Se hizo JUSTICIA. En mayúsculas. El Barça, a la final de Champions y el Chelsea a la calle.Después del éxtasis por el chorreo en el Bernabeu, sin tiempo para reponernos, otro partido al límite, frente a un rival petreo, rudo e incansable, pero también mezquino, especulador y miserable.Por ello, aunque el Barça no haya jugado su mejor partido, espeso en la circulación de balón, atrapado en la maraña defensiva, con sus puntas desaparecidos y una alineación de circunstancias, el desenlace final ha sido JUSTO.
Aunque el Chelsea haya tenido las ocasiones más claras, Valdés haya salvado -!esta vez sí!- un par de ocasiones clarísimas o el árbitro haya podido señalar algún que otro penalty en el área culé, no es menos cierto que el equipo londinense ha salido desde el primer minuto a regalar el balón y meterse atrás, se ha encontrado con un gol increible -por su belleza y su dificultad pero también por su churro- y se ha dedicado a cortar el juego con faltas y pérdidas de tiempo fingiendo faltas. Pese a ello, hay que recordar el partido de ida. Un partido en que solo el Barça buscó el gol, en que se topó con un planteamiento ruin, desesperante, que solo aspiraba, por la vía de la negación de la creatividad, a un mísero empate a nada. Lo consiguieron. Como casi lo había hecho el Madrid en la Liga -en la 1ª vuelta- o lo había logrado el Espanyol.Por ello, victorias como la de Madrid (recordemos, 2-6) o empates victoriosos como el de Chelsea premian finalmente la apuesta innegociable del equipo de Guardiola, el gusto por el fútbol ofensivo como única vía para conseguir la victoria. A menudo el deporte es cruel. Pero en la última semana el fútbol se ha congraciado con el equipo que lleva toda la temporada apostando por un juego vistoso, brillante, estéticamente impecable, sazonado con el compromiso y el esfuerzo de todos sus miembros. Y a castigado finalmente a un equipo que, poseyendo jugadores brillantes, ha optado por la racanería y la comedia. En el estadio donde Mourinho habló de aquello del “teatro del bueno”, Drogba, el tren de mercancías marfileño, ha repetido la clase de piscinazos, simulaciones y fallecimientos seguidos de resurrecciones inminentes. Frente a todo ello, la clasificación del Barça es JUSTÍSIMA
Y también por Iniesta. Reconozco haber pensado muchas veces que si Xavi o Iniesta tuviesen la capacidad de remate desde la frontal del área que adorna, por ejemplo, a Lampard o Gerrard, merecerían todos los galardones mundiales. Y cuando Essien ha marcado el gol de su vida, lo he añadido a la lista de centrocampistas con llegada al área. Esa lista donde me faltaba, sobre todo, Iniesta. Pero este gol, que entronca con el mito de Kaiserlautern, es el premio para el menos mediático de los cracks del planeta fútbol. Por Iniesta, el gol final es de JUSTICIA.Y como no, una vez más, me arrodillo ante Pep. Por haber conseguido que este equipo, además de jugar de ensueño, tenga el espíritu necesario para soportar la presión mediática y machacar al Madrid, para sufrir hasta el minuto 93 y empatar jugando con 10 frente a un rival físicamente superior. Como también dude -aunque hace tiempo que deje de hacerlo- de Guardiola, por él la victoria es JUSTA.Y ahora, a celebrar el título de Liga este fin de semana, viendo como el Madrid pincha en Valencia, celebrando el título frente al Villarreal, para después derrotar al Athletic en la Copa y rematarlo todo en Roma a finales de mes. Si se cumple, acumularemos, entre el 2 de Mayo y el 27 de Mayo, una suma de emociones impensable hace unos meses. Si se cumple de todo ello, los culés ya nos podremos morir en paz...
jueves, 7 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
CHORREO HISTORICO
Se acabó. Lo que pediamos en este blog hace una semana se cumplió con creces. El mejor Barça (estadísticamente) de la historia vapuleó al mejor Madrid (estadísticamente) de la historia. Pero es que este Barça está a años-luz futbolísticamente de un Madrid perdido, sin propuesta de juego, con jugadores dudosos, con el recurso del orden táctico atrás y la épica para sacar resultados. Demasiado poco frente al mejor equipo, por su juego, del mundo.Fue una lección absoluta, un baño total, una humillación en toda regla, una demostración de autoridad incontestable en el Bernabeu, el triunfo del gusto por el fútbol frente al resultadismo de encefalograma plano, una goleada memorable, un set inapelable, un golpe estruendoso sobre la mesa, una máquina imparable y arrolladora, un cambio de ciclo, una debacle para los merengues, barridos, aplastados en su estadio, roto en mil pedazos su cuento de la lechera, la farsa de su remontada alentada por periodistas que no merecen tal nombre.
En definitiva, un chorreo que pasa a la historia. Para muchos seguidores culés, el 0-5 es una historia del pasado que apenas conocen -mejor no preguntar a Bojan-. Para otros, un borroso recuerdo en blanco y negro. Lo de este 2 de Mayo de 2009 pasará a la historia culé. Mientras los madrileños celebran la revuelta contra el francés, la culerada podrá rememorar durante muchos años como en el momento cumbre de la temporada el equipo más espectacular y más goleador de la historia llegaba al Bernabeu a pasar la última prueba ante un Madrid crecido por una racha increible -en sus cifras y en su explicación-. Y como el Barça lo puso a todo en su sitio. Remontando incluso el gol inicial. Acallando cualquier atisbo de remontada. Con autoridad y suficiencia. Con estilo y señorio. Con una superioridad insultante. Gracias Boluda, por darnos a conocer la mejor definición de lo vivido en el Bernabeu: un CHORREO.
Y con la victoria culé se acallaron las voces de todos los bocazas que se han tirado media temporada vaticinando el batacazo del Pep-team y la remontada del “juntos podemos”. Por todo ello, esta goleada también va dedicada a todos los que mearon fuera de tiesto en su ansia de descentrar a los blaugrana. El fútbol da muchas vueltas. Y si hace un año se regocijaron con el pasillo culé ante la Liga merengue, ayer todavía les dolió mucho más. Evitaron tener que hacerlo ellos, impidieron que el Barça pudiese entonar su alirón -matemáticamente- en Chamartín, rodearon el partido de la épica necesaria para escenificar la remontada... y recibieron un meneo que se recordará durante decadas. Acabaron arrastrándose, persiguiendo en vano el balón que los virtuosos rivales trasladaban a alta velocidad y máxima precisión, sin otro recurso que pelotas a la olla y San Iker, haciendo faltas -cuando podían- que simbolizaban su impotencia, viendo como sus goles eran respondidos de inmediato por triplicado. HUMILLADOS, BARRIDOS, VAPULEADOS, CHORREADOS.
Vaya para todos aquellos que hablaron de canguelo y cagómetro, que regalaron dodotis, que dijeron que los culés deberían sentir miedo, que recibieron a Juande tras vencer al Getafe hablando de designios divinos merengues y de Guardiola pidiendo clemencia, que prepararon la fiesta en la Cibeles, que escribieron cómo iba el Barça a perder 3 títulos en 10 días... Para todos ellos, forofos parapetados detrás de medios de comunicación, presuntamente neutrales, de alcance nacional, que lejos de reconocer la brillantez del Barça se dedicaron a ensalzar la racha blanca, que lejos de admirar la combinación de fútbol y espectaculo de los de Guardiola pretendieron cansinamente atribuirlo todo a los favores arbitrales -por cierto, den gracias a Undiano, el principal recuperador en el centro del campo, que perdonó tarjetas y obvió el reglamento acabando el partido sin tiempo añadido, evitando el 2-7-.Para todos ellos: !!!2-6!!!

Y para acabar, ahora toca Champions. La batalla en Stamford Bridge no admitirá prisioneros. Pero lo visto en el Bernabeu reafirma más que nunca la filosofía culé. Y hace todavía más indigna la propuesta de equipos dedicados a practicar antifútbol como única alternativa. Algunos columnistas ex-jugadores, que pretenden minimizar el estilo del Barça ensalzando el juego defensivo, las tácticas con 11 jugadores por detrás del balón y otras lindezas similares deberían, de una vez, reconocer que si ello va acompañado, como ha ocurrido en los tres ejemplos más flagrantes de esta temporada (Madrid en el Camp Nou, Español y Chelsea), de faltas continuas, pérdidas deliberadas de tiempo o simulación de lesiones, el responsable de devolver las aguas a su cauce es el árbitro, sancionando debidamente el antifutbol, amonestando la reiteracion y la farsa. Pero por desgracia el estamento arbitral entiende bien poco de fútbol y prefiere ser protagonista. Solo así pudo el Chelsea salir bien librado del coliseo azulgrana, con un empate a nada y sin sancionados. Todo queda para el partido de vuelta. Aunque con el resultado de Madrid se afronta mucho mejor. Y los del Chelsea, más acongojados. Aunque quizá peor, puede que planten el autocar en su portería, muerdan tobillos y acaben marcando de córner -recurso principal del tan alabado futbol inglés y mayor punto débil del Barça-...
