimas actuaciones, en el contexto de la precampaña a la poltrona culé, esa a la que tanto ama y de la que tanto le cuesta despegarse, son propias de vodevil.

Más allá del lamentable posicionamiento electoralista de alguien que aun ostenta la representatividad de todos los barcelonistas, del ridículo por el apoyo a Godall -hombre de paja destinado a ceder el poder al impopular, por impresentable, Sala i Martín, auténtico alter ego de Laporta- para luego retirarselo en favor del antes vituperado Ferrer, o del incalificable nombramiento como presidente honorífico de Cruyff, resulta preocupante el empecinamiento de Jan en mantener el control del club.

Lejos de la generosidad de los grandes líderes, Laporta ansia seguir gobernando después de muerto -es una manera de hablar-, con Oliver como DG-espia y directivos sumisos sometidos a Sala i Martín, correa de transmisión del presidente en la sombra -el propio Laporta, of course-. Solo de esta manera puede entenderse su enfermiza obsesión por la figura de Sandro Rosell o su resentimiento visceral hacia Ferran Soriano, auténticos rivales en la carrera electoral y, mucho más peligroso para Laporta, conocedores en mayor o menor medida de los turbios manejos presidenciales para su propio beneficio.

Por que en el fondo Laporta quiere perpetuarse en el poder, seguir haciendo negocios al amparo de la influencia que proporciona su status presidencial, aprovechar el tirón popular para promocionar su carrera política, divertirse desenfrenadamente en Luz de Gas rodeado de mujeres... y todo ello quedará en poco más que nada si no consigue que uno de los suyos presida el palco azulgrana. Si no es así, la figura de Laporta acabará convertida en objeto de chanza, habiendo cansado al socio culé con sus formas, abandonado por aquellos que se le acercan en busca de hacer negocios, arrinconado por los partidos políticos, deslegitimado por las urnas, y sin admiradoras, unas interesadas y otras pagadas...

Por todo ello Jan emprende la huida adelante definitiva, arremete contra todo y contra todos y se mete a escritor, reflexionando sobre el precio que para sus hijos ha supuesto su dedicación al Barça. Honestamente, creo que si hubiese pensado una sola vez en ellos hace tiempo que hubiese abandonado el club. Pero es incapaz de sustraerse de la erótica del poder, de pasar de abogado del montón a codearse con políticos -ansiosos de la foto, no de acompañarle, aunque él ni se entera-, periodistas -toda la contención verbal que pone Guardiola es incontinencia de Laporta-, intermediarios -pim, pam, comisiones vienen, comisiones van- y aves nocturnas.

Tristemente el que podía pasar como el mejor presidente de la historia del Barça quedará como el presidente del mejor Barça de la historia, que no es poco pero, evidentemente, tampoco es lo mismo. Y aunque él quiera verlo de otra manera, el auténtico símbolo del mejor Barça no es otro que Guardiola. Él es quien encarna todos los valores positivos que intenta transmitir el club, quien los traduce en la conducta que impone a sus jugadores, en el respeto por todos -bueno, casi todos, siempre hay una incalificable subespecie que solo sirve para dar color y polémica al fútbol– en las ruedas de prensa, en la solidaridad con rivales. Y el contraste entre Jan y Pep resulta sonrojante, hasta el punto que para cualquier cargo para el que pueda postularse Laporta siempre se nos aparecerá Guardiola como candidato infinitamente más capacitado, más pragmático, más lúcido, más dotado... excepto uno: el de muñeco del guiñol.

sábado, 13 de marzo de 2010

!!! GRACIAS, MADRID !!!


Espectáculo impagable el que ofrece el Madrid últimamente. La eliminación frente al Olympique, al que ningunearon en un alarde de prepotencia tan jaleado en los madriles como provocador para los rivales, llenó de gozo al universo futbolístico. No es cuestión de ser culé para felicitarse, alegrarse, regodearse, regocijarse o cualquier otro sinónimo que pueda encontrarse. Basta con ser simplemente aficionado al fútbol para desdeñar los métodos desestabilizadores utilizados para fichar jugadores, el desprecio de la prensa pagada por Florentino a los rivales -trasladado a los miembros más descerebrados del vestuario blanco-, la arrogancia sobre el cesped de su teórica -estamos en marzo y ya ha perdido el Balón de Oro- estrella, y la pobreza de su apuesta futbolística -ahí les duele, por más goles que marquen, la comparación con el Barça-.

Y es que este Madrid sigue ofreciendo grandes jornadas de gloria que ayudan a que los barcelonistas sobrellevemos con más tranquilidad las dudas que se acrecientan sobre la solvencia del equipo esta temporada. Pese a ello no debemos olvidar que los puntos flacos del Barça se evidencian conforme avanza el curso hasta poner en duda la posibilidad de repetir alguno de los trofeos grandes en juego. A la archirrepetida y no por ello menos cierta cortedad -en número- de la plantilla se une la ausencia de alguna de las teóricas estrellas (Henry), la inexplicable desadaptación de otra (Ibra), el rendimiento por debajo de lo esperado de algunos (Marquez, Touré, incluso Iniesta por su discontinuidad en la brillantez), lo dudoso de los fichajes (Maxwell ni fu ni fa y Chygrinskyi con todo por demostrar) y, sin duda, el impacto del Villarato en el criterio arbitral en las últimas semanas. Todo ello nos ha hecho dudar.