Y si el Chelsea nos elimina, oiremos decir que finalmente, cuando se enfrenta a un equipo de verdad, el Barça no da la talla. Me niego a aceptar este discurso. Cuando el Barça goleó, arrasando, a Olympique de Lyon (5-2) o Bayern (4-0), resultó que ambos equipos ya no son lo que eran, que el fútbol francés y alemán están en decadencia. Cuando se humilla al Madrid (2-6) se dice que es bueno para el madridismo, ya que permitirá que Florentino fiche una galaxia entera -preparémonos para tres meses de prensa capitalina volcada en cientos de fichajes rutilantes-. Pues si el Barça perdiese frente al Chelsea o si lo hiciese en la Final de Champions no dejaría de ser el equipo que juega mejor a fútbol, que busca la estética como camino más honesto hacia la victoria, que sigue marcando estilo, ese que arranca realmente con el Dream team y que en su versión 3.0 ha alcanzado su máximo nivel.
Por ello, como dude de Pep, quiero reconocer su mérito. Los jugadores son excelentes en lo técnico -no tanto en lo físico-, pero la plantilla no difiere demasiado de la que hizo el rídículo la temporada pasada. El entorno culé no es fácil, el presidente -mejor calladito- no goza de la estima del soci y la presión procedente de Madrid para que el Barça fallase ha sido brutal. Pero Pep ha conseguido revertir la situación envenenada que heredó y conseguir que el Barça vuelva a enamorar al planeta fútbol. Y lo mejor. Sabe interpretar perfectamente el sentir del soci. Por que él si es uno de los nuestros. Y logró lo que un culé siempre ha soñado: jugarse la Liga frente al Madrid y ganarla, goleando en el Bernabeu. Gracies Pep.
jueves, 30 de abril de 2009
CON DOS EMPATES BASTA
Superado el partido de ida de Champions con empate sin goles ante el Chelsea, muchos culés viven angustiados, mascullando un “no guanyarem res” como reflexión definitiva ante una especie de providencia adversa empeñada en emborronar una temporada de ensueño.
Y, recordando al Laporta de hace un año -!cómo pasa el tiempo y cuánto cambian las cosas!-, deberiamos decir que no estamos tan mal, hombre. Pero el “neguit” culé -lo que en Madrid llaman canguelo- existe, haciendo que, lejos de soñar con el triplete -ayer tan próximo, hoy lejano-, el seguidor blaugrana se torture ante una concatenación de resultados imaginarios (derrota en Madrid, derrota en Londres, nervios desbocados, derrota ante el Bilbao, pérdida de puntos en la Liga...) que nos lleven a una nueva temporada en blanco, con el Madrid otra vez campeón de Liga.
Que levante la mano el culé al que no se le haya pasado más de una vez este escenario por la cabeza en los últimos días. Pero tan cierto es que se puede perder todo como ganarlo. De hecho, a corto plazo, basta con dos simples empates, ese resultado tan despreciado por su escaso botín, en el que el Barça se ha especializado últimamente. Pues sí, después de considerar insuficiente el empate en Mestalla -especialmente tras el resultado del Sevilla-Madrid- y ante el Chelsea, resulta que simplemente repitiendo ambos resultados dejariamos la Liga sentenciada y sacariamos billete para Roma.
Vayamos por partes. Ante el clásico, quien más tiene a perder es el Madrid. Para empezar y acabar, la Liga. El Barça solo puede perder ventaja (3 puntos o, en un escenario de descalabro, 3 más el goal-average). Ni siquiera el liderato. El calendario inminente es más benévolo para el Barça (Villarreal y Osasuna en el Camp Nou y Mallorca y Depor a domicilio) que para el Madrid (solo Mallorca en casa y desplazamientos consecutivos a Valencia y Villarreal, para cerrar en el Reyno de Navarra). Todo ello obliga al Madrid a ganar al Barça. ¿Y como lo hará? Si juega al ataque -¿sabe?-, el Barça puede hacerle un roto. Si juega a la contra, el Barça puede tocar y tocar. Si juega agresivo como en el partido de la 1ª vuelta... depende del árbitro. Pero en cualquier caso quien parte con ventaja -sin entrar en calidades futbolísticas de unos y otros- es el Barça. El colchón de puntos merecidamente acumulado sirve precisamente para plantear este partido de forma menos desesperada, con la cabeza más fria. Por tanto, el culé no debe sufrir... al menos antes del partido.
Respecto al partido de Stamford Bridge, a sufrir, sí, pero con posibilidades firmes. No diré aquellas sandeces que es mejor un 0-0 en la ida que un 2-1, pero siendo malo el resultado, es el mejor de los malos resultados posibles -entendidos como empates o derrotas-. Creo que el elemento crítico del partido en Londres será aguantar el chaparrón de los primeros 20 minutos, donde el temeroso Chelsea de la ida se transformará en agresivo bulldozzer con ánimo de atropellar literalmente a los blaugrana, jugadores, salvo muy honrosas excepciones, físicamente inferiores. Si aguantamos la avalancha sin daños (0-0), se abrirá un nuevo escenario, trasladando el pánico a las filas locales, que necesitarán perentoriamente 2 goles -esta es la clave- para respirar tranquilos. Y es que al Barça le ha de dar igual -bueno, casi igual- que le marquen un gol. Tanto da un 0-1 que un 1-1. Un gol del Barça pondría al Chelsea contra las cuerdas tanto con el empate inicial como con ventaja mínima inglesa. Y ese gol puede llegar, no hace falta perder la cabeza, en cualquier momento. Y la angustia local, el miedo a perder otra Champions -tras la desgracia de Terry del año pasado-, el recuerdo de la eliminación ante el Barça el día en que del Jorno firmó su finiquito, jugarán a favor nuestro. Ahora bien, hace falta resistir como sea la acometida inicial. Y empezar a tocar, fieles al estilo que hemos impuesto, el que convirtió en el Camp Nou a Hiddink en otro exponente del futbol-miseria, aquel que tiene por profetas a Pochettino y Juande, el que tiene como mandamientos básicos la patada al tobillo, la pérdida de tiempo, la simulación de lesiones...
Fácil no hay nada. Pero imposible tampoco. Esperar que el Barça consiga, al menos, dos empates, no es exagerado. Y además, el primero daría alas para el segundo. Y este devolvería la euforia a la culerada. Y la semana que viene tendriamos que pedir tranquilidad para no caer en triunfalismos excesivos de cara a la final frente al Manchester, en la cual vapuleariamos al chulo-putas de CR7 justo antes de su fichaje por el Madrid...
Y, recordando al Laporta de hace un año -!cómo pasa el tiempo y cuánto cambian las cosas!-, deberiamos decir que no estamos tan mal, hombre. Pero el “neguit” culé -lo que en Madrid llaman canguelo- existe, haciendo que, lejos de soñar con el triplete -ayer tan próximo, hoy lejano-, el seguidor blaugrana se torture ante una concatenación de resultados imaginarios (derrota en Madrid, derrota en Londres, nervios desbocados, derrota ante el Bilbao, pérdida de puntos en la Liga...) que nos lleven a una nueva temporada en blanco, con el Madrid otra vez campeón de Liga.
Que levante la mano el culé al que no se le haya pasado más de una vez este escenario por la cabeza en los últimos días. Pero tan cierto es que se puede perder todo como ganarlo. De hecho, a corto plazo, basta con dos simples empates, ese resultado tan despreciado por su escaso botín, en el que el Barça se ha especializado últimamente. Pues sí, después de considerar insuficiente el empate en Mestalla -especialmente tras el resultado del Sevilla-Madrid- y ante el Chelsea, resulta que simplemente repitiendo ambos resultados dejariamos la Liga sentenciada y sacariamos billete para Roma.
Vayamos por partes. Ante el clásico, quien más tiene a perder es el Madrid. Para empezar y acabar, la Liga. El Barça solo puede perder ventaja (3 puntos o, en un escenario de descalabro, 3 más el goal-average). Ni siquiera el liderato. El calendario inminente es más benévolo para el Barça (Villarreal y Osasuna en el Camp Nou y Mallorca y Depor a domicilio) que para el Madrid (solo Mallorca en casa y desplazamientos consecutivos a Valencia y Villarreal, para cerrar en el Reyno de Navarra). Todo ello obliga al Madrid a ganar al Barça. ¿Y como lo hará? Si juega al ataque -¿sabe?-, el Barça puede hacerle un roto. Si juega a la contra, el Barça puede tocar y tocar. Si juega agresivo como en el partido de la 1ª vuelta... depende del árbitro. Pero en cualquier caso quien parte con ventaja -sin entrar en calidades futbolísticas de unos y otros- es el Barça. El colchón de puntos merecidamente acumulado sirve precisamente para plantear este partido de forma menos desesperada, con la cabeza más fria. Por tanto, el culé no debe sufrir... al menos antes del partido.
Respecto al partido de Stamford Bridge, a sufrir, sí, pero con posibilidades firmes. No diré aquellas sandeces que es mejor un 0-0 en la ida que un 2-1, pero siendo malo el resultado, es el mejor de los malos resultados posibles -entendidos como empates o derrotas-. Creo que el elemento crítico del partido en Londres será aguantar el chaparrón de los primeros 20 minutos, donde el temeroso Chelsea de la ida se transformará en agresivo bulldozzer con ánimo de atropellar literalmente a los blaugrana, jugadores, salvo muy honrosas excepciones, físicamente inferiores. Si aguantamos la avalancha sin daños (0-0), se abrirá un nuevo escenario, trasladando el pánico a las filas locales, que necesitarán perentoriamente 2 goles -esta es la clave- para respirar tranquilos. Y es que al Barça le ha de dar igual -bueno, casi igual- que le marquen un gol. Tanto da un 0-1 que un 1-1. Un gol del Barça pondría al Chelsea contra las cuerdas tanto con el empate inicial como con ventaja mínima inglesa. Y ese gol puede llegar, no hace falta perder la cabeza, en cualquier momento. Y la angustia local, el miedo a perder otra Champions -tras la desgracia de Terry del año pasado-, el recuerdo de la eliminación ante el Barça el día en que del Jorno firmó su finiquito, jugarán a favor nuestro. Ahora bien, hace falta resistir como sea la acometida inicial. Y empezar a tocar, fieles al estilo que hemos impuesto, el que convirtió en el Camp Nou a Hiddink en otro exponente del futbol-miseria, aquel que tiene por profetas a Pochettino y Juande, el que tiene como mandamientos básicos la patada al tobillo, la pérdida de tiempo, la simulación de lesiones...
Fácil no hay nada. Pero imposible tampoco. Esperar que el Barça consiga, al menos, dos empates, no es exagerado. Y además, el primero daría alas para el segundo. Y este devolvería la euforia a la culerada. Y la semana que viene tendriamos que pedir tranquilidad para no caer en triunfalismos excesivos de cara a la final frente al Manchester, en la cual vapuleariamos al chulo-putas de CR7 justo antes de su fichaje por el Madrid...
domingo, 26 de abril de 2009
AL BERNABEU, A GANAR
!Basta ya! Acabemos de una vez con la comedia.
El Barça, futbolísticamente a años luz del Madrid, debe liquidar la Liga ya. Tiene ante si la oportunidad perfecta. Todo el entorno merengue se prepara para una semana de presión, ignorando la Champions -esa competición en la que no pasan de octavos desde hace más de un lustro-, especulando con una goleada que suponga el 4º punto en juego, soñando con ver a los culés despeñándose a continuación en Londres y, ya puestos, frente al Villarreal.
Como no podemos contar con que otros equipos puntuen contra el Madrid, el Barça debe seguir su ritmo. Frente al Madrid basta con un empate, que dejaría a los blancos a 4 puntos más el goal-average a favor. Pero estoy harto de oir a los palmeros del madridismo, empeñados en ensalzar la raza, el orgullo, la casta y todos los apelativos casposos inseparablemente vinculados al Madrid.
El Barça, que asombra a toda Europa, que es admirado fuera de España, que es proclamado por especialistas internacionales como el modelo de futbol perfecto, que asusta incluso a los todopoderos de la Premiership, tiene que escuchar de la prensa capitalina todo tipo de desprecios, atribuyendo todo el mérito de su situación a las ayudas arbitrales -por cierto, tras perdonar a Higuain la 5ª tarjeta por una acción similar a la que no fue condonada a Alves, Pérez Burrull, el indeseable que birló dos penalties a Osasuna y expulsó burlonamente a Juanfran, también le ha perdonado la 5ª frente al Sevilla- o a la voluntaria exclusión del partido de sus rivales...
Por todo ello, el Barça debe -y lo mejor, puede- ganar en el Bernabeu. Sentando cátedra. Dejando a cada cual en su sitio. A diferencia de lo ocurrido en el Camp Nou, donde los merengues se dedicaron a pegar patadas hasta la extenuación, protegidos por la contemporización arbitral y la intensa lluvia, en el Bernabeu solo les vale la victoria y, si es posible, por más de 2 goles de ventaja. Ante esta situación, el Barça debe jugar con calma, moviendo la pelota en busca de los puntos débiles en la defensa del Madrid y, sobre todo, evitando caer en los momentos de locura a los que apela el equipo blanco cuando, a falta de recursos técnicos, lo fia todo a un ir y venir sin centrocampismo, pelotas al área y sálvese quien pueda. Si el Barça mantiene la cabeza fria, tiene medio partido ganado. El resto solo depende de la puntería... y del árbitro.
A la España mediática le interesa que la Liga siga viva (mientras en Alemania se considera que el Bayern no tiene opciones... por estar a 3 puntos del Wolsburg). Y los árbitros de las últimas jornadas parecen empeñados en que sea así -recordemos el escandaloso arbitraje sufrido por el Barça en Getafe-. Y el Comité de Competición, también. Tras indultar a Higuain y pasar por alto la antideportiva actitud del niñato Marcelo -¿contra quien ha empatado este imbécil?-, todo parece quedar compensado con una sanción -en la banda mínima- al descerebrado Pepe -30 millones € por un central cuyo principal recurso es la agresión, habitualmente obviado por los de negro-, para que ahora vengan los recursos, las apelaciones... y acabe en 5 partiditos de nada.
A lo que iba: Undiano Mallenco arbitrará el clásico. Árbitro del agrado del madridismo, como no. Aquel que en el infausto partido de hace dos años (3-3) fue diligente para expulsar -justamente- a Oleguer y señalar -justamente también- un penalty que avanzaba al Madrid, pero que obvió las continuas faltas que merecían la acumulación de tarjetas a, entre otros, Diarra, y pasó por alto un penalty de este a Ronaldinho en el minuto 90... que hubiese dado la victoria y, visto lo visto, la Liga al Barça. Entonces prefirió dar emoción a la Liga. Que el sábado no pretenda lo mismo...
Así pues, al Bernabeu, a ganar. Y al Chelsea, a pasarle por encima. Es importante, por el partido en si mismo, para evitar ir a Stamford Bridge con un resultado adverso, para evitar que los que miran la Champions por la tele lo aprovechen para anunciar que el Barça está en bache... y, de nuevo, por que el Barça es mejor. Que el Chelsea, que el Madrid, que el Manchester Utd., que el Arsenal o que el At. Bilbao. Ganaremos o no el triplete, pero lo merecemos más que nadie...
Y a los pericos, felicidades. Ya fuera de la promoción, es el momento de pedir a Sanchez Llibre que siga un par de temporadas más, subir el sueldo a Tamudo y Luis Garcia, no fichar a alguien que pueda cubrir al siempre-lesionado De a Peña y despedir cuanto antes a Nené e Ivan Alonso, no sea que hagan sombra a la mafia del vestuario. Grande Crackòvia!
El Barça, futbolísticamente a años luz del Madrid, debe liquidar la Liga ya. Tiene ante si la oportunidad perfecta. Todo el entorno merengue se prepara para una semana de presión, ignorando la Champions -esa competición en la que no pasan de octavos desde hace más de un lustro-, especulando con una goleada que suponga el 4º punto en juego, soñando con ver a los culés despeñándose a continuación en Londres y, ya puestos, frente al Villarreal.
Como no podemos contar con que otros equipos puntuen contra el Madrid, el Barça debe seguir su ritmo. Frente al Madrid basta con un empate, que dejaría a los blancos a 4 puntos más el goal-average a favor. Pero estoy harto de oir a los palmeros del madridismo, empeñados en ensalzar la raza, el orgullo, la casta y todos los apelativos casposos inseparablemente vinculados al Madrid.