Por ello creo que una de las claves para la recuperación del Barça pasa por profundizar en la crisis merengue. Y dado que para el partido del Bernabeu, ocasión ideal para que afloren los fantasmas que desde el año pasado vagan por el feudo blanco, faltan unos cuantos partidos, la mejor arma es, sin duda, la continuidad blaugrana en la Champions.

Cada partido jugado, cada eliminatoria superada, cada sorteo en viernes, cada previa, cada acorde del hipnótico himno del torneo supone una puñalada en el vientre del rival malherido. Cada golpe asestado simplemente con la continuidad en la liza, aproximándonos lenta pero inexorablemente a la Final, a su final, a la de Espe, Aznar y Florentino, a la de la décima, provocará movimientos sísmicos en los despachos del Bernabeu.

Y ello se trasladará inmediatamente, a través de los asalariados disfrazados de periodistas de Marca, en campañas de acoso y derribo contra el entrenador -ya iniciada-, de busqueda de cabezas de turco en la plantilla -increible la de culpabilización de Higuain, que por cierto no acepta la oferta de renovación del presidente, sazonada con la desazón del chupón egoista por excelencia (CR9) por el individualismo del Pipita-, de fichajes de entrenadores (desde la eliminación ya tenemos a Mourinho, Benítez, Cesc, Silva, Rooney, Silva, Navas, Ribery) y, curiosamente, de silencio sobre los fichajes presidenciales con rendimiento ínfimo (Kaka y Benzema).

El Barça debe aprovechar la barcelonitis aguda que se ha instalado en Madrid. Los 6 títulos escuecen y sus fracasos no hacen más que echar sal en la herida supurante. No aceptan que los cracks azulgrana sean intocables -no quedan Figos que comprar-, que en Europa los odien -ni ADN ni leches-, que los millones no compren títulos (3 de 20, gran marca del ser superior)...

Y, encima, en basket se les avecina otro chorreo en la Euroliga. Gracias, Madrid, por alegrarnos los días.

martes, 23 de febrero de 2010

Otro chorreo...

Definitivamente ser merengue se ha convertido en una penitencia en los dos últimos años. No solo pierden, sino que además sufren una humillación tras otra ante el Barça. Con el 2-6 -y no fueron más para meter en un lío al responsable del marcador del Bernabeu- quedó sentenciada la Liga y abierta la serie del Barça de las 6 Copas, con el Madrid más en blanco que nunca.

Y ahora, además, el basket. En ACB ya sufrieron la más escandalosa paliza a domicilio que jamás le hubiese infligido el Barça. Entonces encontraron bastantes excusas en forma de lesiones, falta de acoplamiento, etc. OK.

Pero ahora, cuando llegaban crecidos a la Final de la Copa del Rey, impulsados por la clara victoria ante Caja Laboral, muy disminuido por la ausencia de Splitter, ante un Barça que se había mostrado dubitativo en cuartos y semis, se han estrellado contra un muro, un rodillo les ha pasado por encima que, encima, ha tenido la clemencia de regalarles el último cuarto entero para que maquillasen el resultado. En Roma uno se suicidaba por mucho menos...

Pese al rímel de última hora, el Barça ha batido un nuevo record -el de máxima duferencia en una final en época ACB- con el 80-61 final. Y lo cierto es que este partido, en que sí había un título en juego, se han aclarado muchas cosas, la mayoría inquietantes para el club que preside ese personaje engreido que se ha pasado todo el partido mirando el móvil para disimular el ridículo. A saber:

El mejor entrenador de Europa, el que iba a entrenar cuando quisiese en NBA, se ha visto otra vez superado sin discusión por el novato de Pascual. No es momento de discutir a Messina, pero su incapacidad para hacer rendir a su equipo ante los grandes (no solo Barça, también Caja Laboral -en ACB-, Maccabi o Montepaschi han pasado por encima), su discutible gestión del equipo y su incontinencia a la hora de provocar movimientos en la plantilla sí permiten concluir que no está el elegante -en esto sí que le debe gustar a Florentino- técnico italiano en su mejor momento...

El Barça se ha llevado la Copa con el Navarro menos determinante -por no decir el más desacertado- de su carrera. Ha acabado la competición con unos discretos 11 ptos. por partido, con unos porcentajes lamentables para un jugador de su nivel (6/15 en tiros de 2 y 4/16 en triples). Pero el Barça ha ganado. Los que tradicionalmente minimizan el potencial culé apelando a la navarrodependencia van quedándose sin argumentos.

Ricky, como ya hizo en liga, se ha vuelto a comer con patatas a Prigioni, quien incapaz de seguir el ritmo de su rival no ha tenido fuerzas ni para su especialidad, la protesta continua. Para aquellos que menospreciaron el fichaje de Ricky alegando que su objetivo era Prigioni, para aquellos que decían que no tenía tiro, para aquellos que aun no han digerido su no al Madrid, mucho bicarbonato.

Las rutilantes estrellas que la prensa de la capital publicitó como el nuevo Kukoc (Velickovic) o el Gasol del Este (Tomic) apenas han lucido en esta Copa. Apenas algo del primero en semis. Pero en la final, nada. Uno, sumando solo en los minutos de la basura. El otro, inédito. ¿Algo que rectificar?