El Barça, que asombra a toda Europa, que es admirado fuera de España, que es proclamado por especialistas internacionales como el modelo de futbol perfecto, que asusta incluso a los todopoderos de la Premiership, tiene que escuchar de la prensa capitalina todo tipo de desprecios, atribuyendo todo el mérito de su situación a las ayudas arbitrales -por cierto, tras perdonar a Higuain la 5ª tarjeta por una acción similar a la que no fue condonada a Alves, Pérez Burrull, el indeseable que birló dos penalties a Osasuna y expulsó burlonamente a Juanfran, también le ha perdonado la 5ª frente al Sevilla- o a la voluntaria exclusión del partido de sus rivales...
Por todo ello, el Barça debe -y lo mejor, puede- ganar en el Bernabeu. Sentando cátedra. Dejando a cada cual en su sitio. A diferencia de lo ocurrido en el Camp Nou, donde los merengues se dedicaron a pegar patadas hasta la extenuación, protegidos por la contemporización arbitral y la intensa lluvia, en el Bernabeu solo les vale la victoria y, si es posible, por más de 2 goles de ventaja. Ante esta situación, el Barça debe jugar con calma, moviendo la pelota en busca de los puntos débiles en la defensa del Madrid y, sobre todo, evitando caer en los momentos de locura a los que apela el equipo blanco cuando, a falta de recursos técnicos, lo fia todo a un ir y venir sin centrocampismo, pelotas al área y sálvese quien pueda. Si el Barça mantiene la cabeza fria, tiene medio partido ganado. El resto solo depende de la puntería... y del árbitro.
A la España mediática le interesa que la Liga siga viva (mientras en Alemania se considera que el Bayern no tiene opciones... por estar a 3 puntos del Wolsburg). Y los árbitros de las últimas jornadas parecen empeñados en que sea así -recordemos el escandaloso arbitraje sufrido por el Barça en Getafe-. Y el Comité de Competición, también. Tras indultar a Higuain y pasar por alto la antideportiva actitud del niñato Marcelo -¿contra quien ha empatado este imbécil?-, todo parece quedar compensado con una sanción -en la banda mínima- al descerebrado Pepe -30 millones € por un central cuyo principal recurso es la agresión, habitualmente obviado por los de negro-, para que ahora vengan los recursos, las apelaciones... y acabe en 5 partiditos de nada.
A lo que iba: Undiano Mallenco arbitrará el clásico. Árbitro del agrado del madridismo, como no. Aquel que en el infausto partido de hace dos años (3-3) fue diligente para expulsar -justamente- a Oleguer y señalar -justamente también- un penalty que avanzaba al Madrid, pero que obvió las continuas faltas que merecían la acumulación de tarjetas a, entre otros, Diarra, y pasó por alto un penalty de este a Ronaldinho en el minuto 90... que hubiese dado la victoria y, visto lo visto, la Liga al Barça. Entonces prefirió dar emoción a la Liga. Que el sábado no pretenda lo mismo...
Así pues, al Bernabeu, a ganar. Y al Chelsea, a pasarle por encima. Es importante, por el partido en si mismo, para evitar ir a Stamford Bridge con un resultado adverso, para evitar que los que miran la Champions por la tele lo aprovechen para anunciar que el Barça está en bache... y, de nuevo, por que el Barça es mejor. Que el Chelsea, que el Madrid, que el Manchester Utd., que el Arsenal o que el At. Bilbao. Ganaremos o no el triplete, pero lo merecemos más que nadie...
Y a los pericos, felicidades. Ya fuera de la promoción, es el momento de pedir a Sanchez Llibre que siga un par de temporadas más, subir el sueldo a Tamudo y Luis Garcia, no fichar a alguien que pueda cubrir al siempre-lesionado De a Peña y despedir cuanto antes a Nené e Ivan Alonso, no sea que hagan sombra a la mafia del vestuario. Grande Crackòvia!
jueves, 23 de abril de 2009
MEA CULPA
Creo que es el momento de admitir públicamente algunos errores. Es duro, pero necesario. Ahí van algunos :Mea culpa porque enterré anticipadamente a Henry y no supe ver el potencial de Piqué
Nunca creí que Henry fuese capaza de volver a ser ni un 50% de lo que había sido en el Arsenal. Nadie ha puesto nunca en duda su técnica individual, pero confieso que no le veía recuperando el tono físico que le convierte en un jugador desequilibrante. ¿Cuántos uno contra uno hasta la línea do fondo llegando un metro por delante del defensa le recordamos del año pasado, y cuantos hemos visto este año (ayer 2 o 3 , por ejemplo). Y de Piqué, error total. Creí que su nerviosismo, sus ganas de aparentar, su autocamplacencia, le convertían en un jugador demasiado peligroso para la defensa, con errores puntuales graves demasiado frecuentes. Pero lo cierto es que ha madurado a marchas forzadas, ha realizado algunos partidos memorables, sigue aportando en ataque a balón parado, ha mejorado su criterio en la salida del balón, y aunque creo que todavía le veremos cometer algunos errores graves (espero que no en partidos decisivos), ha superado todas mis expectativas.
Mea culpa por infravalorar al Madrid
Hace mucho pronostiqué el pasillo en el Bernabeu “de calle”. Ahora mismo no hay pasillo, puede haber como máximo celebración de título en el Bernabeu (tampoco suena tan mal…..). Lo del Madrid supera mi capacidad de comprensión: un equipo derruido institucionalmente, con cambio de entrenador a media temporada, con figuritas en el vestuario, con jugadores a los que un soplo de viento les provoca una rotura fibrilar, con un juego propio de un mal equipo de Segunda B, y aún así, ganan 3-2 al Getafe con toda la épica que se transmitió aquella noche, y que me recordó algunas pesadillas de hace 3 temporadas. He llegado a una conclusión: lo sobrenatural existe (sea lo que sea) y admitámoslo, es hincha a muerte del Madrid.
Mea culpa por no conocer el nombre de todos los miembros del cuerpo técnico de la cantera del Barça
Un equipo humano y un sistema de trabajo que ha sido capaz de formar a un equipo como el siguiente: Valdés (mi denostado Valdés, al que sigo sin ver para este super Barça, pero que es un buen portero), Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Cesc, Busquets, Messi, Bojan y 2 jugadores más al azar del Barça de segunda división con proyección, formarían un equipo de Champions tremendo, al que tal vez solo le faltaría algo de explosividad física, pero eso (véase Touré, Eto, Drogba, Essien, etc) no lo pueden arreglar los técnicos. Chapeau para todo ese cuerpo técnico, creo que se han pagado el sueldo de los próximos 500 años!!
Mea culpa por ser del Barça
Ser del Barça es fácil, no tiene mérito alguno. Una institución que agrupa algunas de las mejores plantillas de Europa de los deportes punteros (futbol, basket, balonmano) y que gana año tras año es demasiado sencillo. Que mayo nos espera….
Mea culpa por ser demasiado resultadista
Hasta ahora, en la eterna discusión entre el juego bonito y el resultado, yo era 30% juego y 70% resultado. Las frases sobre “Los libros solo recuerdan al campeón”, “El segundo es el primero de los perdedores”, “El jogo bonito ilusiona para luego deprimirnos más cuando gana el Madrid o cualquiera de los ingleses” formaban parte de mis discusiones dialécticas demasiado a menudo. El Barça de este año conjuga, casi a la perfección, juego bonito y resultados espectaculares. Estamos a un mes vista de ganar 3 títulos. Y es ahora cuando quiero dejar esto por escrito: aunque no ganásemos ninguno de los 3 títulos (que es un escenario inimaginable, pero en el deporte siempre existe el factor sorpresa), siempre recordaré a este Barça como el mejor que han visto mis ojos, y les explicaré a mis nietos que yo vi al Messi de las jugadas de fantasia, a Iniesta dando asistencias imposibles, a Xavi distribuyendo y no perdiendo ninguna pelota, a Eto mordiendo en la presión a los defensas, a Touré incansable como barrera humana en el centro del campo, a Alves corriendo maratones partido tras partido y realizando alguno de los mejores centros que recuerdo, a Pique y Puyol inconmensurables en defensa, a un tal Henry renaciendo de sus cenizas, a un Camp Nou entregado, extasiado, a una afición que por primera vez perdía su victimismo crónico y esperaba ansiosa el siguiente partido para ver una nueva exhibición, a los entrenadores rivales pasando por la sala de prensa para reconocer que “nos podían haber metido más”, a un equipo que transmitía una imagen de unidad e implicación, sin una sola salida de tono pública en toda la temporada, a un entrenador de la casa que demostró que con ideas claras se puede triunfar, sin necesidad de faltarle el respeto a nadie. En definitiva, la perfección futbolista.
Y si al final no ganamos ningún título, no estaré triste, de verdad. Al contrario, eso todavía haría aún más grande a ese equipo, porque lo haría humano.
domingo, 19 de abril de 2009
CON TURIENZO, EL MADRID CAMPEÓN
Solo quedan siete. O cinco. O menos, si el Madrid pincha antes.Pero como sigan designando a árbitros como Turienzo, podemos pasarlo mal. El partido ante el Getafe pudo quedar sentenciado en la primera parte. El Barça perdonó, se adornó, hizo internacional al portero... pero lo de Turienzo, un escándalo.
El arbitraje ha sido tendencioso e intencionado. Ha hecho todo lo posible para que el Barça no ganara. Suerte que al haber impedido que el Getafe se acercase al área de Valdés, no ha tenido ni oportunidad de regalarle un penalty a los madrileños -aquí puede entenderse Getafe o Madrid indistintamente-.
Los árbitros españoles, diga lo que se diga, son, en general, lamentables. No tienen ni idea de fútbol, buscan ser protagonistas para salir de su mediocridad, no conocen el reglamento... Podriamos seguir. Pero algunos, de tanto en tanto, salen con premeditación a hacer su trabajo. Ya ocurrió en el Barça-Español. Y se ha repetido en el Getafe-Barça.
Por si alguien tiene alguna duda, varios ejemplos: penalty a Eto, escandaloso penalty a Messi, gol legal anulado a Messi, fuera de juego inexistente cuando Messi encara al portero, tarjeta inventada a Alves, tarjetas perdonadas de forma reiterada al Getafe por faltas incluso sin balón, falta inventada a 2´ del final para permitir que el Getafe cuelgue pelota a la olla a ver si suena la flauta... todo para impedir que el partido quedase sentenciado, para mantener con vida al Getafe, por si en una jugada aislada fuese posible el empate o el penalty salvador.
Me temo que como el Barça ha ganado, no se dirá nada. De hecho la prensa madrileña apenas se hace eco del partido -casi tan poco como de la enésima victoria del Barça de basket frente al Madrid en otro arbitraje casero que buscaba igualar por lo criminal lo que deportivamente solo tenía un dueño-. Pasará desapercibido. Y el próximo día que al Barça le piten a favor un penalty dudo, aunque lo falle, manteniendo el lamentable promedio en Liga, aunque suponga el 5-0 del partido y por tanto irrelevante, volverán con el aburrido rollo del villarato.
En fin, uno de los riesgos de aquí a final de Liga son los arbitrajes. Para que las oportunidades merengues crezcan, es necesario llegar al clásico con menor diferencia. Por tanto, el Barça debe prepararse para sufrir actuaciones de otras épocas, como la del Coliseo Alfonso Pérez.
Para acabar, una triple referencia a la prensa:
Lamentable retransmisión de la Sexta, empeñados en la posibilidad de remontada del Getafe, pasando de puntillas sobre los errores más increibles -penalty a Messi, gol anulado a Messi-. Se les ve el plumero.
La retransmisión del Barça-Bayern en la cadena francesa TF1 se convirtió en una alabanza continuada, en un reconocimiento del Barça como el mejor equipo del mundo, en Messi como el crack nº 1. Fue una sucesión de Magnifique! y Oh la la!. Y encima constantemente haciendo referencia al Barça como “los catalanes”. Me paso a TF1.
Y delirante lo de la prensa merengue. En Radio Marca acusan a Guardiola de sibilino y poco ético por negarse a evaluar el atraco de Turienzo y lo atribuyen a un estúpido papanatismo en virtud del cual se estaría ensalzando injustamente a Guardiola. Por meterse con él, lo hacen hasta por seguir el partido fuera del banquillo para mojarse intencionadamente el traje. Vivir para ver.
lunes, 13 de abril de 2009
LICENCIA PARA SOÑAR
Tras varias jornadas de ausencia y con la posibilidad de seguir los avatares del Barça desde la distancia, el culé tiene perfecto derecho, a estas alturas, de soñar con el triplete.Hace un par de meses, exactamente el 10 de febrero, en este mismo foro, se enunciaban los factores que podían condicionar el, por aquellos entonces, aun lejano sueño. Pues bin, transcurridos dos meses y a punto de entrar en la fase decisiva de las competiciones, es perfectamente lícito, ahora sí, decir que se aspira a todos los títulos. No en agosto, como hizo un crecido Laporta hace un par de años, en una exhibición de su carácter bocazas que le asimila mucho más a la chulería madrileña que a la tradicional prudencia -y pesimismo, por que no reconocerlo- blaugrana.
El Barça se halla a un máximo de 13 partidos para acabar la temporada: 8 en Liga, 4 en Champions y 1 en Copa del Rey. Es cierto que la temporada es larga, pero si la gestión de las rotaciones ha permitido llegar razonablemente enteros a estas alturas -mientras algunos de nuestros rivales se pasan las semanas viendo partidos por TV, qué bien suena la musiquilla de la Champions, ¿verdad merengues?- y con pocas lesiones -especialmente celebrable en el caso de Messi y Marquez, proclives como pocos, y desafortunadamente reiteradas en el del sublime Iniesta, que si además viese puerta con un poco de facilidad sería premiable en todos los galardones al mejor jugador-, manteniendo un nivel de juego que, más allá del bache del partido de no-futbol con los pericos y la locura del Calderón, no tiene comparable en Europa, es razonable pensar que este Barça puede conseguir los 3 títulos en juego.
Hay quien señala que tampoco pasa nada si finalmente no se gana. No estoy de acuerdo. Algunos crecimos en una época estéril, con un “pecident” que, entre lágrimas, se atribuía cada año el título de campeón moral. En una época en que factores diversos, desde lesiones (Schuster, Maradona) a secuestros (Quini), de empanadas (Liga de Lattek) a suicidios colectivos (Steaua), impidieron que el Barça se configurase en club ganador. La fatalidad parecía insuperable. Fue Cruyff quien cambió, con su flor inmarcesible, el histórico derrotismo culé, alumbrando una época en que todos creiamos (el “yes, we can” no lo inventó Obama) en remontadas imposibles, en que modestos como el Tenerife de Valdano, Quique Estebaranz y Derticia arrebatara dos ligas al Madrid, en que el Depor fallase un penalty en el último suspiro... en que el Barça se convirtiese en un club, ahora sí, triomfant, incorporando la Copa de Europa a sus vitrinas.
Es por ello que, tras el “ciclus interruptus” de Rikjaard y las ligas regaladas al Madrid, toca ganar. Cuanto más, mejor. Por que el fútbol del Barça es, hoy por hoy, superior al de todos los rivales que pueden soñar en hacerle frente. Y el mejor debe demostrarlo ganando.
En la Liga, solo el Madrid, concentrado desde hace tiempo en este único frente tras facrasar estrepitósamente en las competiciones coperas, sigue la estela culé. La campaña periodística capitalina arrecia contra los árbitros, los jugado
res no cesan de repetir que el Barça pinchará, todos dan por supuesto que ellos ganarán todos los partidos... Demasiadas condiciones para que se cumplan, sobre todo frente a este Barça que no afloja. Y que, en última instancia, siempre puede ganar en Madrid. ¿O alguien lo duda?En la Champions, tras un sorteo nada favorable en lo relativo al factor campo, la más que probable eliminación del Liverpool, el único equipo que por planteamiento táctico a doble partido con la vuelta en Alfield me hacia dudar, abre un escenario que, si bien complejo, no debe antojarse imposible. Superado el Bayern -ese que se ha especializado en eliminar al Madrid-, Chelsea en semis y Manchester Utd -ojala pasara Oporto, pero no me atrevo a dar por muertos a los de Ferguson pese al 2-2 de la ida- o Arsenal en la final, pese a su dificultad, no son rivales imbatibles para este Barça.
Y en la Copa del Rey, pese a la presión ambiental y física que quieran poner los bilbainos, si el Barça no se despista y mantiene su estilo, es el favorito. Aunque bien pudiera ser que la necesidad de reservar jugadores para Liga y Champions y el justo premio a los que han clasificado al equipo hasta la final pudiera hacer que las fuerzas se igualasen y se corriese el riesgo de derrota...