El juego interior del Barça ha superado en todo al madridista. Y muy especialmente con dos jugadores destacados: Fran Vazquez, del que tanto se han reido por su cobardía al negarse a hacer las Americas, y Lorbek, al que el gran Messina no quiso traerse de Moscú -prefirió a otros jugadores de la Liga rusa, como el impagable Hansen o el decadente Garbajosa-. Solo la tradicional lucha de Reyes y la presencia de Lavrinovic ante la versatilidad de los recursos de Pascual. Tiene mucho mérito haber perdido contra pronóstico a Ilyasova y Andersen y haber mejorado el equipo con sus substitutos (Lorbek y Morris). Chapeau para Chichi.

¿Y qué pasa con Bullock? ¿Qué esta mayor, el hombre? ¿Y Basile? Mientras Messina va eliminando piezas (el propio Bullock, el marginado Vidal, los olvidados Dasic y Tomic) para depender casi exclusivamente de la experiencia de Jaric y la apelación a la heroica de Llull, Pascual va repartiendo minutos y protagonismo, involucrando a todos los jugadores. Incluso aquellos con limitaciones en sus habilidades ofensivas (Sada, Grimau) tienen cabida en el equipo gracias al perfecto entendimiento de su rol. Cada uno sabe lo que le toca y la química en el equipo es evidente. Exactamente lo contrario que el Madrid...

¿Y ahora qué?

Pues nada, la prensa de Madrid vapuleará durante una semana a ciertos jugadores (Garbajosa colchonero, Hansen inútil, Vidal, Bullock y Tomic ausentes), se animará con el anuncio de algún nuevo fichaje para la sección de basket, celebrará el próximo triunfo y, sobre todo, relegará la información baloncestística en favor de la de fútbol.

¿Y el próximo chorreo?

Si no lo evita el Olympique, a finales de mayo. Nos vemos en el Bernabeu.

domingo, 7 de febrero de 2010

¿VILLARATO?

No quería hacerlo. No me apetecía más dar pábulo al tema. Pero después de ver la fijación de Marca, pidiendo la suspensión a perpetuidad de Piqué por la roja ante el Getafe, y de As, rearbitrando el partido para dejarlo en 1-2, tras anular el gol de Messi por fuera de juego posicional de Ibra y ver otro penalty en el área barcelonista, no he podido más.

Esta última semana se han desarrollado curiosas teorías sobre el significado del Villarato. Referencias al apoyo de Laporta a la reelección de Villar hace años, reflexiones sobre el apoyo de los árbitros a los grandes basadas en la main de dieu de Henry y la selección de árbitros para el Mundial de Sudáfrica...

Tonterías.

El Villarato es la respuesta de un colectivo (el madridismo), canalizado a través de unos mensajeros a sueldo (periodistas, de As y Marca, pero también de las cadenas televisivas presuntamente nacionales) a una serie de síntomas psicosomáticos que se resumen en:

ESCOZOR por pasarse los años en blanco mientras el rival completa el mejor año de la historia que ningún equipo haya jamás vivido, sumando todos los triunfos de forma inapelable, con buen fútbol y mejor estilo.

ENVIDIA por no poder disfrutar de un juego atractivo y admirado a nivel mundial, como sí ocurre con el Barça, reconocido como el referente indiscutible por todos los rivales.

FRUSTACIÓN por ver al rey indiscutible del futbol mundial vestido de blaugrana, acumulando galardones individuales mientras sus estrellas pagadas a precio de oro solo son reconocidas por actitudes chulescas, lesiones inducidas, anuncios de calzoncillos y pubalgias crónicas.

IMPOTENCIA por sufrir la mayor humillación de su historia y a domicilio, en forma de goleada escandalosa, sin paliativos. Chorreo que, lo saben, será recordado por los siglos de los siglos.

INCAPACIDAD para encontrar un entrenador a la vez capaz y glamuroso que oponer al siempre ponderado y unánimemente admirado Guardiola, quien, para más inri, jamás podrá ser fichado.

PERPLEJIDAD ante la generación continua de talentos surgidos de la cantera culé, frente al erial de la fábrica merengue, donde aun se amarran a los tacones de Guti y la raza de Raul.

ESTUPEFACCIÓN por comprobar como el estamento arbitral que tradicionalmente acudía raudo a sentenciar las competiciones en su favor no muestra ahora de forma tan escandalosa sus preferencias, aun y teniendo en nómina a bazofia deportiva como Pérez Burrull o Delgado Ferreiro.

INDIGNACIÓN por que un equipo no español, catalán para mayor gravedad, domine las competiciones nacionales y despierte simpatías en tierras donde antes solo podía adorarse la bandera blanca, siempre sinónimo de la rojugualda. Hoy un equipo que es el auténtico símbolo de Catalunya -aunque les duela a los pericos- domina sin discusión en España, Europa y el mundo. Hasta a la parodia de Mister Bean que habita la Moncloa ansía que el Barça le salve la cara y recupere el prestigio dilapidado con su catastrófica gestión. Como se han de ver por las españas...

SORPRESA por comprobar que ningún jugador de can Barça sea receptivo a los cantos de sirena del tito Florentino. Ni Iniesta, ni Messi ni nadie quiere ir al Madrid.