Lo dicho: los culés tenemos ya, sin riesgo de caer en triunfalismos, el derecho de soñar en el triplete. Si luego se consiguen todos los títulos o alguno se queda por el camino dependerá de factores puntuales. Pero lo importante es haber llegado aquí y rematarlo con alguno -al menos Liga o Champions-. Y si caen todos, mejor. ¿Soñamos?
Y para terminar, un par de flashes:
– Al RCD Español o RCE Espanyol, de Barcelona/El Prat/Cornellà, que sigan en su línea de falta de autocrítica. Siempre juegan bien, siempre les roban los árbitros, siempre tienen mala suerte. El “pecident” al que antes aludía, decía lo mismo...
– A los Xavis Pascual de basket y balonmano, mi reconocimiento, tanto por la clasificación para la Final Four como por la Copa del Rey. Reconozco -como pecador irredento- que dude de la capacidad de ambos para rehacer proyectos viciados -Ivanovic en un caso y Cadenas en el otro- después de coger el equipo en plena campaña. Y lo han logrado. Chapeau.
martes, 24 de marzo de 2009
¿LIGA O CHAMPIONS?

Ya se que es un dilema inútil. Renunciar a una competición no garantiza ganar la otra, por lo que debatir qué se prefiere no dejar ser un puro divertimento. Personalmente, dadas las circunstancias (sorteo de Champions, calendario cargado y lesiones), creo que el Barça debería centrarse en asegurar la Liga. Y en la Champions, si suena la flauta, perfecto. Pero nunca reservar jugadores en Liga para poner toda la carne en el asador europeo.
Las razones son diversas y todas poderosas.
En primer lugar, por sencillez. En la Liga, el Barça manda con 6 puntos de ventaja -casi podemos dar por hecho que son 7, salvo que Valdés tenga una jornada benefica en el Bernabeu y se dedique a regalar goles como el día del Español- cuando faltan 30 en juego. Un 20% de los puntos, 2 partidos como mínimo. Además, solo hay un rival, al que sería delicioso machacar en su propio campo el día que sueñe con acercarse en la tabla.
Por contra, en Champions la dificultad es máxima: el sorteo ha sido poco benévolo. Es cierto que se puede superar al Bayern -o no-, pero la eliminatoria de semifinales es altamente compleja y, de pasarla, nos esperaría en la final posiblemente el vigente campeón. Se miré por donde se miré, la Champions está mucho más complicada que la Liga. Reservar jugadores en la Liga no garantiza conquistar la competición europea. Al revés, en cambio, prácticamente sí.
En segundo lugar, por plantilla. El Barça ha demostrado sobradamente ser el mejor en España. Su estilo intimida, sus jugadores son respetados -salvo por ciertos árbitros- y el equipo se siente nuevamente seguro tras los dos tropiezos ante pericos y colchoneros. En cambio en Europa aun debe demostrarse que la plantilla, especialmente si sigue sufriendo lesiones, puede competir al máximo nivel contra equipos como Liverpool, Chelsea o Manchester Utd., en duelos que sin duda requerirían de un físico a tope para soportar el ritmo endiablado que imprimen los equipos de la Premiership. Creo sinceramente que el Barça no es superior a dichos rivales. Tampoco inferior. Pero con desventaja de campo, la presión de un partido de vuelta en las islas puede superar al equipo.
En tercer lugar, por formato de competición. La regularidad ha sido la divisa del Barça en la Liga. Pero la misma cuenta poco en una competición del KO, a dos partidos, donde el factor emocional y el azar cuentan mucho. Respecto al primero, el equipo me genera dudas. De hecho, en tres ocasiones he visto al equipo desquiciado: en Liga ante el Madrid y en Liga y Copa frente al Español. Me hace pensar que al equipo aun le falta un poco de madurez, de afrontar situaciones límite. En cuanto al azar, pues eso. Solo si Pep es heredero de la célebre flor de Cruyff podemos estar tranquilos...
En cuarto lugar, por justicia. El Barça merece, por su estilo, por su compromiso con el espectáculo, por su fair play, ganar la Liga. Después de 7 meses en cabeza -de momento-, la Liga premia la regularidad. Y compensa el trabajo del día a día. Cuantas veces hemos despreciado a esos equipos que, desahuciados en Liga, han centrado su temporada en ganar la Champions. Pues eso. La Liga, primero. Y la Champions, de premio.
Y quinto, pero no menos importante: por quien es el rival en la Liga y lo que supone dejarlos en blanco. Y, por pasiva, por lo que supondría perder la Liga otra vez con remontada merengue. Conociendo la capacidad depresiva culé, viviriamos años y años traumatizados, con la seguridad que cualquier ventaja se disolvería ante los “juntos podemos” capitalinos.
Ya se que, en sentido contrario, hay que pensar en el prestigio, en la grandeza, en la historia, etc. No hablo de renunciar a la Champions. Solamente de asegurar la Liga. De no hacer experimentos extraños en Liga que, de provocar malos resultados, tendrían consecuencias negativas en la Champions al convertirla en un clavo ardiendo al que agarrarse.
Y, además, la victoria culé en la Liga podría tener múltiples efectos colaterales. En Madrid, el advenimiento de Florentino y el regreso de Beckham y Roberto Carlos -ya se han ofrecido para regresar-. Solo falta que vuelva Figo para tener la fiesta completa. Lloguem-hi cadires!Y en Montjuic-Cornellà-El Prat, el suicidio colectivo. De mantenerse la actual clasificación, el Barça se proclamará campeón el mismo día que el Español consume su descenso a 2ª. Pero tranquilos, que con Pochettino -qué crack, aun ha de ganar un partido de fútbol, su única victoria fue el Oscar a la mejor interpretación de comedia-, el trio Tamudo-Luis Garcia-de la Peña (los artífices de la destrucción continua de la plantilla (Lopo, Dani García, Pandiani, Riera...¿seguimos?)) y el incombustible Dani -no se va ni de broma-, estos no vuelven a 1ª en muchos años...
Las razones son diversas y todas poderosas.
En primer lugar, por sencillez. En la Liga, el Barça manda con 6 puntos de ventaja -casi podemos dar por hecho que son 7, salvo que Valdés tenga una jornada benefica en el Bernabeu y se dedique a regalar goles como el día del Español- cuando faltan 30 en juego. Un 20% de los puntos, 2 partidos como mínimo. Además, solo hay un rival, al que sería delicioso machacar en su propio campo el día que sueñe con acercarse en la tabla.
Por contra, en Champions la dificultad es máxima: el sorteo ha sido poco benévolo. Es cierto que se puede superar al Bayern -o no-, pero la eliminatoria de semifinales es altamente compleja y, de pasarla, nos esperaría en la final posiblemente el vigente campeón. Se miré por donde se miré, la Champions está mucho más complicada que la Liga. Reservar jugadores en la Liga no garantiza conquistar la competición europea. Al revés, en cambio, prácticamente sí.
En segundo lugar, por plantilla. El Barça ha demostrado sobradamente ser el mejor en España. Su estilo intimida, sus jugadores son respetados -salvo por ciertos árbitros- y el equipo se siente nuevamente seguro tras los dos tropiezos ante pericos y colchoneros. En cambio en Europa aun debe demostrarse que la plantilla, especialmente si sigue sufriendo lesiones, puede competir al máximo nivel contra equipos como Liverpool, Chelsea o Manchester Utd., en duelos que sin duda requerirían de un físico a tope para soportar el ritmo endiablado que imprimen los equipos de la Premiership. Creo sinceramente que el Barça no es superior a dichos rivales. Tampoco inferior. Pero con desventaja de campo, la presión de un partido de vuelta en las islas puede superar al equipo.
En tercer lugar, por formato de competición. La regularidad ha sido la divisa del Barça en la Liga. Pero la misma cuenta poco en una competición del KO, a dos partidos, donde el factor emocional y el azar cuentan mucho. Respecto al primero, el equipo me genera dudas. De hecho, en tres ocasiones he visto al equipo desquiciado: en Liga ante el Madrid y en Liga y Copa frente al Español. Me hace pensar que al equipo aun le falta un poco de madurez, de afrontar situaciones límite. En cuanto al azar, pues eso. Solo si Pep es heredero de la célebre flor de Cruyff podemos estar tranquilos...
En cuarto lugar, por justicia. El Barça merece, por su estilo, por su compromiso con el espectáculo, por su fair play, ganar la Liga. Después de 7 meses en cabeza -de momento-, la Liga premia la regularidad. Y compensa el trabajo del día a día. Cuantas veces hemos despreciado a esos equipos que, desahuciados en Liga, han centrado su temporada en ganar la Champions. Pues eso. La Liga, primero. Y la Champions, de premio.