ESQUIZOFRENIA, por pasarse los partidos repasando el video para detectar ayudas escandalosas a favor del Barça, viendo la mano de Villar en todas las decisiones -incluso en la nunca sospechosa de madridismo del Comité de Competición, formado por individuos que han reconocido su condición de socios merengues-.

HISTERIA por comprobar como todas sus artimañas manipuladoras caen en saco roto, no logran distraer al equipo culé -sí al entorno, pero no a Pep y los suyos-y, encima, reciben una lección de sentido común, humildad y elegancia en cada rueda de prensa por parte del técnico de Santpedor.

Y se podría seguir y seguir. Pero no hace falta. Basta con escuhar las declaraciones de Raul y a Pellegrini. Esas que no se ponen en los titulares grAndilocuentes. Esas que se silencian. Eso es el Villarato.

domingo, 17 de enero de 2010

¿Y EL RETROVISOR?

El tiempo pone las cosas en su sitio. Hace unas semanas, cuando el Madrid alcanzó el liderato de forma efímera -le bastó llegar al Camp Nou y perder, el día que, según ellos, salieron reforzados-, Casillas dijo aquello de ver al Barça por el retrovisor.

Hace una semana, tras el empate ante el Villarreal y, más aun, tras la derrota en la ida de la Copa con una alineación poco habitual y el arbitraje manifiestamente malintencionado de Pérez Burrull, el tema de moda era el cambio de ciclo.

Tras el citado empate y con toda la prensa nacional jaleando el asalto al liderato por parte de los merengues, estos fueron incapaces de marcar un miserable gol a un combativo -pero inofensivo en ataque- Osasuna.

Para despistar, se desvió la atención hacia la Copa, esa competición que los blancos abandonaron prematuramente -o no, era una táctica intencionada para dosificar esfuerzos-, donde se celebró a lo grande la derrota culé en la ida. Por primera vez en mucho tiempo el Barça fue el primer titular en el área de deportes de los noticiarios de las cadenas nacionales. Que alborozo.

Llegó el pasado fin de semana y el Madrid, jugando antes, derrotó épicamente al Mallorca y conquistó, de forma otra vez breve, la primera posición. Cuantas esperanzas depósitadas en el Tenerife para nada. Tras soñar durante el primer cuarto de hora ante el absentismo azulgrana, el rodillo pasó por encima. Pese a ello, florecieron las críticas: un equipo como el Barça no puede salir sin tensión, una empanada como esa sería definitiva frente a un gran equipo, bla, bla, bla.

Llegó la vuelta de la Copa y tras el desgaste de la primera mitad, reapareció el furibundo campeón. Solo Palop, la falta de puntería y un punto de mala suerte impidieron la victoria. El Barça mereció pasar pero los mismos de siempre celebraron el fin de la era de Guardiola, hablaron del campeón de rodillas, recuperaron el cambio de ciclo y añadieron el tema de la renovación de Pep a la carpeta de la desestabilización, a ver si cuela.

Y cuando esperaban meter más presión, dando por descontado su triunfo en San Mamés y soñando con otra machada de Navas y Capel, va y se estrellan otra vez.

El Madrid volvió a ser incapaz de marcar en un desplazamiento. Nada de nada. Ahora resulta que el hecho que el rival juegue a la defensiva, destruyendo como única táctica, con dureza y provocación, es deleznable. Que el portero contrario lo pare todo, una especie de desgracia divina. Parece que faltaban Higuain y Van der Vaart. Claro. Lo del madridismo oficial es simplemente delirante. Venden las victorias antes de jugar, descalifican a los rivales con desprecio, atribuyen sus derrotas a conjuras judeomasónicas -esto entronca con su ADN-, justifican con ausencias de secundarios los ridículos de sus estrellas, elenco de inadaptados más pendientes de fotografiarse en calzoncillos enseñando musculitos que de marcar goles (por cierto, ¿cuando dimite el equipo periodístico de Marca, empeñado en demostrar, con extrañas peripecias pseudomatemáticas que CR9 es mejor que Messi?)...

Y va el Barça y golea de nuevo. A pesar de que Palop -¿por que no lo fichamos de segundo portero?- volvió a pararlo casi todo -como Gorka, por cierto, a uno lo jalean por el partido de Copa, al otro lo maldicen, este es el prisma capitalino-. Y Messi batiendo records y encaramado en lo más alto del Pichichi. +5.

Pero no nos preocupemos. Seguirán aprovechando cualquier punto débil del Barça para intentar desequilibrar al equipo. La renovación de Guardiola, las elecciones, la carrera política de Laporta, el Villarato, Chygrynskyi, la falta de puntería de Ibra, el futuro de Henry... Cualquier tema servirá para ver si de una vez el equipo más grande de la historia deja de ganar.

Bien hariamos desde el Barça y su entorno de evitar darles carnaza. Está claro que de Laporta no podemos esperar nada bueno. Entre la presión a Pep para que renueve y así poder presentarlo como baza electoral y su peculiar carrera política, caracterizada por el populismo y el personalismo egocéntrico, todo ello sazonado por los rumores a su vida sentimental -Tiger Woods es un aprendiz a su lado-, el presidente dará sobrados motivos para ser protagonista. Quizá mejor. Teniendo en cuenta que es un personaje ya descontado para el Barça, si acabara centrando la atención y permitiendo al equipo vivir tranquilo, aun nos iría mejor.