Y quinto, pero no menos importante: por quien es el rival en la Liga y lo que supone dejarlos en blanco. Y, por pasiva, por lo que supondría perder la Liga otra vez con remontada merengue. Conociendo la capacidad depresiva culé, viviriamos años y años traumatizados, con la seguridad que cualquier ventaja se disolvería ante los “juntos podemos” capitalinos.
Ya se que, en sentido contrario, hay que pensar en el prestigio, en la grandeza, en la historia, etc. No hablo de renunciar a la Champions. Solamente de asegurar la Liga. De no hacer experimentos extraños en Liga que, de provocar malos resultados, tendrían consecuencias negativas en la Champions al convertirla en un clavo ardiendo al que agarrarse.
Y, además, la victoria culé en la Liga podría tener múltiples efectos colaterales. En Madrid, el advenimiento de Florentino y el regreso de Beckham y Roberto Carlos -ya se han ofrecido para regresar-. Solo falta que vuelva Figo para tener la fiesta completa. Lloguem-hi cadires!Y en Montjuic-Cornellà-El Prat, el suicidio colectivo. De mantenerse la actual clasificación, el Barça se proclamará campeón el mismo día que el Español consume su descenso a 2ª. Pero tranquilos, que con Pochettino -qué crack, aun ha de ganar un partido de fútbol, su única victoria fue el Oscar a la mejor interpretación de comedia-, el trio Tamudo-Luis Garcia-de la Peña (los artífices de la destrucción continua de la plantilla (Lopo, Dani García, Pandiani, Riera...¿seguimos?)) y el incombustible Dani -no se va ni de broma-, estos no vuelven a 1ª en muchos años...
lunes, 9 de marzo de 2009
YOU´LL NEVER WALK ALONE
Tras varios tropiezos consecutivos, las aguas vuelven a su cauce.
El Madrid vió rota su racha ante el At. Madrid, con la colaboración inestimable de los delanteros colchoneros -un clásico, antes Torres, ahora Agüero- y del árbitro -otro clásico- y el Barça recuperó sus mejores sensaciones y solo los postes -van 30-, los defensas bajo la portería, Gorka y la falta de puntería evitaron una goleada de escándalo -un clásico de la 1ª vuelta, últimamente añorado-.
Pese a ello, las campañas de prensa que venían jaleando la remontada no cesarán. No seamos ilusos. Seguirán apelando a la cruzada blanca frente al infiel, recurrirán esta semana a un aliado anticulé hasta la médula (Hugo Sánchez), silenciarán la deriva arbitral de los últimos tiempos -¿alguien puede explicarme la tarjeta amarilla a Iniesta?-. De hecho han pasado de 4 a 6 puntos y pretenden convencerse que es indiferente. Que siguen solo a dos partidos en cualquier caso. Pues eso.
Frente a ello el Barça debe seguir a su ritmo, ajeno a la presión mediática, fiel a su estilo. De este modo se ha llegado a la jornada 26, con solo 12 por delante (menos de un tercio de campeonato), con 6 puntos de ventaja. Todo el mundo hubiese firmado este escenario antes de iniciar la temporada. Pues disfrutémoslo, no nos dediquemos a sufrir.
Y además la Copa nos dejó el miércoles pasado la clasificación para la final. Lo previsto. Pero el Barça rozó la debacle, se asomó al abismo y estuvo a punto de despeñarse. El Mallorca pudo colocarse 2-0 (eliminatoria empatada) y con superioridad numérica -y moral-. Los fantasmas de Getafe reaparecieron. Pero Pinto los conjuró. El penalty parado se antoja parecido al gol de Xavi en Valladolid, en tiempos de Van Gaal, que salvó la cabeza del míster y catapultó al equipo hacia el título. En el Ono Estadi, algo parecido. Desde la intervención de Pinto el equipo se transformó, controló absolutamente el juego y Messi apuntilló a los mallorquines.
Y lo mejor, el recurso inesperado que hemos descubierto. Guardiola debe conservar un cambio en Champions hasta el minuto 119. Llegados a ese punto con empate, fuera Valdés y dentro Pinto. El de L´Hospitalet ha ido adquiriendo con los años una experiencia en las penas máximas que le entroncan con la tradición zubizarretiana. Así pues, mejor recurrir a las tácticas de distracción del estrafalario portero andaluz, cuyo aspecto y estilo recuerdan a la escuela argentina de arqueros, la cual suele ofrecer guardamentas impredecibles -para lo bueno, para lo malo y para lo peor-.
Y ahora, la Champions. Vuelta de octavos.
El Barça debe tirar de oficio, no perder la cabeza -lo contrario de lo que ocurrió en el pseudopartido frente al Español-, gestionar el resultado y esperar. El Olympique demostró que puede jugar bien a fútbol, pero también que teme al Barça. Históricamente su rendimiento ha bajado en partidos clave de Champions jugados lejos de su estadio. Encima llega tocado por la eliminación en la Copa francesa y recien derrotado en liga, con varios tocados -aunque finalmente todos jugarán-. Por todo ello el Barça es favorito y debe clasificarse. No importa jugar bonito. Basta con clasificarse para cuartos. Hace tres temporadas ganamos la Champions jugando partidos a la italiana (vuelta frente al Chelsea en octavos o vuelta en semifinales contra el Milan) después de resultados favorables en la ida. Pocos recuerdan aquellos partidos -que acabaron en empate-, pero sí que nos clasificamos. El miércoles el Camp Nou ha de ser una caldera -lo contrario de lo habitual- en apoyo del equipo para garantizar el pase. Entonemos el you´ll never walk alone...
...y no lo dejemos de entonar pensando en el partido de Anfield Road. Quizá pudiera interesarnos que el Madrid siguiese vivo en Europa para así no concentrarse solo en la Liga, quizá nos vendría bien que el Liverpool, el equipo que más problemas tácticos puede plantearle al Barça, se quedara ya en la cuneta... pero seamos sinceros: qué gustazo ver al Madrid fuera de la Champions otra vez en octavos mientras nosotros seguimos adelante. Los Boludos, los del chorreo al Liverpool, a la calle. La décima tendrá que esperar...
El Madrid vió rota su racha ante el At. Madrid, con la colaboración inestimable de los delanteros colchoneros -un clásico, antes Torres, ahora Agüero- y del árbitro -otro clásico- y el Barça recuperó sus mejores sensaciones y solo los postes -van 30-, los defensas bajo la portería, Gorka y la falta de puntería evitaron una goleada de escándalo -un clásico de la 1ª vuelta, últimamente añorado-.
Pese a ello, las campañas de prensa que venían jaleando la remontada no cesarán. No seamos ilusos. Seguirán apelando a la cruzada blanca frente al infiel, recurrirán esta semana a un aliado anticulé hasta la médula (Hugo Sánchez), silenciarán la deriva arbitral de los últimos tiempos -¿alguien puede explicarme la tarjeta amarilla a Iniesta?-. De hecho han pasado de 4 a 6 puntos y pretenden convencerse que es indiferente. Que siguen solo a dos partidos en cualquier caso. Pues eso.
Frente a ello el Barça debe seguir a su ritmo, ajeno a la presión mediática, fiel a su estilo. De este modo se ha llegado a la jornada 26, con solo 12 por delante (menos de un tercio de campeonato), con 6 puntos de ventaja. Todo el mundo hubiese firmado este escenario antes de iniciar la temporada. Pues disfrutémoslo, no nos dediquemos a sufrir.
Y además la Copa nos dejó el miércoles pasado la clasificación para la final. Lo previsto. Pero el Barça rozó la debacle, se asomó al abismo y estuvo a punto de despeñarse. El Mallorca pudo colocarse 2-0 (eliminatoria empatada) y con superioridad numérica -y moral-. Los fantasmas de Getafe reaparecieron. Pero Pinto los conjuró. El penalty parado se antoja parecido al gol de Xavi en Valladolid, en tiempos de Van Gaal, que salvó la cabeza del míster y catapultó al equipo hacia el título. En el Ono Estadi, algo parecido. Desde la intervención de Pinto el equipo se transformó, controló absolutamente el juego y Messi apuntilló a los mallorquines.
Y lo mejor, el recurso inesperado que hemos descubierto. Guardiola debe conservar un cambio en Champions hasta el minuto 119. Llegados a ese punto con empate, fuera Valdés y dentro Pinto. El de L´Hospitalet ha ido adquiriendo con los años una experiencia en las penas máximas que le entroncan con la tradición zubizarretiana. Así pues, mejor recurrir a las tácticas de distracción del estrafalario portero andaluz, cuyo aspecto y estilo recuerdan a la escuela argentina de arqueros, la cual suele ofrecer guardamentas impredecibles -para lo bueno, para lo malo y para lo peor-.
Y ahora, la Champions. Vuelta de octavos.
El Barça debe tirar de oficio, no perder la cabeza -lo contrario de lo que ocurrió en el pseudopartido frente al Español-, gestionar el resultado y esperar. El Olympique demostró que puede jugar bien a fútbol, pero también que teme al Barça. Históricamente su rendimiento ha bajado en partidos clave de Champions jugados lejos de su estadio. Encima llega tocado por la eliminación en la Copa francesa y recien derrotado en liga, con varios tocados -aunque finalmente todos jugarán-. Por todo ello el Barça es favorito y debe clasificarse. No importa jugar bonito. Basta con clasificarse para cuartos. Hace tres temporadas ganamos la Champions jugando partidos a la italiana (vuelta frente al Chelsea en octavos o vuelta en semifinales contra el Milan) después de resultados favorables en la ida. Pocos recuerdan aquellos partidos -que acabaron en empate-, pero sí que nos clasificamos. El miércoles el Camp Nou ha de ser una caldera -lo contrario de lo habitual- en apoyo del equipo para garantizar el pase. Entonemos el you´ll never walk alone...
...y no lo dejemos de entonar pensando en el partido de Anfield Road. Quizá pudiera interesarnos que el Madrid siguiese vivo en Europa para así no concentrarse solo en la Liga, quizá nos vendría bien que el Liverpool, el equipo que más problemas tácticos puede plantearle al Barça, se quedara ya en la cuneta... pero seamos sinceros: qué gustazo ver al Madrid fuera de la Champions otra vez en octavos mientras nosotros seguimos adelante. Los Boludos, los del chorreo al Liverpool, a la calle. La décima tendrá que esperar...
lunes, 2 de marzo de 2009
!AL LORO, QUE NO ESTAMOS TAN MAL, HOMBRE!
En fin, partido desastroso en el Calderón, donde el Barça pudo acallar todas las voces que hablaban de canguelo, donde el marcador fue favorable durante muchos minutos -incluso cuando no se merecía-, donde el árbitro empezó favoreciendo -el gol anulado a Heitinga-, pero donde todo acabó mal.La derrota frente al At. Madrid nos deja al peor Barça de la temporada, un equipo capaz de marcar tres goles en campo contrario pero vulnerable en defensa, un equipo incapaz de mantener el control del partido, siempre al ritmo preferido por un rival que destaca tanto por su pegada en ataque como por su desorden defensivo y su fragilidad moral. El equipo colchonero llegaba al partido con la deriva idónea para convertirse en la víctima ideal: inseguro de sus fuerzas, con debate permanente sobre su entrenador -antes Aguirre, ahora Abel-, con rumores sobre la capacidad física y el futuro de su estrella Agüero, frente a un Barça que lo había humillado en el Camp Nou (6-1), borrado en Copa en el Manzanares (1-3 con festival Messi) y hasta remontado (2-1) con los suplentes en la vuelta.
Pero se ha encontrado con un Barça desconocido. O quizá no. Ya lo vimos en la primera media hora en Lyon, donde el Olympique pasó por encima de los culés y pudo hasta haber sentenciado la eliminatoria. Quizá no llegó a creerselo y el respeto que inspira -¿o deberiamos decir inspiraba?- el Barça hizo que finalmente se rehiciera, pudiese rescatar el empate y encarar la eliminatoria.
Frente al Betis el equipo sufrió la empanada defensiva inicial que le hizo ponerse dos goles por debajo, pero a partir de ahí reaccionó, apelando a su estilo y a un espíritu de lucha encomiable, empató y mereció, sin duda, ganar.
Frente al Español, fue víctima del planteamiento antideportivo del rival y la connivencia arbitral y acabó derrotado en un partido de un extraño ¿deporte? que jamás podrá llamarse fútbol.
Pero frente al At. Madrid ha sido derrotado justamente. Es más, creo que el resultado, por corto, no hace justicia a lo ocurrido. El Barça se ha avanzado 0-2 de manera injusta, con menos fútbol que nunca frente a un rival brioso, al que le habían anulado un gol legal y que iba llegando en oleadas a las inmediaciones de Valdés. Pese a ello, el equipo ha sido incapaz de dormir el partido o de ir a sentenciar, ha permitido al rival crecerse, y se ha visto igualado. En este punto, el desmadre táctico -habitual en los atléticos, imperdonable para Guardiola, devoto del fútbol de posición- ha permitido recuperar la iniciativa (2-3), pero ese mismo desorden, caos, anarquía, coladero defensivo, desierto entre líneas, ha llevado al empate -posiblemente no fuese penalty, pero al árbitro le habrán recordado en el descanso el gol anulado- y, para rematarlo, la derrota.
Lo peor, la sensación que el equipo imbatible de hace semanas se ha vuelto terrenal, acumula pecados y recibe la penitencia que merece. La suerte, antes aliada, se torna esquiva. Los árbitros, antes afines, se vuelven severos.
No sé qué parte del bache es atribuible a la impecable racha del Madrid. Tras aguantar 7 jornadas con victorias de ambos equipos, sorprendentemente el Barça es quien ha aflojado. Y en 3 jornadas (1 punto de 9) las distancias se han estrechado hasta casi nada. Al Madrid le falta recortar un punto para depender de si mismo. Pero no es menos cierto que el único líder, aunque parece que ya no sea así, es el Barça, quien sigue con una ventaja de 4 puntos. Es cierto que vista la situación de hace tres semanas, es bien poco. Que sabe a nada. Que después de haber deslumbrado durante la mayor parte de la temporada, de haber acumulado goleadas y records, parece ridículo que un Madrid generalmente ramplón esté a poco más de un partido. Aun no sentimos su aliento, pero más vale que nos espabilemos.
Lo dicho, no estamos tan mal. Seguimos en la posición de mayor privilegio. Pero, al loro, más vale que espabilemos, que recuperemos la senda de la victoria, que rompamos la tendencia. Es fundamental que Guardiola demuestre ahora su ascendencia sobre la plantilla, que sepa vencer el fatalismo culé, que aisle al equipo del tsunami periodístico merengue.
Pese a todo, hay una duda, una certeza y una constatación que añadir a lo anterior:
– La duda: ¿Será esta plantilla, casi la misma que la de hace dos años, víctima de un bloqueo mental que la abocará a una nueva debacle? Hasta hace bien poco los fantasmas parecían conjurados y el equipo, al contrario de otros años, era capaz de voltear, con carácter y argumentos, hasta resultados adversos. Pero el partido del Calderón ha resucitado en el alma culé los miedos atávicos, el ay, ay, ay, el ja hi som. El tiempo resolverá la duda...
– La certeza: el Barça necesita un portero de primer nivel. No diré que Valdés n
o lo sea. Solo que creo que hace falta otro. Cada temporada Victor atraviesa fases de empanada absoluta, en que alterna cantadas escandalosas (regalo a De la Peña, tragada de Juninho Pernambucano, rechace ridículo en el gol anulado a Heitinga) con actuaciones irregulares, incapaz de paradas salvadoras (en los tres goles de jugada del At. Madrid podría pedirse algo más) cuando el equipo más lo necesita. Hasta el punto que ya no es el portero menos goleado de 1ª.El Barça, si quiere aspirar a los dos títulos grandes, necesita disponer de dos porteros de primer nivel. Para que cuando uno atraviese una racha nefasta pueda, sin problemas, poner al otro. Y basta ya de la bula institucional con Valdés...
– La constatación: el Español perdió con su Madrid -aquel cuya afición pareció mayoritaria en Montjuic-. Frente al Barça, en la jornada ya institucionalizada como día mundial del antifutbol, el Español argumentó que no tenía otra forma de plantar cara. Esto es, faltas, pérdida de tiempo, simulación continua de lesiones.
Frente al Madrid se demostró lo falaz de tal planteamiento. ¿Acaso el Español se creía superior al equipo que venía con 9 victorias seguidas?¿Acaso su posición de casi colista le hacía favorito frente al 2º clasificado? Entonces, ¿como se explica que los Pochettinos no plantearan el partido con su arma predilecta -probablemente la única que tienen-, ese antifutbol que tanto ilusiona a sus seguidores? ¿Cómo es que cometieron menos faltas que los madridistas, que con 0-0 corriesen para realizar saques de banda y de falta, que apenas sufriesen lipotimias?
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