Y mientras, en Madrid, buscando por el retrovisor... que viene el Valencia!

viernes, 15 de enero de 2010

4 reflexiones cortas antes de bailar sevillanas otra vez

La eliminación (con empate global, pero derrota al fin y al cabo) ya ha sido ampliamente comentada. Tenía que llegar, los jugadores descansarán más, una derrota dulce (¡!), mucho o demasiado tiempo para hablar de elecciones, un problema de motivación para los suplentes, etc.

Creo que es bueno comentar alguna cosa más:

- Iniesta is back!!! Después de muchos partidos incompletos, el partido de Sevilla fue el primero en que se vieron 70 minutos de ese jugador con velocidad, desborde, y xut escarranzit (suerte que toda la fuerza que tenia la guardó para Stanford Bridge)

- Por el contrario, Pique, que ha estado inconmensurable los últimos 12 meses, ha parecido entrar en una etapa de dudas, con graves imprecisiones con la pelota, más lento de lo habitual y con menos visión de la jugada. Baja forma temporal?

- Bojan si, Bojan no? Después de que otros bloggeros dejaran a caer de un burro a Bojan, nos sorprende con un gran partido en Tenerife, y luego 10 minutos desaparecido en Sevilla. ¿Lo veremos mañana?

- Que comió Henry el miércoles? Estuvo extraordinario hasta que, una vez más, perdió la cabeza e hizo una entrada de tarjeta naranja y que permitió al Sevilla perder un par de minutos en el tiempo extra. No era el jugador sibarita, inteligente, reflexivo? Que manera de estropear una actuación soberbia!!

Y mañana, más sevillanas. Sin dudas, sin palos, sin Palops afortunados, un buen partido con victoria clara.

miércoles, 6 de enero de 2010

CARBON PARA PEREZ BURRULL

En la noche mágica de Reyes, la ida de la Copa de otro rey -este minúsculas- ha estado marcada por la actuación de este colegiado que, de forma recurrente, se cruza en el horizonte culé para, con independencia de la situación en que nos encontremos, perpretar una de sus actuaciones manifiestamente intencionadas, con el único e inequívoco objetivo de perjudicar al Barça.

Este personaje no forma parte del colectivo de malos árbitros que pululan por los campos -esos a los que Xavi, acertadamente, despreciaba resumiendo que, simplemente, no saben qué es el fútbol-. Pérez Burrull -quien prefiere que se pronuncie Burrul- forma parte de esa mítica estirpe de personajes chulescos, adalides del madridismo, antibarcelonistas galopantes, siempre dispuestos a armarla, siempre listos para provocar, siempre hábiles para aplicar criterios dispares con los que desquiciar a cualquiera. Es el heredero de personajes como Diaz Vega o Guruceta, lo que le valdrá el unánime jaleo de los mismos ¿periodistas? que se inventaron el “Villarato”.

Basta recordar que este individuo es el que celebró conjuntamente con el madridismo el famoso partido del pasillo culé hace dos temporadas, saludando efusivamente antes y después del partido a los jugadores merengues, regalándoles un penalty, tarjeteando hasta la expulsión a los culés y añadiendo tiempo extra a ver si alcanzaban la manita.

Por si alguien tiene dudas, rememoremos el Madrid – Osasuna de la temporada pasada, con victoria mínima de los suyos, omitiendo dos clamorosos penalties sobre Juanfran, al que expulsó por simulación y del que se rió, en su cara, diciéndole “a ver si aprendes a tirarte”. No creo en la casualidad a la hora de las designaciones, más teniendo en cuenta que el Director Técnico del Colegio de Arbitros es... Diaz Vega. Cuanto escuece el 2-6, el Barça de las 6 Copas y demás triunfos incomparables del Barça.

En el enfrentamiento contra un buen Sevilla, que ha sabido explorar los puntos débiles en la defensa culé con su juego rápido y abriendo a las bandas, frente a un rival anormalmente desorganizado, muy posiblemente a causa de las rotaciones y condicionado por la necesidad de sacar un buen resultado, las decisiones de este personaje han condicionado definitivamente el resultado. En la primera parte ha tolerado las faltas reiteradas de jugadores sevillistas sin mostrarles la amarilla que posteriormente ha ido enseñando con celo exquisito a los blaugrana y ha penalizado con fuera de juego inexistente una ocasión clara de gol de Bojan. En la segunda se ha desmelenado, alcanzando su climax con la anulación todavía inexplicable del gol de Bojan con colaboración de Ibra que hubiese supuesto el empate, ha visto con indudable -para él- claridad la continuidad fuera-dentro del agarrón de Chygrynskyi a Capel que propicia el penalty decisivo, ha captado con precisión milimétrica -la que faltó antes- el fuera de juego -existente- de Alves que hubiese supuesto el empate a dos y se ha mostrado diligente hasta la exquisitez en la aplicación estricta del código disciplinario contra el Barça como jamás lo hizo antes.

Dicho todo esto, se merece que los Reyes le traigan carbón, mucho carbón, a este... se aceptan rimas.

domingo, 3 de enero de 2010

ÑBA 2009, EL AÑO DE LOS GASOL


Acabó el 2009 y es hora de hacer balance de la temporada de los representantes españoles en la NBA, sin caer en el tan habitual patriotismo barato que ciega a la mayoría de los analistas.

En primer lugar, es justo reconocer el mérito indudable de Pau Gasol en el anillo de los Lakers, afianzado en su posición de escudero interior del sublime Bryant. Pau ha sabido entender su rol e interpretarlo con eficacia, sin verse afectado por la pérdida de protagonismo respecto a su etapa grizzlie. Solo esto vuelve a demostrar su inteligencia, principal intangible del mayor de los Gasol. Ese que le permite aprovechar las pelotas dobladas por la estrella y jugar sin balón para tomar ventaja. Su premio, el All Star, el anillo y una espectacular renovación.

Solo un pero al respecto: sospechoso el rendimiento en los 3 partidos anteriores a la firma del nuevo acuerdo, superando noche sí, noche también, su tope reboteador. Tras la firma, vuelta a la normalidad (17 ptos, 12 rebotes), que no es poco. En el fondo, lo del contrato es otra muestra de inteligencia..

Y una duda, no tanto individual como colectiva: estos Lakers 09-10 me parecen más inconsistentes que los anteriores. El cambio del siempre conflictivo Artest por el currante Ariza, el desplazamiento de Odom al banquillo y la decadencia de Fisher, junto con un banco justito -salvo por Odom y, a veces, Brown- estan exigiendo más de la cuenta al maltrecho Bryant, obligado a ejercer de Jordan -por lo de los tiros ganadores de último segundo- con demasiada frecuencia. Quizá en el Oeste no encuentren un rival de suficiente envergadura, pero veo al equipo un escalón por debajo de Celtics o Cavs.


En segundo lugar, chapeau para Marc Gasol. Brillante adaptación en su primera temporada y espectacular progresión en la segunda (15 ptos, 10 rebs), ejerciendo un cierto liderazgo -cocapitanía con Randolph- en un equipo plagado de egos pero, hasta esta temporada, falto de química. Gran mérito del mister, Lionel Hollins, capaz de integrar al colosal -en lo físico y como jugador- pero siempre díscolo Randolph (20+11), dar confianza a un base yo-yo como Mike Conley (10 ptos + 5 asist), y hacer compatibles a dos chupones como Rudy Gay (21 ptos) y O.J. Mayo (18 ptos). Marc aporta solidez en la zona, hace lo que sabe en ataque -61% en tiro, ya hay otros para volverse locos- y completa un quinteto compacto que marcha al 50% (16-16) y con posibilidades reales de luchar por play-off. El banco es escaso (notable Sam Young, pero poco más, con Tinsley de vuelta de todo y Thabeet con todo -salvo los centimetros- por aprender) y puede ser el punto flaco del equipo.

Pese a ello, ni en sueños va a jugar el pequeño de los Gasol el All Star. Ni es la estrella ni el anotador en su equipo ni el mejor en su posición. Ni en la votación popular ni en la elección de los entrenadores. Vender ahora que pueden ser -los Gasol- los primeros en hacerlo para luego acabar arremetiendo contra no se que chauvinismo americano es puro provincialismo. El mismo que exigía el All Star para Calderón, por ejemplo.

En todo caso, muy buen rendimiento de Marc, ejemplo de adaptación al entorno -ciudad- y a las circunstancias -equipo inestable por definición-. Otra muestra de inteligencia familiar que, a la vista de las declaraciones maternas sobre los representantes, debe tener origen paterno.


Para seguir, año negativo, este sí, para Calderón. Tras el brillante arranque de la temporada 08-09, las lesiones le dejaron fuera del equipo, el cual fue de mal en peor sin su timón y acabó fuera de play-off. Solo la casi infalibilidad en los tiros libres que le auparon en dicho apartado estadístico endulzaron el año de Calde. Esta temporada, tras dedicar el verano a recuperarse, se preveía positiva.

Pero nada funcionó. De entrada Calderón se mostró errático en el juego (12 ptos, pero solo 6 asistencias y 78% en tiros libres) y el equipo lo acusó acumulando derrotas. Finalmente la reproducción de los problemas físicos le tienen nuevamente apartado y, contra pronóstico, el equipo ha ido hacia arriba (con 16-18, peor que Memphis, pero en posición de play-off en el Este), con los ya conocidos Bosh (24+11, siempre fiel a sus estadísticas) y Bargnani (17+6, parece que por fin se ha levantado de la siesta) pero, sobre todo, con la incorporación del polivalente Turkoglou (13 ptos + 4,5 rebs + 4,5 asist), tan brillante en NBA como nefasto con su selección y, aunque duela a muchos reconocerlo, con Jarred Jack (10 ptos, 5 asist.) como eficiente director, haciendo que la ausencia del extremeño apenas se note. Año para olvidar.


Y no demasiado mejor para Rudy Fernández. Tras el buen arranque de la temporada 08-09, el famoso rookie-wall le pasó factura y acabó la temporada con unos números correctos (10 ptos, 3 rebs, 2 asist) pero una peligrosa sensación: la de ser considerado un simple especialista en el lanzamiento triple (de hecho el 63% de sus tiros lo fueron desde tal distancia) o finalizador de alley-hoops servidos por Sergio Rodríguez.

Esta temporada 09-10 se esperaba la de la confirmación, en la que debía disponer de un rol con mayor protagonismo en ataque -algo que, por sus condiciones, puede hacer-. Pero la realidad ha sido decepcionante: más de lo mismo, aderezado con problemas físicos que le han hecho disminuir sus estadísticas de tiempo en pista y anotación hasta que ha tenido que pasar por el quirófano.

Y lo peor es la sensación que la construcción del equipo en Portland hace girar todo el juego ofensivo alrededor de Brandon Roy y sus 1 contra de 5, para que, si su casi inagotable capacidad para penetrar con rectificados imposibles le obliga a doblar pase hacia el exterior, encuentre apostados a sus compañeros esperando para el triple. Eso, o ver el highlight de turno en plena cancha.

Malas perspectivas pues en un equipo monocorde en ataque y con un entrenador poco dado a confiar en jugadores inexpertos, extranjeros o poco esforzados en defensa. Aunque Rudy cumple en esto último, no cuenta con la confianza de McMillan y eso le confina a funciones de especialista y a perder su imprevisibilidad y exuberancia física. En 2010 solo puede ir a mejor.


Como mejor le ha ido ya a Sergio Rodríguez. En su temporada en la encrucijada -o aportar algo o volverse a Europa- parece que ha ido a parar al equipo ideal. Del desconfiado McMillan en Portland al ofensivo Westphal en Sacramento, en un equipo con todo por reconstruir, sin presión y con confianza en los jovenes. Y el equipo, tras perder por lesión a su mejor jugador (Kevin Martin) ha respondido (14-19, mejor de lo previsto) con los rookies Tyreke Evans (20+5+5, llamado a ser rookie del año) y Omar Casspi (de Maccabi a California a ritmo de 13+5) y el forward de 2º año Jason Thompson (15+9) como mejores noticias. En ese contexto Sergio ha encontrado el hueco para desarrollar su juego con la libertad que nunca tuvo en Portland, respondiendo en los 14 minutos en cancha con 6 ptos y 3 asistencias y una mejora notable en sus porcentajes y control de las pérdidas. No está claro que pueda conseguir mucho más espacio, pero puede asentarse en un rol de 2º-3er base en equipos con un perfil que se ajuste a sus características. Si no, a volver a Europa.


Y finalmente, una convicción: Ricky está llamado a ser el jugador con mayor impacto de la ÑBA. Su estilo se ajusta mucho más a la NBA que a la ACB. Su lectura del juego está muy por encima de la del resto de playmakers que últimamente se han incorporado a la liga, incluido el sobrevalorado -especialmente por si mismo- Brandon Jennings. No se si ganará el título NBA o si alcanzará las cifras en anotación de Pau -quien será siempre el referente en mayusculas-, pero estoy convencido que Ricky acabará ejerciendo el liderazgo del equipo donde vaya a parar y que, fruto de ello, dicho conjunto mejorará sus posibilidades en la competición. La anotación de Ricky, mejorará. A pesar que su tiro exterior sea aun errático y su estilo altruista. Da igual. Ricky luce aun sin anotar. Algo que muy pocos pueden decir. Se aceptan apuestas...

lunes, 28 de diciembre de 2009

OTRA HUMILLACIÓN...

Realmente ser merengue debe estar convirtiéndose en un suplicio. Vaya añito.

Pese a las campañas mediáticas descaradas de la prensa servil de la capital (recordemos el cagómetro, los dodotis y demás puerilidades), el Barça arrasó en la primera mitad de año, haciéndose con la Copa del Rey -ese torneo donde el Madrid ha encadenado humillaciones sonrojantes ante Real Unión de Irún primero y Alcorcón después-, sentenció la Liga con una victoria histórica en el Bernabeu -en una humillación colosal, a domicilio, sin paliativos- y acabó rematando con la Champions, esa competición que en que el Madrid se ha abonado a ser eliminado en octavos -y va un lustro-, humillado en este caso por el Liverpool, el del famoso chorreo.

Pero la cosa no acaba aquí. Pensaron que con Florentino y sus millones -ojo, nunca son suyos, una vez fue la recalificación al amparo del PP de la Ciudad Deportiva y la otra los préstamos de sus amigos de la Banca- volverían a arrasar.

Pero no. De momento, mal que les pese, observan impotentes como el Barça encadena trofeos (Supercopas y Mundialito) hasta convertirse indiscutiblemente en el mejor equipo del mundo, sufren viendo a Messi reconocido como mejor jugador del planeta, Balón de Oro, FIFA World Player, con Xavi e Iniesta como escuderos, y en la Liga no les queda más remedio que seguir la estela culé (¿qué decían esta gente del retrovisor?).

Y, por si fuera poco, va el equipo de basket del Barça y les inflige la mayor paliza a domicilio de la historia. Como algunos han escrito, el 2-6 del basket, una humillación histórica.

Analizando en profundidad el partido de Vistalegre y los prolegomenos uno detecta numerosos paralelismos con el pasado. Se demuestra que el madridista es el único colectivo capaz de hacer el ridículo más estrepitoso dos veces en un año.

Basta recordar el proceso constuctivo del Madrid de basket de este año:
– Se fichó a Messina, el entrenador con el segundo mejor currículo de Europa -al primero, Obradovic, lo tuvieron y lo echaron tras ganar la última Final Four, hace ya 15 años-. Todo el mundo de rodillas por favor, toda la prensa a sus pies. Se utilizó a Messina para descalificar a Pascual por inexperto, justo cuando acababa, contra pronóstico, de ganar la ACB.
– Se fichó a Velickovic, que autodefinió su juego, el día de su presentación, como el de Kukoc. ¿Alguien le vió frente al Barça?
– Se fichó a Prigioni, un jugador ya en el ocaso de su carrera, incapaz de resistir más de 20´ en cancha, convencidos de convertirlo en el timonel blanco. ¿Jugó?
– Se fichó a Lavrinovic, a Hansen, a Dasic, a Garbajosa -colchonero reconocido, va y se le ocurre reconocer al final del partido que el Barça es el mejor equipo de Europa-, a Kaukenas, a Sergi Vidal y ahora a Jaric. ¿Para qué?
– Se quiso fichar a Ricky Rubio. Se infló el globo una vez más desde Madrid. Se anunció a bombo y platillo un preacuerdo con el equipo blanco. Florentino el todopoderoso lo llamó personalmente. Pero Ricky rechazó la oferta, como lo hizo -por temas tanto económicos como geográficos (la inóspita Minnesota tampoco es Barcelona)- con la NBA. Y no se le ocurrió otra cosa que irse al Barça. ¿Por qué? Simplemente por competitividad -el mejor equipo ACB- y por comodidad -quedarse en casa-. Tanto monta, monta tanto. Desde la capital lo tomaron como una afrenta y las descalificaciones en la prensa han sido constantes (sobrevalorado, sin tiro, niñato malcriado...). En la humillación del 27-D han descubierto quien es Ricky.

El Barça pasó por encima de los blancos. Messina empezó chillando -¿no era este la elegancia personificada?- a los árbitros y acabó hundido como su ¿equipo?. Sus estrellas desaparecieron, Bullock escondido como en todos los partidos importantes, Velickovic incomparecido, Prigioni pidiendo plaza en el geriátrico y los demás haciendo lo que podían. Solo Lavrinovic y el proscrito Dasic -al que van a dar de baja cuando se recuperen los lesionados- salvaron la cara.

Pero no hay de qué preocuparse. El madridismo oficialista, el que vive al amparo de la prensa madrileña, ya ha encontrado su excusa en las lesiones. Resulta ahora que los jugadores clave de este Madrid llamado a hacer historia, del que semana sí, semana también, se ha escrito que estaba batiendo records de imbatibilidad (¿como van ahora? ¿cuantos veces han jugado contra el Barça? ¿0-3?), eran los lesionados Llull, Felipe Reyes y Van der Spiegel, además de Hansen.

Basta de engañar al personal. Tres de los cuatro jugadores ausentes eran miembros de la plantilla blanca del año pasado.

De ellos Llull es el único que este año tenía continuidad, más que nada para dar descanso al retirable Prigioni. Y, sinceramente, si la solución a los problemas del Madrid es Llull podemos respirar. Es habitual que el madridismo ensalce cualquier gesta. Pero convertir a Llull en candidato inminente a la NBA es rozar la esquizofrenia. Básicamente es un escolta potente, con tiro irregular, gran finalización de contraataque y cuestionable capacidad de dirección -estilo Lakovic en ese aspecto-. ¿Este es el gran base que echó en falta el Madrid?

Más importante se me antoja la baja de Felipe Reyes, el auténtico corazón del Madrid. Pese a que en Madrid se silencie el tema, me resulta bastante obvio que Messina no cree en él. Prefiere jugadores más grandes, más atléticos, más versátiles. Felipe es un 5 encerrado en un cuerpo de 4. Aunque ha mejorado notablemente su lanzamiento de 4-5 metros, no tiene la movilidad de Velickovic, la auténtica apuesta de Messina. Visto que está verde para jugar de 3, lo va a utilizar como 4 móvil. ¿Quién es el perjudicado? Blanco y con (mala) leche, Reyes.

De Van der Spiegel, mejor ni hablar. De los hombres altos del CSKA Moscú que han abandonado recientemente el equipo -recordemos, dirigido por Messina-, uno al Madrid (VdS) y dos al Barça (Lorbek y Morris). ¿Hace falta decir nada más?

En definitiva, el Barça le dió una soberana lección al Madrid. En plenas fiestas, sin fútbol, con el ambiente caldeado, con la cantinela de enfrentarse los dos mejores equipos de Europa -ahora uno está claro, el otro también... que no lo es-, solo hubo un equipo. El Barça se mostró arrollador, sin dependencia de nadie -para los que siempre hablan de Navarro, ayer reconoceran que fue más lastre que solución-, con una defensa implacable, dominando el rebote, taponando hasta la humillación (ver Morris a Velickovic), controlando el ritmo (gran Ricky), dando espectáculo (alley-hoop por doquier) y sentando cátedra, Pascual vs Messina.

El 2009 ha acabado, también en basket, con una humillación histórica. El madridismo ha sufrido en sus carnes la ira desatada de su principal rival, quien una y otra vez se ha encargado de derrotarle, recordándole su jerarquía. Y yo me he quedado descansado. Hasta ocho veces me ha salido la palabra de moda: HUMILLACIÓN. Ya son nueve...